sábado, 9 de abril de 2011

Rescatame - Capitulo 22


Hola!!!. Chicos, voy a subir los dos capitulos que faltan para poder subir el 24 aca. Besos!!!

Summary: Vivo un infierno y ruego porque algún día llegue un ángel a rescatarme, pero se que es imposible, así que es mejor escapar a mi lugar. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capitulo 22


- Veo que por fin estas cumpliendo tus sueños – Emmett apretó mi cintura a su cuerpo – como ves nosotros también – y acaricio mi vientre en un claro gesto de demostrar mi embarazo

- Me alegro mucho que la señora este embarazada – nos sonrió y me dolió como la mierda que fuera una sonrisa sincera – ese bebé será muy afortundado… tendrá unos padres que lo adoraran

Se veía tan contento.

¿Cuántas veces me he repetido lo mismo?

Creo que muchas pero no las suficientes.

Me va a costar creer que Edward puede ser feliz sin mí porque yo no puedo serlo sin él.

¿Patético?

Puede ser, pero me vale una mierda.

- Muy cierto – el ánimo de mi esposo decayó cuando noto que no pudo importunar a Edward

- Lo siento – intervino Kate – pero debemos ir a hablar con el señor Berkins

- Cierto – Edward miro su reloj como todo un profesional – espero que nos veamos nuevamente

Asintió con la cabeza y se alejo apoyando su mano en la parte baja de la espalda de su novia.

Suspire, ya no había nada que hacer.

- Veo que el jardinero no estaba tan interesado en ti después de todo – me comenzó a guiar por los pasillos

- Lo nuestro fue un error – apreté los puños por la ira

- Me parece

Permanecimos en silencio hasta que llegamos al auto, como nunca Emmett me abrió la puerta y me ayudo a subir. Este definitivamente era un día extraño.

- ¿Quieres ir a comer? – estaba apoyado en el marco de la puerta esperando mi respuesta

- Claro – mi tripita justo rugió, la verdad es que tenía mucha hambre

- Tengo que alimentar a mis soles

Se apresuro a su lugar y manejo a unos de eso lugares que tanto odio, llenos de gente de alta sociedad que simulan todo delante de los demás.

- Buenas tarde señor McCarty – la anfitriona le dio una sonrisa que me dejaba claro que lo conocía más que como un cliente – su mesa de siempre lo espera – me dio una mirada gélida que trato de componer enseguida

- Muchas gracias Nancy – vi que la chica se lo quedo mirando pero mi esposo mantuvo su vista al frente y comenzó a guiarme

- Te acostaste con ella – hable mientras me ayudaba con la silla

- Si – beso mis cabellos y se sentó frente a mi

- Por lo menos eres sincero – no sentí ninguna pizca de nada, por lo menos ahora no me amenazaba con matarme

- ¿Tiene caso mentirte? – se encogió de hombros

- Después de tantos años no tiene sentido… ya nada de ti me sorprende

Iba a replicar pero justo llego el mesero. Como siempre, ya que Emmett piensa que soy una incapaz, pidió por los dos, aunque esta vez acertó, a penas escuche la palabra “langosta” mi boca se hizo agua.

Mientras esperábamos nuestras comida procure mantener mi boca llena con el delicioso y calentito pan que había dejado sobre la mesa, sinceramente este bebé ya me estaba haciendo comer como loca.

- Emmett

Hace mucho tiempo, ya casi un mes que me entere de mi embarazo es que me he preguntado por Rosalie, hace mucho que no se de ella y no tengo idea que va a pasar con el bebé que está esperando.

Aunque ahora sí que sería difícil justificar dos bebes con tan poca diferencia, creo que mellizos sería la mejor solución.

- Dime – estaba atento a su Blackberry

- ¿Cómo está Rosalie?

- Bien – se sacudió de una sonrisa y alzo su rostro para verme

- ¿Y bebé?

- Lo perdió – metió un pan a su boca mientras la mía se abría

- ¿Qué? – por instinto lleve mis manos a mi vientre queriendo proteger a mi bebé

- La muy puta se fue de juerga, se follo como a dos tipos que después la golpearon y la hicieron perder el bebé

Su frialdad me recordó a ese Emmett que me golpeaba sin piedad. Cerré los ojos y los golpes e insultos me volvieron como ráfagas que no se querían ir, ese demonio seguía ahí, seguía a mi lado, no había cambiado, un golpeador y maltratador no cambia, es así de fácil.

- ¿Y no te afecta?... ¡Era tu hijo!

- No era mi hijo… mi hijo es el que esperas tu

Por su mirada tan fría y fija en mi supe que me convenía dejar el tema, puede que hace mucho que no me golpea pero nada, ni siquiera mi embarazo, me asegura que no lo hará, además sabe muy bien que este hijo es de Edward y aun no dice nada.

Comimos en silencio, en esa atmosfera que aunque suene masoquista extrañaba un poquito, prefería al Emmett demonio, que conocía como la palma de mi mano que a ese que se ve bueno pero no logra convencerme.

Llegamos a casa y con la excusa de que estaba cansada subí a acostarme, no desperté hasta el día siguiente, a pesar de que había comido con Emmett sentí como si no lo hubiera hecho, mi estomago sonó de la manera más audible posible.

- Veo que hice bien en esperar a que despertaras

- Siempre haces bien – le sonreí a Esme y tome la bandeja que me estaba tendiendo

- ¿Cómo estás?

- Bien – a penas se me entendió porque tenía la boca llena de comida

De verdad tenía hambre.

- No te creo – la mire dejando de masticar, no tenia caso mentirle a Esme

- Ayer vi a Edward – volví a hablar con la boca llena así que trague antes de seguir – estaba con su novia… ahora es abogado

- Lo sé… yo fui a su titulación… estaba tan orgullos… y sus padre, ellos…

- Es feliz – sonreí a la fuerza – me basta con saber eso, ahora por favor no hablemos nunca más de él

- Como quieras mi niña – acaricio mis cabellos y me incito a que siguiera comiendo.

La semana que teníamos que esperar para volver a hacer la ecografía y ver el sexo ya había pasado, hoy teníamos nuestra cita temprano en la mañana.

Parece que de verdad Emmett estaba ansioso.

Eso me hizo recordar una llamada de mi padre de hace tres días.

Flash Back

Estaba sola, Emmett había tenido que salir por dos días de la ciudad y yo me sentía más que sola tranquila.

Ya se me había hecho costumbre el ir a recostarme la reposera, así que ahí estaba esperando que la vitamina D de los rayos de sol se impregnaran en mis poros.

- Tienes una llamada de tu padre mi niña – Esme estaba a mi lado sosteniendo el teléfono inalámbrico

- Gracias – le sonreí y contesté la llamada – Hola papá

- Hola… ¿Cómo esta mi nieto?

- Bien – aguante las ganas de llorar y de que ni siquiera preguntara por mi

- Bien, espero que lo cuides, ya sabes que ese bebé será el heredero de todo el imperio Swan

- ¿Y si es niña?

- Más te vale hacer por lo menos esto bien Isabella

No tenia caso discutir eso, mi padre solo iba detrás de un heredero, ni siquiera le importaba yo que era su hija. Seguramente me culpaba por ser mujer…

… ¿Es que no sabe que él puso esa “X” que me hizo mujer?

Fin Flash Back

- ¿Y doctora?

¡Maldito!

Ahora estaba segura que para Emmett mi bebé era solo un medio para conseguir el control total sobre el imperio Swan, claro que mi bebé siendo pequeño aun no podría manejar sus bienes porque estaba segura que sería el único heredero de mis padres, y él, como su “padre” tendría que manejar su dinero.

¡Maldito cerdo animal!

- Los felicito – la doctora Weber nos sonrió a ambos a la vez que sacaba el aparato de mi vientre – es una hermosa y sana niña

- ¡NIÑA!

Disimula maldito, que no noten la decepción en tu voz.

No espere ni me di cuenta de nada, me cambie de ropa y me apresure a seguir el paso a mi marido. El camino fue un infierno, iba manejando como un desquiciado, me aferre lo más que pude al asiento, cualquier frenazo o golpe podría hacerle daño a mi bebé y por supuesto que eso a Emmett ahora le valía una mierda.

Llegamos a casa y estacionó dejando el auto atravesado, sin saber cómo me apresure a bajarme del auto, sabía que no alcanzaría a esconderme en mi cuarto pero por lo menos lo intentaría.

- ¡NI SIQUIERA ESO PUDO HACER BIEN EL INEPTO DE TU AMANTE! – llego a mi lado y comenzó a zamarrearme

- Emmett – estaba asustada, este era el demonio me que golpeaba sin piedad

- ¡CONTESTA PUTA!

Y paso. Su mano atravesó mi rostro, estaba segura que quería morado, si hasta sentí algo de sabor a sangre en mi boca. Ahora necesitaba escapar, no podía dejar que me golpeara más.

- Emmett tranquilízate mi bebé…

- ¡Esa bastarda me importa una mierda! – me soltó haciéndome trastabillar y caer de rodillas al suelo

- No me golpees por favor… - solloce, más que rogando por mi vida, rogando por la vida de mi bebé

- ¡Me importa una mierda ese bebé!... solo me servía si era hombre… ahora solo será la bastarda del jardinero

Eso era, nada muy lejos de mis conclusiones, pero dolía mas que los golpes escucharlo hablar así de mi beba y no poder defenderla por miedo a su ira.

Se me acerco y no alcance a retroceder antes de que me tomara por los cabellos, me levanto de ellos pero antes de que pasara algo más el timbre nos interrumpió.

Emmett me dejo caer nuevamente y corrió a abrir la puerta.

- ¿Qué? – rugió al pobre cartero

- Traigo una carta certificada para Emmett Mccarty…

- Soy yo – volvió a rugir

- Bien… firme acá

Pasaron unos segundos en los que escuche como rasgaba el papel y lo movía. Pensé que era cualquier estupidez pero de pronto su estruendosa y sádica risa me hizo encogerme.

- Mira zorra – tiro el papel a mi rostro pero no lo levante – el maldito de tu amante me está demandando

Y volvió a reír como loco.

¿Edward demandando a Emmett?

¿Por qué?

________________

Besos, Joha!!!

3 comentarios:

  1. Alexa Valenzuela Ramos11 de julio de 2011, 0:59

    OMG!!!!}

    ResponderEliminar
  2. Alexa Valenzuela Ramos17 de julio de 2011, 0:43

    OMG!!!!}

    ResponderEliminar
  3. ohhhhhh que emocion ya voy a ver porque lo esta demandando me encanta esta historia gracias....

    ResponderEliminar