viernes, 22 de abril de 2011

Caminos Encontrados - Capitulo 12

Hola!!. Chicos, aca esta el capitulo completo, se que es un poco raro, pero esto es necesario y espero que lo recuerden porque despues volvera a salir. Besos!!

Summary: Dos almas perdidas se encuentran. ¿Será para bien o para mal?. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capitulo 12


Se hizo un silencio tan profundo que hasta me dio pesar romperlo, sabía que para mi madre no era fácil escuchar mi voz después de tantos días lejos de mi y más aun después de lo que había hecho.

- ¿Estás bien?

- Si… - a último momento me arrepentí de decirle nada, no quería arruinar esto

- Te extraño hija

- Yo también – tuve que respirar hondo para evitar que las lagrimas cayeran por mis ojos – estuve pensando y…

- ¿Necesitas algo?

- No necesito dinero – hable entre dientes, me molestaba que creyera que solo la llamaba para pedirle dinero, yo no era así

- Charlie me dijo que ter iba a subir la mesada… le comente que el tiempo allá es distinto y necesitas ropa nueva y…

- ¡Mamá! – chillé – yo solo… quería saber si estabas bien… te quiero y te extraño

- Y yo te conozco y sé que te pasa algo más así que dímelo

- No me pasa nada… solo quería saber si estás bien… tus pastillas…

- ¿Quieres la verdad?

Suspire, era obvio que su adicción estaba peor, sola y deprimida era muy poco probable que no estuviera dependiendo de sus pastillas.

- Mamá… ve al médico, dile que no quieres tomas mas pastillas, que te de alguna alternativa

- Estoy bien

- No lo estas – las lagrimas se comenzaron a juntar en mis ojos al imaginarme a mi madre tan rota

- Yo soy la madre y yo tengo que preocuparme por ti

- Pero yo estoy bien – aunque no fuera así no iba a decirlo

- Hija, sé que no hemos hablado mucho desde que te deje ahí pero quiero que te concentres en tus estudios, que te relaciones con chicos de tu edad y olvidemos lo que paso

- O sea que quieres que olvide lo perra que he sido contigo – afirme

- Hija… no es solo tu culpa, la culpa es de todos, con tu padre no hicimos las cosas de la mejor forma, nosotros deberíamos haber cuidado mas de ti y no lo hicimos – suspiro y se quedo en silencio antes de seguir hablando – pero las cosas ya están hechas y debemos seguir adelante

- Deja las pastillas, yo dejare de ser una perra y sé que podremos salir a delante

Ya no puede mas y las lagrimas cayeron sin contemplación por mis mejillas inundándolas por completo, extrañaba a mi madre, era la única que había estado todo mi vida conmigo y aunque aquí me hiciera la superada y me juntara con Edward para hacer maldades, aunque tuviera amigas, nada era lo mismo, extrañaba despertarme y que tuviera mi desayuno listo, extrañaba ese raro aroma con el que quedaba la ropa luego que la lavaba, extrañaba como cada noche, sin que yo me diera cuenta supuestamente, ella entraba a mi cuarto y besaba mi frente deseándome dulces sueños… extrañaba ser su hija y que ella fuera mi madre.

- Pórtate bien Bella, se una buena estudiante y ya verás como cuando vuelvas a casa todo será mucho mejor

- Eso espero – susurre

- Y antes que se me olvida, llama a Charlie, está preocupado por ti

- Madre – reí con mejor ánimo – puedo creer que tú te preocupes por mi pero nunca creeré que lo haga Charlie, me está mandando más dinero y eso en su vocabulario quiere decir que no lo moleste – suspire para tragarme un poco de la rabia que estaba sintiendo – él no me quiere y ya me acostumbre a eso

- Bella…

- Esta bien mamá, solo cuídate por favor… es lo único que quiero saber

- Lo hare, te amo hija

- Y yo a ti

Corte antes que las lagrimas volvieran a mí, no me sentía de lo mejor y en una sola conversación telefónica con mi madre habían aflorado muchos sentimientos, ni siquiera había visto la cuenta en la que me deposita Charlie porque sabía que lo más probable es que subiéndome la mesada él pensara que expiaba gran parte de sus culpas, bien, si él quería creer eso que lo creyera pero de mi no iba a obtener ni siquiera un “Gracias”.

Me dormí pensando en tantas cosas que dormí sin nada de sueño, solo cerré los ojos y me fui a un lugar sin color y sin luz, un lugar que no me gusto para nada y al que espero no volver.

Desperté y creo que mucho mejor de lo que esperaba, la mayor parte de mi depresión se había quedado en ese lugar raro, eso sí, estaba segura que lo de Phil tenía que resolverlo, está loco y no quería tener que encontrármelo de frente para decirle que se fuera al carajo y me dejara en paz.

- ¿Estás bien? – alce la vista y le sonreí a Alice

- Muy bien niña enamorada – me gusto que me sacara la lengua, eso me dejaba claro su buen estado anímico

No fuimos a desayunar juntas porque por más que me invito a ir con ella yo sabía que se iba a juntar con Mike y no quería hacer mal tercio así que fui directamente a clases, ya después tendría tiempo para comer algo.

Las salas aun estaban desocupadas y faltaba para que sonara el timbre así que me senté en el suelo del pasillo y recosté mi cabeza en la fría pared, algo relajante y distinto para mí.

- Si no comes no tendrás fuerza cuando te folle

Esa voz podía llegar en el peor momento de mi vida y siempre me sacaría una sonrisa. Ante mi aprecio una barrita de cereal con sabor a manzana

- Supongo que eso es lo único que te importa – no quería que mi voz sonara tan acida pero no lo pude evitar, así que para arreglarlo le sonreí

- No te diré nada porque te conozco – se sentó a mi lado comiendo una barrita igual a la que me había dado

Abrí el platico y saque lo de adentro para darle la primera mordida, estaba rica o puede que el hambre que tenia me hiciera sentir todo mucho más agradable.

Comimos en silencio hasta que fuimos interrumpidos por el timbre, me levante regalándole una sonrisa a Edward a modo de gracias y me dirigí a mi primera clase. La clase paso sin pena ni gloria, era matemáticas y lo que estaba pasando la profesora era algo que ya me sabia al revés y al derecho, ecuaciones cuadráticas era uno de mis temas favoritos así que por hoy me pude dar el lujo de no tomar tanta atención.

Procure no mirar a nadie, asumí que todos sabían lo que había pasado con Ángela y no quería más problemas, así que arregle mis cosas y salí del salón, divise a Ángela a los lejos y ni siquiera quiso verme, enseguida bajo la vista, por fin había aprendido a tenerme un poco mas de respeto, ahora solo quedaba el tema de Aro, aun no sabía hasta donde lo joderíamos con Edward.

Reí y comencé a caminar a mi casillero, en cuanto la abrí comenzó a sonar mi teléfono así que arroje todo adentro y me apresure a contestar.

- ¿Hola? – estaba contenta por cómo estaban resultándome las cosas, si seguía así no tardaría en cumplir todo lo que había planeado

- Bells – me congele ante la voz que sonó al otro lado del teléfono – oh amor… es hermoso escuchar tu voz

- No… yo…

Mierda, me quedé sin palabras, después de conversación con mi madre pensé que todo había quedado aclarado y solucionado pero parecía que me había equivocado.

- Amor… ¿Te pasa algo?, dímelo y te saco ahora mismo de ahí

- ¡NO! – grite tan alto que creo que atraje más de una mirada del pasillo

En eso momento recordé que estaba a vista y paciencia de todo el alumnado así que me moví hasta que quede escondida debajo de la escalera.

- Phil, no vengas, estoy bien acá… será mejor que te olvides de mi y trates de…

- ¿CON MIERDA ESTUVISTE HABLANDO?

Salte por su grito y el miedo que provocó en mí, no quería llorar pero era inevitable que las lágrimas llegaran a mí, esto estaba poniéndose cada vez peor y yo solo era una pendeja de 17 años que no podía con esto.

- Con nadie – solloce – solo…

- Amor – su tono filoso me helo toda la sangre – ya hablamos de esto, te voy a sacar de ahí y vamos a ser felices

- Pero…

- Espero que no hayas conocido a nadie ahí – di un salto cuando sentí una mano en mi hombro – ya sabes que matare a cualquier que ose tocarte

- Lo sé – alce mis ojos para encontrarme con los de Edward que me miraban sin entender nada – ahora debo irme, tengo clases

No lo deje terminar y corte la llamada, tampoco espere a que Edward dijera nada y me lance a sus brazos en estos momento necesitaba de alguien que me sostuviera y él era el único capaz de hacerlo sin reprocharme nada.

- No importa lo que sea… yo estaré contigo y juntos podemos contra el mundo entero – respire tranquila porque le creí todo lo que me dijo

- Gracias – me aferre a su camisa y me puse de putillas para rozar sus labios

- Supongo que habrá mejor recompensa que ese besito – se rio al separarnos

- Si – quizás no era la mejor forma pero ser una perra me ayudaba en momentos como estos – hoy viene el padre de Ángela a hablar con Aro y quiero que ella me vea follándomelo mientras él la veo mamándotela

- No entiendo – frunció el ceño – esa maldita es mi forma de demostrarle a todo este maldito colegio quien soy y que conmigo no se tienen que meter

- ¡Dios! ¡Eres tan putamente caliente!

No me dejo seguir hablando cuando su lengua ataco con ganas la mía, amaba como los labios de Edward se compenetraban tan bien con los míos, era algo casi mágico.

Hoy a las 5 de la tarde iba a venir el padre de Ángela y con Edward estuvimos un buen rato planificando todo lo que íbamos a hacer, la verdad es que la zorra de Ángela había hablando con varias de las otras zorras y ahora ninguna quería chuparle la verga a Edward y aunque prefiriera mi boca le reventaba que una cualquiera tuviera ese poder asi que con gusto le daría un lección.

Eran las 5.30 y estaba afuera en el estacionamiento esperando por el padre de Ángela, por lo menos lo había visto y estaba completamente follable así que sería bueno por dos lados, sé que soy bipolar y le había prometido a mi madre no ser tan perra pero parece que por más que tratara o por poco que lo hiciera, no podía huir a mi naturaleza.

Acomode por última vez mi falda y me puse en posición, se que era un cliché pero que nunca fallaba, vi la figura del señor Weber aparecer ante mis ojos y di inicio al show.

- Disculpe – llame su atención – me puede ayudar con esto por favor – Edward me había prestado su auto donde había cargado una caja con no se qué pero que pesaba mucho – pesa mucho y no la puedo bajar – señale la caja

- ¡Claro! – no me paso por alto el escaneo que le dio a mis piernas

Me puse en tal posición que quedara detrás mío, justo cuando lo sentí lo suficientemente cerca saque mi trasero y lo restregué por unos cuantos segundos hasta que lo sentí ponerse tan duro como una roca.

- Mmm – gemí lo suficientemente audible para él

¡Dios! esto de verdad parecía una porno cualquiera.

- Creo… - dejo la caja en el suelo – que ahí está bien

- Gracias – mordí mi labio y bese su mejilla, eso sí, procure rozar mis senos en él

Claro, y como buena porno no demoro en tomar mis labios, pero no le daría ese gusto as que gire el rostro y lo deje llegar a mi cuello, no quería mucha previa así que rápidamente desabroche su pantalón y lo baje para comenzar a masajear su pene que estaba listo, subí mi falta y corrí mi tanga dejándolo que me penetrara, cuando comenzó a moverse dentro mío busque a Ángela en el solitario lugar, y claro, ahí venia ella, en cuanto nos vio abrió la boca para gritar pero rápidamente apareció Edward atrás de ella y le tapo su bocota para luego llevarse.

No quería que este hombre terminara adentro mío así que me lo saque y lo masturbe hasta que se corrió, lo podría haber dejado ahí pero no me convenía mucho además lo había usado y se merecía por lo menos correrse.

- Dios… ¿Qué hice?

Siempre lo mismo, rodé los ojos y le puse mi mejor carita de niñita buena, ahora venia la segunda parte pero antes de hablar sentí unos movimientos por los arboles que me entretuvieron, que asco, ojala nadie nos haya visto.

- Yo… lo siento… de verdad que no se qué paso

¿De verdad eso funcionaba?

Insisto, la vida es mil veces peor que una película, pasan cosas más ridículas aun.

- Por favor… ayúdeme a llevar la caja hasta la entrada, le juro que no sabrá de mi nunca mas

- Eres una niña – me miro con ojos ya sin lujuria – te pido mil perdones y claro que te ayudare

El hombre tomo la caja y juntos caminamos hasta la entrada del colegio donde la dejo sobre la escalera, sabía que debajo de ella tenía que estar Edward así que ahora venia el resto.

- ¿Qué es ese ruido? – me hice la tonta y me acerque haciendo que el padre de Ángela me acompañara - ¡OH Dios!

Pate mi rostro pero para esconder mi risa ante la imagen que tenía antes mi, Edward estaba con sus lentes puestos y con rostro de lo mas asustado, casi como si lo estuvieran violando.

- ¿Qué mierda quieres zorra? – se saco el pene de Edward de su boca para mirarme con odio, yo solo pude sonreírle

- ¿Ángela?

La muy estúpida quedo como estatua ante la voz de su padre, se levanto y Edward se apresuro a acomodarse su ya flácido miembro adentro de los pantalones.

- Yo… yo… - subió sus lentes y puse su mejor rostro de susto – ella me dijo que…

- ¡ERES UNA ZORRA! – le rugió su padre

- ¡TU TE FOLLASTE A ESTA ZORRA! – me apunto y yo me puse a llorar también

- Ángela – hablo entre dientes el hombre – creo que este fue tu ultimo día en el colegio

La tomo por el brazo y la saco de ahí, en cuanto doblaron la esquina con Edward nos miramos y largamos a reír con tantas ganas que contagiaríamos a cualquiera.

- Somos los mejores – Edward se dejo caer al suelo y yo junto a él – pero me parece que todo salió demasiado fácil

- Lo sé – apoye mi cabeza en su hombro – la gente es rara, es fácil de engañar y no ve lo que tiene al frente… si le pones algo más brillante es lo único que verán… la gente está mal y nosotros no estamos mejor

- Pero lo sabemos – rodeo mis hombros con su brazos – somos lo que somos y no lo negamos, puede que nos hagamos los tontos a veces pero estamos consientes de lo malditos que somos

- Gracias Edward – toque su rostro con mi mano derecha – de verdad que me alegra haberte encontrado

Y por segunda vez en el día nos unimos en un beso que no buscaba más que demostrar el cariño que teníamos el uno por el otro.

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Besos, Joha!!!

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