lunes, 27 de diciembre de 2010

Princesita: Capitulo 7

Hola, mañana actualizo de nuevo. ¿Quieren ONE para año nuevo?

Summary: Isabella Swan es una princesa baste fuera de lo normal... generalmente son los hombres los que tienen muchas amantes, por eso ella no se quiso quedar atras. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capitulo 7


Me tuve que afirmar de la pared mas cercana, sentí que la sangre abandona mis venas, y me maldije internamente por haber dejado por primera vez a mi corazón sentir, había estado tan bien todo este tiempo solo disfrutando del placer carnal que jamás había tenido un sentimiento como el que tengo, literalmente sentí un ahogo en mi garganta y en el pecho, juraba que mis lagrimas iban a salir, pero me rehusaba a hacerlo frente a todos, pero sobre todo frente a él, el hombre que me había demostrado que los sentimientos son solo una perdida de tiempo.

No se exactamente cuanto tiempo paso, pero aun nadie abría la boca, todos dimos por sentado la respuesta de Edward, busque a mi padre con la mirada y él entendió enseguida lo que le pedí silenciosamente.

- Bueno hijo – palmeo la espalda de Edward que aun estaba con la vista fija en la pared frente a él – no hay rencores… se que esto deberíamos haberlo hablado antes así que esta todo bien

- Lo siento Charly – Edward padre se acerco a mi padre y le extendió la mano – espero que todo siga bien entre nuestros reinos

- Si… de eso ni te preocupes

- Isabella querida – levante la vista y vi a Elizabeth de pie frente a mi – eres hermosa, estoy segura que encontraras un buen marido – su tono maternal me saco de mi entonación y aunque me costo, logre darle una sonrisa

- Tranquila Elizabeth – interrumpió mi padre – de hecho ya le tengo un candidato… la verdad es que como habíamos hablado el casar a nuestros hijos hace tantos años es que no lo había considerado, pero ahora si – fije la vista en mi padre esperando el nombre – de hecho ya me pidió la mano de mi hija en repetidas ocasiones y se que será un muy buen Rey para Forks

- Padre – atendió a mi llamado en seguida - ¿De quien se trata? – ahora me volvió el miedo de que me casara con alguien totalmente desagradable

- Carlise – me sonrió y algo dentro de mí me hizo sentirme un poco menos mierda después del desplante de Edward - ¿Recuerdas el día de tu accidente a caballo… cuando…? – solo asentí, no era necesario que dijera que era el día que había dejado de ser casta – bueno, ese día él vino y me pidió tu mano

- Ohhh – aunque trate no pude decir nada mas, volvió el silencio incomodo al lugar

- ¡NO! – todos volteamos a Edward que acaba de salir de su momento de mudez

- Hijo – llego su padre a su lado – es mejor que nos retiremos, seguramente el Rey – miro a mi padre – tienes cosas que arreglar

- ¡NO! – esta vez su voz sonó mucho mas firme, tanto que hizo que todos claváramos nuestro ojos en él – Isabella es mi prometida – la convicción en su voz hizo que una especie de frío me recorriera entera

- Pero Edward… ya lo hablamos, para casarte con mi hija tendrías que renunciar al trono de Volterra y no estas dispuesto a hacerlo

- Si… renuncio al trono de Volterra – ahora no solo posamos nuestros ojos en él, todos nos giramos para poderlo ver mejor – se que Isabella es la mujer de mi vida y si ello conlleva que renuncie a Volterra lo hago

- Hijo – su padre se clavo frente a él - ¿Estas seguro?

- Lo estoy – en ese momento suavizó su rostro y me miro directamente a mi, no pude evitar esbozar una sonrisa, definitivamente Edward le hacia mal a mi corazón

- Si es lo que quieres hijo es lo que tendrás – sentencio su madre – ya nos preocuparemos de buscar un buen marido para tu hermana – en ese momento mire a Rosalie y tenia una pequeña sonrisa en su frágil rostro

- ¿Puedo hablar con Edward por favor? – todos me miraron – a solas…

- Esta bien… pero solo un momento hija… no me gustaría que alguien hablara mal de ti – acaricio la punta de mi nariz como lo hace desde que soy pequeña, si solo él supiera que su hija ya no es una nena…

Todos desalojaron la sala, me quede dándole la espalda a Edward, sabia que teníamos que hablar, pero no sabia exactamente de que, de pronto sentí unos fuertes y conocidos brazos apresar mi cintura, solo me limite a recargar mi cabeza en su hombro y tomo una profunda respiración.

- ¿Por qué? – esa era la única pregunta que rondaba mi cabeza

- Ya te lo dije

- No… no me has dicho nada – sentencie

- Si… es la misma respuesta que antes… es porque se que eres para mi… se que puedo amarte… o sea… ahora te quiero pero estoy seguro que pronto te amare – sus palabras me dejaron de una pieza, una cosa es que soportara mi verdad… ¿Pero renunciar a su trono?

- Edward…

- No – se acerco cariñosamente a mi – esta bien… así es como tienen que ser las cosas

No aguante mas y salte encime de él para unir mis labios a los suyos, si antes pensé que llegaría a amarlo, ahora estaba segura, segura de que él era mi Rey, no tardó en posar sus varoniles manos en mi cintura y yo no hice mas que introducir mi lengua en su boca, sabia tan bien como solo él podría hacerlo, sentir su lengua jugando con la mía y sus carnosos labios chocando con los míos era el cielo, era la prueba de que habíamos sido hechos el uno para el otro, no necesitaba tenerlo en mi lecho para saber que nuestros cuerpos encajaban a la perfección, me bastaba con tener su boca sobre la mía para saberlo.

- Te mereces un regalo – lo mire sensualmente una vez que rompimos el beso

- ¿Y que seria? – siguió mi juego sin soltar mi cintura

- Hoy cuando todos estén durmiendo ven a mis aposentos

- Pero… ¿Y el trato? – lo note contrariado, pero no tenia ni idea de lo que yo estaba pensando

- Sigue igual… no lo pienso romper – le sonreí con suficiencia al ver su confusión

- Entonces…

- Solo ve a mis aposentos – puse un dedo en su boca para luego retirarlo y dejarle un casto beso

Todos volvimos a la fiesta, la verdad es que ahora si podía disfrutarla, los reyes anunciaron nuestro compromiso y todos celebraron con nosotros, incluso tuve tiempo para hablar con mis futuros suegros y descubrí que eran unas personas maravillosas.

- ¿De verdad están bien con esto? – aunque yo me lo habían dicho no pude evitar volver a preguntar

- Hija… tranquila – suavemente Elizabeth tomo mi mano – lo que decida mi Edward esta bien

- Además… creo que el candidato que tengo para mi Rose será un muy buen Rey

- De verdad me alegro… muchas gracias por vuestro apoyo – les hice una pequeña venia – ahora me retiro a mis aposentos… a sido un día interesante

- Ve tranquila hija – y en un gesto inesperado, Elizabeth me abraso, fue tan raro pero lindo, que extrañe a mi madre, trataba de no hacerlo, me lo había pedido ella antes de morir, pero en estos momentos es cuando mas la extrañaba

- Buenas noches – volví a hacerles una venia y me retire

El salón ya estaba prácticamente vacío, solo quedaba un par de borrachos que subieron a sus carretas y las sirvientas que comenzaban con la limpieza, llegue a mis aposentos y ahí estaba Jessica esperándome.

Me ayudo a despojarme de todas mis ropas y a ponerme mis ropas de dormir, cepillo mi cabello y retiro el poco maquillaje que me había puesto, cuando ya estuve lista para dormir le pedí que se retirara, su trabajo consistía en dejarme en mi lecho prácticamente durmiendo, pero nunca se atrevió a desobedecerme.

Cuando estuve sola, rápidamente cambie mis ropas por algunas que tenia escondidas, eran algo mas osadas pero no al extremo, era algo así como un ajuar recatado, me encantaba provocar a los hombres que han pasado por mí, pero esta noche lo iba a hacer con el que se iba a quedar.

Termine de arreglarme justo cuando las puertas eran abiertas, le había pedido a Edward no llamar, eso solo podía hacer que alguien se diera cuenta, cuando entro se encontró con todo en penumbras, me había tomado el trabajo de apagar todo resquicio de luz en mis aposentos, cuando sentí como se sentaba en la cama salí de mi vestuario llevando la única lámpara que iluminaba el lugar, cuando me vio vi como sus ojos se agrandaron y se oscurecieron, con la poca luz pude apreciar muy bien el cambio de verde esmeralda a verde musgo.

- Dijiste que querías mantener el trato – lo oi pasar saliva por su garganta – si te acercas mas… no prometo respetarlo

- Tranquilo – deje la lámpara descansando en mi tocador – no habrá contacto entre nosotros

- ¿Entornes?... ¿Qué es esto?... ¿Una tortura? – su tono mas autoritario hizo que mi ropa intima se terminara por empapar

- Tu dijiste – me pare frente a él y lentamente deslice el nudo de mi bata – que querías verme dándome placer – con lo ultimo deje caer la bata mostrando la poca lencería que llevaba puesta

- Bella… - esa voz ronca me hizo estremecer

- Disfruta cariño

Con gran dificultad empecé a contornear mis caderas, aunque no lo pareciera, estaba bastante nerviosa, solo me relajé cuando vi como Edward se relajaba, tomo una posición mas cómoda para apreciar mi espectáculo. Lentamente subí mas manos por mi cuerpo, me preocupe de tocar bastante, me detuve al llegar a mis pechos, ahí comencé a tirar de mis ya muy erectos pezones, en ningún momento desvíe la vista de mi prometido, verlo a él disfrutando era mi estimulante, cuando ya sentí que la humedad de mi entrepierna era mayor, saque mi lencería superior y moje mis dos dedos índices con mi boca, procure que pareciera que esta chupando su polla en ese momento y supe que el pensó lo mismo porque tiro un mechón de sus broncíneos cabellos, cuando ya estuvieron empapados los lleve a mis pezones y simule la lengua de Edward jugando con ellos.

En un momento la excitación fue tal que tuve que tomar asiento en el banquillo de mi tocador, Edward en ningún momento toco su miembro, aunque podía ver muy bien lo duro que estaba, solo se preocupo de mi espectáculo.

Ya sentada me deshice de mi ropa intima inferior, abrí la piernas para darle a mi prometido una buena visión de mi sexo, luego lleve tres de mis dedos a mi boca, quería humedecerlos, aunque no lo necesitaba, ya estaba bastante mojada, y así, húmedos, los lleve a mi centro, primero encontré mi clítoris que inmediatamente me hizo gemir.

- Ohhh – estire la cabeza hacia atrás

- Mete un dedo – casi no reconocí la voz de Edward, pero no dude en hacerle caso

- Si… rico – mordí mis labios y trate de calmar un poco mis gemidos, comencé a penetrarme lentamente, me torture a mi misma

- Mete otro… penétrate fuerte… ¡vamos nena!… ¡hazlo duro! – metí dos dedos mas de una vez

Con los tres dedos dándome placer comencé a acelerar mis movimientos, haciendo que mis gemidos fueran mayores.

- Frotare los pezones con la otra mano… piensa que es mi boca – no era necesario que lo dijera, ya pensaba eso

De pronto una idea me vino a la mente, saque mis dedos de mi interior y los frote con los de la otra mano, pasando así gran parte de mis jugos, cuando estuve lista, volví a penetrarme y con la otra mano toque mis pezones dejándolos empapados de mi excitación.

- ¡Mierda! – supuse que Edward no aguantaba mas, me pareció raro no verlo tocándose, pero su rostro era como si estuviera por tener un orgasmo, si era así, quería aceléralo, así que con gran agilidad lleve mi pezón a mi boca y me probé a mi misma.

- Dale princesita… penétrate duro… quiero ver como te corres

Hice caso a la voz y no tarde en tener mi orgasmo, cuando saque mi mano la vi mucho mas mojada que antes, note que fue fuerte, levante la mirada para ver como Edward comenzaba a acompasar su respiración, pareciera que él también había llegado al clímax, aunque eso era casi imposible.

- ¿Por qué no te tocaste? – mi voz por fin estaba volviendo a la normalidad – te quedaste con ganas – lo regañe

- No – se comenzó a levantar de la cama – he tenido uno de mis mejores orgasmos – desvié la vista a su pantalón y lo vi bastante mojado

- ¿Cómo?

- Verte es suficiente para hacer que me corra – me sonrió de costado – imagínate cuando te folle… apuesto que duramos toda la noche

- Claro – me reí – era difícil para un hombre aguantar mucho

- Te apuesto algo – me reí, esta ya era nuestra tradición

- Dime

- Te apuesto que te hago venir dos veces antes que yo en la primera vez – eso definidamente era algo que ver

- Ok – me levante y le di la mano – pero solo con tu pene… no cuentan los dedos, la lengua ni nada aparte de tu pene – ahora era yo la que reía

- Trato – sacudió mi mano - ¿Y el premio?

- Hare lo que quieras – trate de sonar sensual

- Hecho… ahora – mágicamente cambio su expresión a una mas seria - ¿Recuerdas que me pediste la cabeza de Ángela?

- Si – también me puse mas seria, iba a matar a esa zorra yo misma – aun la quiero – fui cortante, no iba a ceder en esto

- Lo se… pero yo también quiero algo

- Dime – me cruce de brazos, era difícil que quisiera matar a todo al que a pasado por mi lecho, nos quedaríamos sin guardias

- Quiero a Carlise – me sonrió y supe una vez más que éramos el uno para el otro.

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Besos, Joha!

8 comentarios:

  1. si siguen asi no va a quedar nadie vivio!
    me gusto..espero el proximo..
    que se casen de una vez :P jaja besos

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  2. Se fueron lisos esos dos les vana a dar corte hay nooooo! que emosionante jajajaja

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  3. Se fueron lisos esos dos les vana a dar corte hay nooooo! que emosionante jajajaja

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  4. haaaaaa!!!!!! sabia que diria lo ultimo, bueno no de esa forma pero el fin es el mismo, me esta gustando muuucho la historia y al principio me empece a poner toda emo porque pense que edward no podria renunciar a volterra y cuando por fin hablo, gano muchos puntos por eso y lo adore, ahora espero que carlisle no se aparesaca para ser malo, fiiuuff menos mal que edward sabe que paso con la virginidad de bella y no le armara problema, bueno al menos no tanto, que estes bien joha

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  5. Se fueron lisos esos dos les vana a dar corte hay nooooo! que emosionante jajajaja

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  6. si siguen asi no va a quedar nadie vivio!
    me gusto..espero el proximo..
    que se casen de una vez :P jaja besos

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