sábado, 9 de octubre de 2010

Mirame Otra Vez: Capitulo 2


Bueno, aca les dejo el segundo capitulo de Mirame Otra Vez, cuando alcance los siete subire el octavo inédito aca, así que no dejen de visitarme.

Summary: ¿Edward quería una zorra?. Una zorra le iba a dar. Todos van a van a saber quien es Isabella Swan. Van a tener que mirarme otra vez a partir de mañana. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capitulo 2


En cuanto llegue a mi casa pase corriendo a mi cuarto, menos mal que las luces estaban apagadas y no se sentía ningún ruido, se notaba que Edward se encargo de decirle a mis padres que llegaría tarde, menee mi cabeza un par de veces, lo que menos necesita era pensar en Edward, tampoco es que iba a dedicar mi vida a odiarlo.

Lo que iba a hacer también era por mi, ya estoy cansada de que nadie se voltee a verme, ser invisible también aburre.

Llegue a mi cuarto y me despoje rápidamente de mis ropas, las hice una bolita y las metí en una bolsa, no quería ningún recordatorio de lo que había pasado, aunque al ver la mancha de sangre en mis bragas me hizo botar una lagrima mas, volví a sacar esos pensamientos de mi cabeza y me metí a la ducha, ahora que me había despojado de mis ropas, necesitaba sacar su olor de mi. Por mas que me frote el cuerpo un par de veces las imágenes de mi cabeza no se iban, trate de controlar las lágrimas pero aun así un par mas se me escaparon, solo las deje caer porque esperaba de corazón que estas si fueran las ultimas.

En cuanto estuve cómoda y acostada me puse a pensar en un par de libros que había leído y en algunas películas que había visto, en todo era lo mismo, la chica humillada llegaba al colegio totalmente renovada, demostraba que debajo de sus ropas anchas tenia un muy buen cuerpo que nadie había visto y cambiaba su cacharro de auto por un ultimo modelo.

¡Pero Vamos!



Eso no pasa en la vida real, así que si quería cambiar tenia que empezar por mi actitud, ya no podía quedarme callada mientras me pasaban a llevar en el pasillo, y pensándolo bien un cambio de look no me haría tan mal, y no lo digo por crear la gran impresión, si no mas bien por sentirme bien conmigo mismo, tampoco es que me iba a vestir como la zorra de Lauren, pero algo mas femenino dentro de lo que me sienta cómoda si.

No se en que momento me quede dormida, pero desperté con energías totalmente renovadas, me apresure a darme una ducha, el cabello no me lo lave nuevamente y aproveche que estaba seco para alisarlo un poco y bajarme el volumen que siempre va conmigo, llegue a mi closet y busque en la ultima gaveta donde guardaba las cosas que me compraba mi mamá, nunca se las rechazaba pero tampoco las usaba.

Elegí unos jeans que se ajustaban muy bien a mi cuerpo y no se si fue magia pero mi trasero se viera mas levantado, cuando le corte la etiqueta me di cuenta que eran para eso, levantadores, la verdad es que me gusto bastante lo que vi, aunque me sentí algo expuesta, rápidamente cambie mi actitud, para arriba elegí un top básico, blanco y de lycra que también abrazaba mis no tan malas curvas, pero como el top era tan liso, me puse un colgante que acostumbra a usar con un símbolo de la paz negro, algo que me diera un toque mas habitual, mas yo, para terminar obvio que elegí mis convers, tampoco es que quisiera matarme con tacos.

Apenas y me maquille, aunque siempre me ponía un poco de mascara de pestañas para no parecer tan muerta, esta vez también delinee un poco mis ojos y me puse un poquito de brillo en los labios.

Me mire al espejo y ame mi look, era alguien que se veía bien pero seguía siendo yo, solo que algo mas… no se… algo mas femenina ¡Perfecto!... justo lo que quería.

Baje a desayunar con muchos mas ánimos, mi madre en cuanto me vio sonrió pero no dijo nada, supe que ella entendía la situación, quizás no sabia los detalles pero entendía, eso es lo que las madre hacen.

- ¡Hija! – me abrazo mi padre – estas hermosa – me separo para verme mejor – no se que te hiciste pero te ves mas grande

- ¿Será porque ayer fue su cumpleaños? – intervino irónica mi madre

- Será – se encogió de hombros mi padre sin entender la broma, mi madre solo rodó los ojos y me abrazo

- Estas preciosa – me puso el cabello detrás de las orejas – y cumplir 16 merece un regalo especial

- ¿Si? – me guiño un ojo por mi cara de sorpresa, esto es lo que habíamos ensayado

- Hija – mi padre se puso mas serio – con 16 años vienen muchos privilegios y muchas responsabilidades… quiero que sepas que con tu madre – se acerco a ella y rodeo su cintura con su brazo – decimos que por eso… – respiro, esto parecía una ceremonia

- ¡Te compramos un auto! – salto mi madre

- Si – la miro con el ceño fruncido mi padre por haberlo interrumpido - ¡Felicidades!

Ambos me abrazaron y me sacaron a la cochera para verlo, un Chrysler Me 412, hace mucho le había dicho a mi padre que me encantaba ese auto, pero ni en mis mejores sueños había pensado en tenerlo delante mío, era demasiado, y cuando digo demasiado es quedarme corta.

- Pe…ro… yo - ¡Genial! Ahora me volví tartamuda

- Hija… ¿No vas a decir nada? – me miro preocupado mi padre – pensé que era el auto que querías

- ¡SI! – me apresure a contestar – pero es demasiado – lo mire negando con la cabeza –no puedo aceptarlo

- Va – me hizo un gesto con su mano mi madre – por supuesto… lo mas probable es que consigas una beca para la Universidad, tenemos un montón de dinero y no gastas nada así que esto es lo mínimo que podemos hacer

- De verdad que gracias – los abrace a los dos juntos – ¡Los amo! ¡Amo mi auto!

- Bueno – mi padre tendió unas llaves frente a mi rostro – espero no tener que multarte

- ¡Jamás! – prometí levantando la mano derecha

- Ahora vete al colegio antes que llegues tarde

Me subí con mas ánimos aun a mi auto, este día solo estaba mejorando, generalmente me tardaba media hora en llegar en autobús al colegio, ahora solo tarde 6 minutos.

¡Contados por reloj!

Mi auto era simplemente genial, en cuanto entre al estacionamiento, note que varias miradas se voltearon hacia mí, vi un lugar libre y justo era al lado de mi “amigo”, así que no dude en tomarlo.

Tome un par de veces aire antes de salir, tampoco es que tarde tanto, pero cuando salí de mi auto note aun más miradas sobre mí, camine como siempre, con mis manos en mis bolsillos y sin pasar a llevar a nadie, llegue a mi casillero y a lo lejos divise a Edward besuqueándose con Lauren mientras caminaban hacia mí.

¡Esta era mi oportunidad!

- ¡Hola Edward! – lo salude cuando fijo la vista en mi, pero yo rápidamente comencé a poner atención en los libros que sacaba de mi casillero

- ¿Bella? – por su voz supe que estaba confundido

- La misma – me voltee a verlo y le sonreí

- Te ves distinta

- Eddie – hablo la zorra – vámonos antes que llegue algún profesor

- Ándate tu – la soltó del brazo y la empujo un poco

- Pero…

- ¡Ahora! – le rugió

- Bueno – bajo la vista y se fue

- Aunque sea una zorra merece respeto – lo reprendí pero sin perder la sonrisa que juraba era un intento de sexy

- No importa – se encogió de hombros – siempre hay alguien dispuesta a darme una mamada o dejarme follarla – hablo de lo mas relajado

- Si… sobre eso – respire hondo, aquí venia lo bueno – estuve pensando en lo de anoche – me acerque mucho a él para que mi voz no se escuchara por el pasillo

- ¿Y…? – volvió a su semblante frío - ¿Te arrepentiste? – sonrió burlón

Casi, casi, se me caen mas que un par de lagrimas, de verdad me dolía mucho lo maricón que podía ser Edward, creía conocerlo tan bien que da mucha pena ver lo mal tipo que puede llegar a ser, pero esta era mi oportunidad para demostrarle que nunca debió meterme en el mismo saco que al resto de las zorras de Forks.

- Bella mira – se rasco la cabeza algo cabreado – puede que te arrepientas pero ya no hay marcha atrás… es – se encogió de hombros – lo que hay

Un puñetazo y una patada en sus bolas, era lo mínimo que se merecía, pero en vez de eso pase una de mis unas por su pecho, de arriba hacia abajo y de vuelta, eso solo genero mas confusión en él.

- No Edward – le sonreí – lo que quiero es repetirlo… es que – me encogí de hombros – quiero seguir aprendiendo… creo que no lo hice tan bien

- Si – suspiro – pero no creo que sea conveniente – se apretó el puente de la nariz – digo… para nuestra amistad

¡Maldito! Eso debió pensarlo antes, de verdad que Edward Cullen se estaba ganando a pulso mi odio, y eso era algo que de verdad no quería, espero que después de demostrarle que no debió jugar comigo se de cuenta de lo que hizo, pida disculpas y podamos salvar algo de nuestra amistad.

- Bueno… pero solo una vez más – acepto por fin

- Bien… quiero estrenar mi auto nuevo

- ¿Tienes auto? – afirme con la cabeza - ¿Cuál es?

- El que esta al lado del tuyo – pareció pensar algo

- No lo vi… después lo veo

- Oki… ahora me voy – me puse de puntillas y deje un beso en la comisura de sus labios – chau

Salí rápido de ahí, no se de donde saque fuerzas para tanto, mi mejor amigo no era mas que una mierda y eso duele mucho, las clases pasaron muy rápido, note a mas de alguno de mis compañeros habituales mandándome miradas lascivas y eso es algo que me gusto, quizás antes hubiera rehuido las miradas, pero ahora las respondí todas, claro, sin pasar a nada mas porque nadie se atrevió a acercárseme aun, no me di ni cuenta cuando era la hora del almuerzo.

En cuanto entre a la cafetería vi varias miradas sobre mí nuevamente pero tampoco es que me iba a poner yo a hablar con todo el mundo, paso a paso iba a ir.

Me senté en mi mesa habitual hasta que sentí una presencia cerca de mí.

- ¿Bella? – levante la vista y me encontré con un par de gemas azules que me arrancaron la primera sonrisa genuina desde que llegue al colegio hoy

- Hola Riley

- Veo que te sentó de maravillas tu cumpleaños – agarro una silla y se sentó dándola vuelta y quedando con el respaldo pegado a su pecho

Riley era el único que había volteado a mirarme antes de hoy, mas que eso, era el único aparte del innombrable que sabia mi cumpleaños, quizás seria buen premio para él ser mi segunda vez.

- Si – le sonreí y me sonroje un poco, Riley de verdad era lindo

- ¿Y la rosa que te regale?

De pronto recordé que no la volví a ver, lo más probable es que la haya dejado en el auto de Edward así que puedo darla por perdida.

- Lo siento – me disculpe – la perdí

- No importa – se encogió de hombros – te puedo regalar otra

- Eres lindo – me acerque para hablar de mas cerca

Esta era la Bella que quería, no una lanzada a la primera pero si mas sincera, tampoco es que fuera pecado decirle a alguien que es lindo.

- Tu también eres muy linda…. y bueno – palmeo la silla – ya que ayer me interrumpieron mis planes espero que hoy no

- ¿Qué planes? – me acerque mas y sentí un aire en el comienzo de mis senos, se que se me veían mas pero solo los deje ahí, enseñar un poco no es tan malo ¿cierto?

- Una cita… ¿Qué te parece?

- Me parece perfecto – con una de mis manos tome una de las suyas que descasaba en la mesa y le di una suave caricia

Ahora amaba que Edward me contara tantas de las cosas que hacían las mujeres por llamar su atención y mas aun que me dijera lo que lo estimulaba, de hecho, recuerdo que me dijo que una vez se había puesto duro con un solo roce de manos.

- Ehhh – vi la incomodidad en Riley y le sonreí mas coqueta aun – creo que lo pasaremos bien

- Estoy completamente segura de eso Riley

- ¿De que estas segura Bella? – otra vez esa voz, pero esta vez no me puse nerviosa ni nada, es mas ni siquiera le deje la mano

- Ahhh Edward – recién ahí me puse mas recta en la silla – es que Riley me invito a salir hoy – fije mi vista en el chico que tenia frente a mi y después la desvié hacia mi amigo

- Pero hoy íbamos a salir nosotros Bella – hablo con los dientes apretados

- Pero Edward… - lo golpee amistosamente en el brazo – seguro que encuentras con alguien con quien puedas pasarlo mucho mejor – volví a fijar mi vista en mi cita que esta muy sonriente

Por el rostro de Edward supe que mi plan estaba funcionando, no se si esto era una venganza, pero alguien tenia que enseñarle a Edward Cullen que no todas somos iguales.

- Bueno Bella – se levanto de la silla – me voy a clases… Edward – lo miro con una ancha sonrisa – te veo a la salida – me guiño un ojo y se fue

- Bella… - por su voz supe que venia el reto, generalmente lo escucharía con la cabeza gacha y acataría lo que ordenara, peor ya no

- Edward – lo interrumpí sonriente - ¿sabes? – comencé a juntar mis cosas – creo que lo de ayer no estuvo para nada bien… no quiero perder tu amistar así que lo intentare con Riley mejor… quizás – me encogí de hombros – aprenda cosas nuevas – nuevamente me acerque y le di un beso, pero esta vez en su mejilla

Sonriente salí de la cafetería.

¡Toma esa Edward Cullen!


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Besos, Joha!

3 comentarios:

  1. esooooooo!!!! bella, soy tu fan, esta nueva actitud de bella me esta dando gustando mucho y tomare algunas de esas actitudes como consejos, edward queria jugar pues ahora que se aguante. me encanta joha cuidate que estes bien.

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  2. Me encanta, la venganza es dulce en este caso es muy sensual.

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  3. me encantooo esa es una venganza muy dulce se lo merece por tratarla asi :D

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