sábado, 4 de junio de 2011

ONE - El mejor de mis pecados

Hola!!, bueno aca esta el ONE completo, de verdad espero que les guste porque esto es algo bastante distinto a lo que he escrito antes, esta en tercera persona y no son personajes de ninguna serie, o sea, no es un Fanfic, es una historia 100% original mia y DIOSSS son 21 paginas, mucho para mi jajaja. Bueno, espero sus comentarios. Besos!!

El mejor de mis pecados


Hacía un calor de aquellos que no se veía hace mucho, este verano las temperaturas como nunca bordeaban los 35 grados, razón por la cual la gente de Pucón agradecía mas que nunca tener tantos lagos cerca y con aguas temperadas esperando por ellos. Quizás el maldito invierno llegara con sus estrafalarias lluvias en un par de meses y todos estuvieran añorando este calor, pero para eso aun faltaba y hoy no había habitante en Pucón que no se haya congregado a uno de los lagos para capear un poco esas horribles temperaturas, si hasta algunos llegaron a pensar que el Volcán Villarrica estaba entrando en erupción y era la lava volcánica lo que estaba cayendo del cielo en forma de calor, pero no, era el mandito calentamiento global.

- Mami, quiero ir al agua – Sofía tomo el bloqueador solar que tenía a su lado y embetuno a su hijo de el antes que se metiera al agua

- Espera un minutito a que se absorba – se apresuro a hablar antes que el pequeño Seba dijera cualquier cosa – si no esperas dejaras toda el agua asquerosa y todos sabrán que fuiste tú

- Ok – el pequeño se sentó a su lado y comenzó a hacer un hoyo sin sentido en la arena – hace calor – se quejo esperando que su madre por fin lo dejara entrar al agua

Sofía repaso el lugar esperando por su esposo, supuestamente se iba a reunir con ellos en el lago pero ya pasan de la hora acordada por mucho. A sus 35 años a veces se arrepentía de haber sido tan descuidada y haber aceptado casarse a los 17 años, nunca se arrepintió y nunca se arrepentiría de haber quedado embarazada tan joven pero si de haberse casado, quizás las cosas no hubieran sido para nada fáciles pero casarse definitivamente no fue la solución.

Claro, al principio todo era amor y más que nada rebeldía, desafiaron al mundo llevando por delante lo que sus corazones les decía, pero ahora, 18 años después, casada, con dos hijos y casi sin vida, se arrepentía de haber sido tan pendeja, Pablo se la pasaba todo el día trabajando y casi ya ni hablaba con él, su vida era totalmente monótona, se levantaba en la mañana para preparar el desayuno de sus tres hombres, cuando ellos se iban al colegio o al trabajo se quedaba toda la mañana haciendo el aseo para después comenzar a hacer el almuerzo y esperar que sus dos hijos volvieran del colegio, la tarde pasaba tan lenta que ya las comenzaba a odiar, en la noche su esposo llegaba cansado y sin ganas ni de hablar así que después de comer todos se encerraban en sus cuartos y se preparaban para dormir.

Bueno, la última parte hace poco más de un mes había cambiado. Cuando Matías, su hijo mayor decidió cambiar su notebook por uno más nuevo quiso pasarle el antiguo a su madre a ver si eso la distraía un poco, Sofía nunca había sido muy dada a la tecnología pero lo acepto a regañadientes y solo después de que su hijo le hiciera un facebook es que entendió que la tecnología no era tan mala después de todo. Se reencontró con algunas amigas que dejo de ver después de que se caso y conoció a un par de personas más, pero solo una era quien le quitaba el sueño.

A veces se sentía la peor mujer del mundo, pero la verdad es que desde que había conocido a Agustín sentía que muchas cosas estaban cambiando, Sofía estaba consciente que Agustín era solo un chiquillo de 19 años y lo mas bien que podría ser su hijo, pero la forma en que le hablaba y la alagaba hacia que se olvidara de todo incluso de su estado civil. Ya más de una vez Agustín le había pedido que se juntaran y por más que Sofía había sido sincera y le había contado de su esposo y sus dos hijos el interés del chico solo parecía aumentar.

- ¿Ya puedo ir a bañarme? – Sofía salió de sus pensamientos y le sonrió asintiendo a su hijo

Seba había llegado a su vida justo cuando había tomado la decisión de dejar a Pablo, no sabe cómo pero hace 7 años se había vuelto a embarazar, pensaba que podría buscar un trabajo y mantener a Matías ella sola pero Seba había llegado a cambiar sus planes, tampoco se arrepentía de eso, pero ahora sentía que ya no encontraría nuevamente las fuerzas para dejar ese matrimonio sin sentido.

- ¿Dónde mierda estas Pablo? – le habían prometido a Sebastián que estarían los tres juntos ese domingo pero como siempre su esposo tenía algo más importante que hacer

Ella sabía que su trabajo como abogado era algo complicado y no se quejaba porque era gracias a ese trabajo que había podido darle a sus hijos todo lo necesario para vivir, pero hoy su hijo no necesita un nuevo wii, lo necesitaba a él.

- Supongo que estás sola

Aunque estaba sentada sobre una toalla aun así saltó ante una presencia descocida para ella.

- Yo… - Sofía iba a decirle a ese hombre que no se metiera donde no lo llamaban pero cuando se volteo a encararlo se encontró con quien menos pensaba

Agustín estaba frente a ella y parecía tan relajado que se llego a asustar, pese a las infinitas charlas que mantenían nunca le había dicho de donde era y las probabilidades de que se encontraran para ella eran casi nulas.

- Hola Sofía – el chico se acomodo en la arena sin darle oportunidad de replicar a la mujer

Los cabellos negros de Sofía volaron tapando gran parte de su rostro, justo una refrescante frisa paso por el lugar haciendo aun más tenso el momento, los ojos negros de Agustín refulgieron ante el evidente nerviosismo de la mujer y le encantó que sus ojos tuvieran el mismo color que los de ella, llevaba soñando verla de frente desde hace mucho tiempo y por fin podía cumplir su fantasía. Era aun más hermosa de lo que se había imaginado, esos cabellos y ojos negros le dejaban ver con claridad la hermosura de una mujer hecha y derecha.

- ¿Cómo…? – a pesar de sus 35 años estaba tiritando como una chiquilla ante ese joven de solo 19 años

Sabía que Agustín era hermoso pero verlo lo hizo aun más doloroso, esos ojos negros combinaban perfectamente con sus dorados cabellos, parecía todo un príncipe de cuentos, solo que en su cuento era más probable que el príncipe no tuviera la edad de su hijo.

- Madre – Sofía salto en su lugar al ver como su hijo mayor se acercaba - ¿Ya conociste a mi mejor amigo?

La mujer miro su hijo y a su amigo cibernético intercaladamente hasta que su cerebro logro conectar los cables y entender que ese amigo de su hijo era el mismo hombre que la había hecho sentir tan bien este último tiempo.

- Matías – susurro – pensaba que… - trago un poco de saliva para asegurarse que su voz saliera normal – ibas a salir con tus amigos

- Así es – el chico se sentó junto a su amigo y frente a su madre – pero pensé que sería mejor pasar un domingo en familia – dio una rápida mirada al lugar y en seguida notó la ausencia de su padre, Matías ya era grande y entendía muy bien que las cosas entre sus progenitores no funcionaban para nada – además Agustín – miro sonriente a su amigo – se moría por conocer a mi familia

- Mucho gusto señora Sofía – Agustín estiro su mano y Sofía no dudo en tomarla

Cuando ambos sintieron la piel del otro entendieron inmediatamente que las cosas se venían complicadas, mas de alguien saldría lastimado después de este encuentro y la mujer lo único que esperaba es que ninguno de ellos fueran sus hijos.

- El… gusto es mío – hizo su mayor esfuerzo por sonar normal

- Mamá – Sofía agradeció que la voz de su hijo la devolviera a la realidad y puso toda su atención en él - ¿Dónde está mi papá?

- Está trabajando cariño

¡Maldito! Iba a matar a su esposo por hacerles ese desplante, no a ella sino a sus niños, no era posible que no encontrara ni un pequeño hueco en su agenda para su familia, ya tenían todo lo que necesitaban, no era posible que su ambición por tener más lo siguiera consumiendo.

- Claro – bufo y se sentó junto a su madre pero en la arena

- Hijo – se giro a Matías y poso su mano en la de él – ya sabes que tu padre trabaja mucho para poder darnos lo mejor

Ni ella estaba convencida de sus palabras pero era mejor decirle eso a su antes de lo que de verdad pensaba sobre su esposo.

- Deberías dejarlo – murmuro Matías atrayendo la atención de su madre que lo miraba con los ojos bien abiertos

- Hijo…

Agustín estaba atento mirando como madre e hijo intercambiaban palabras y sonrió ante lo dicho por su mejor amigo, hace mucho que se conocían y desde siempre Matías no hacía otra cosa que quejarse por el maldito de su padre, de hecho mas de alguna vez lo había acompañado a seguirlo para descubrir si tenía una amante, Matías solo quería ver feliz a su madre y si para eso necesitaba mostrarle fotos de su padre con otra mujer lo haría, haría lo necesario para que lo dejara, pero no, el maldito solo le era infiel a su mujer con el trabajo y en cierto punto eso era peor porque ni siquiera parecía tener sangre en las venas para que sus deseos carnales lo invadiera, no, la ambición era su peor pecado.

Nunca había visto a Sofía de frente pero las fotos que le había mostrado su amigo y las pocas veces que la había seguido para verla le bastaban. Agustín era un chico como cualquier otro, tenía a sus dos padres que se amaban y constituían un hogar tranquilo y feliz así que era imposible adjudicar su fijación por una mujer mayor con algún trauma infantil.

No, al contrario, desde la primera vez que Matías le comento sobre su madre y sobre esos ojos negros y tristes que veía a diario en ella, algo dentro de él lo incito a que buscara la manera de conocerla, aunque fuera de lejos, por eso cuando el chico le comento que le había regalado su antiguo Not le propuso que le hiciera un face para que así se reencontrara con sus viejos amigos aunque su verdadera intención era tener una oportunidad para conocerla no como el amigo de su hijo si no como él. Tuvo que hacerse otro face y poner mucho esfuerzo en que le hablara pero una vez que comenzaron a charlas no pararon, lo que había comenzado como mera curiosidad se transformo en algo mas, Sofía lo entendía como nadie, no solo le preocupaba lo difícil que estaban los ramos en la Universidad o los nuevos pantalones que habían salido y mucho menos a dónde irían de vacaciones, no, con Sofía tenia charlas reales que lo hicieron sentir como otra persona, le cambiaron su visión del mundo y le hicieron crecer esas ganas por tener algo mas con ella.

Verla sufrir por los desplantes de su marido lo hicieron tomar la decisión, fuera como fuese la convencería de que lo dejara y quizás, después de una larga conversación con su amigo podría intentar tener algo mas con ella, porque de eso si que estaba seguro, la amaba, y no era un capricho de adolecente, no, era amor, quizás para algunos era pecado pero para él era de verdad.

- Mati… deberíamos invitar a tu mamá y a tu hermano a tomar un helado

Matías sonrió sin muchas ganas, agradecía el esfuerzo de su amigo, si no fuera por él, quizás ya hubiera perdido la cordura, sabía que su amigo tenia algún interés especial por él pero siempre lo adjudico al hecho de que Agustín era hijo único y que le faltaba alguien con quien hablar y pelear.

- Mamá…

- Seba esta en el agua – alzo la mirad ay vio como su hijo chapoteaba de lo más feliz sin preocuparse – no creo que quiera salirse

- ¡Ey Seba! – gritó Matías atrayendo más de una mirada - ¿Quieres ir por un helado?

El niño sonrió ante la posibilidad de comerse un cremoso y refrescante helado así que sin pensarlo mucho se despidió de los otros niños con los que estaba juntando y se apresuro a salir del agua. De lejos solo noto a dos hombres junto a su madre, sabía que uno era su hermano mayor y pese a que Pablo y Agustín no tenían similitudes físicas, Seba esperaba porque el otro hombre fuera su padre.

- Hola – saludo algo agitado

Sofía se levanto junto a la toalla en la que estaba sentada y se apresuro a secar a su hijo antes de que la fría brisa que a veces corría lo helara. Agustín vio con ojos de chico enamorado la forma en que Sofía cuidaba de los suyos y de alguna forma soñó con un nene de los dos que ella cuidara, sabía que era un imposible pero soñar era gratis y él aprovechaba su pase libre a los sueños.

- Agus – le sonrió el más pequeño - ¿Qué haces aquí?

Sofía ni siquiera se sorprendió al saber que su hijo pequeño también lo conocía, después de todo ya estaba acostumbrada al ser la última en enterarse de todo. En algún lugar dentro de ella, en un lugar lleno de fantasías, amo la imagen ante sus ojos, Agustín era el chico que últimamente se llevaba sus pensamientos y quizás algo de su corazón y sus hijos eran la razón de su existencia, así que ahí juntos, los cuatro, parecía el cuadro perfecto para ella.

- ¿Vamos a tomar un helado? – le sonrió a su hijo mientras le pasaba la camiseta por la cabeza

- ¡Claro!... ¿Y papá?

- Trabajando – se apresuro a contestar el hijo mayor – así que ¿Qué dices enano? – le revolvió el cabello - ¿Vamos por un helado?

- Si ya dije que si – le rodo los ojos a su hermano - ¡ey! Agus… ¿Me trajiste el juego que te pedí?

- Por supuesto – le guiño un ojo

Gesto que aunque era totalmente fraternal, para Sofía significo algo mas porque la hizo desear al joven, no solo hablar con él o contarle sus penurias, lo hizo desearlo como hombre, en su cama. Así que tan rápido como esas ideas le llegaron las desechó, era una locura y cualquiera lo sabría.

Nadie más dijo nada y mientras Sofía recogía las pocas cosas que había llevado Seba y Agustín se adelantaron, desde donde estaban se veía la heladería así que no tenía sentido esperarlos, mejor era ir a sacar número ya que desde ahí se veía lo lleno que estaba el lugar. Cuando Sofía termino de recoger las cosas y ponerlas en su bolso se puso de pie solo para encontrarse con su hijo mayor que la veía con algo de reproche.

- ¿Hasta cuándo mamá?

- Hijo… ¿Qué…? – sabia de lo que le estaba hablando pero no era un tema que quisiera discutir con su hijo

- De papá… mira, lo amo, es mi padre pero ¡mamá! – se quejo – tienes 35 años, eres joven y bella y tienes la vida de una vieja de 60 y todo por culpa de papá… yo creo que…

- ¿Qué lo deje? – lo dijo con algo de ironía – tu padre nos cuida, además – se encogió de hombros – tu hermano está muy pequeño y necesita de su padre – trato de no mirar a su hijo

- Yo me acuerdo ¿sabes?... me acuerdo cuando hace 7 años me dijiste que nos íbamos a ir, que buscarías un trabajo y que aunque no tendríamos una casa tan grande seriamos felices… ¿Qué paso mamá?

- Paso la vida hijo – suspiro – paso que la vida da vueltas y que las cosas cambian

- ¿Eres feliz? – Sofía no podía mentirle a su hijo - ¿Aun amas a papá? – y eso menos, si le decía que no lo amaba era solo otra mujer sumisa atrapada en un matrimonio sin sentido y si le decía que si lo amaba, entonces no era más que una quejica que no se conformaba con nada

¿Cuál era la respuesta correcta?

- No – se decidió por la verdad ya que ambas alternativas eran igual de patéticas pero solo una era cierta – estoy con el porqué lo he estado siempre

- Pero…

- No hijo… yo sé lo que hago – no le gustaba ponerse en ese plano pero ahora el momento así lo ameritaba – lo siento pero en esto no puedes meterte

Aun con las piernas tiritando paso por el lado de Matías y comenzó a caminar a la heladería, desde donde estaba podía ver muy bien como Sebastián estaba junto a Agustín eligiendo los helados, por ahora él le parecía el hombre perfecto pero también en su momento lo pareció Pablo y vaya como cambiaron las cosas, por lo menos ahora tenía una estabilidad familiar para sus hijos y si cometía alguna locura con el joven sabia que nada bueno acarraría. Sofía quería imaginarse que tenía alguna oportunidad con Agustín pero eso solo existía en su soñadora cabecita.

- ¿Y si te vuelves a enamorar? – no se dio cuenta que estaba detenida a medio camino hasta que escucho la voz de su hijo y su corazón saltó al imaginarse que la hubiera visto mirando a su mejor amigo

- Matías – odiaba usar el tono de “mamá” pero lo hizo y siguió caminando

No tenia caso negar ni responder nada, ya era suficiente con lo que le confesó a Matías y no estaba dispuesta a mezclarlo aun más en sus problemas de adultos, sabía que la situación con Pablo afectaba a sus pequeños pero si los involucraba sería peor.

Estaban parados afuera de la heladería y tome el brazo de su hijo mayor haciéndolo poner todo su atención en ella.

- Hablare con tu padre – lo dijo aun con voz de mando – prometo que nuestros problemas no los afectaran pero por favor… pase lo que pase recuerda que ambos somos tus padres y los amamos a ti y a tu hermano

- Yo solo quiero que todos estemos bien y lamentablemente – se encogió de hombros algo resignado – desde el momento que los escuche pelear por primera vez frente a nosotros y te consolé cuando llorabas se volvió un asunto para mi… lo siento pero es mentira eso de que los hijos no nos podemos meter… porque son ustedes – la apunto – los padres, los que involucran a los hijos en ellos. Así que – suspiro ahora con una expresión un tanto más relajada - ¿Vamos por un helado?

Sofía asintió aun incrédula. Las palabras de Matías eran demasiado ciertas, en el momento que los padres comenzaban a discutir delante de sus hijos o por lo menos estaban conscientes de que podían escucharlos, era obvio que los hacían participe de sus problemas, en mentira eso de lo que los problemas de los padres no deben afectar a los hijos y ellos tienen tanta opinión en la relación como los directos involucrados. Y ahora que Sofía lo pensaba un poco mas se daba cuenta que era muy probable que hasta su hijo menor tuviera una vasta opinión sobre la situación.

Cuando entraron a la heladería ya les iba a tocar su turno, cada uno pidió su helado favorito y en todo momento la morena trato de no poner ni un ojo sobre Agustín, así que solo levanto la vista para extender su tarjeta de crédito ante el cajero pero tuvo que quedarse con las ganas porque una nívea mano le gano. En ese momento si desvió su mirada hacia el chico y vio como sus ojos negros se encontraban con los de ella, no quiso, hizo lo posible por evitarlo pero en cuanto el rubio le sonrió sus rodillas cedieron y flaquearon hasta el punto de que tuvo que sostenerse para no hacer el ridículo cayéndose.

- Yo invito – y los dientes blancos de Agustín volvieron a refulgir ante ella

- Gracias – debería sonar como una señora agradecida pero parecía más una adolecente coqueta – ven – tomo la mano de Seba como si este la fuera a salvar de algún modo en especial – vamos a sentarse

Dejo atrás a su hijo mayor y al amigo de este, busco la mesa más alejada y ahí se sentaron, no pasaron más de dos segundo cuando los dos jóvenes se ubicaron al frente de ellos.

- Entonces Agus – hablo Matías - ¿Qué te parece mi mamá? – lo interrogo a la vez que le daba una lamida a su cono de menta con chips de chocolate

- Es más de lo que me imagine – y el rubor en las mejillas de la mujer volvió a reaparecer – siempre me imagine como seria la madre de Mati… él siempre habla mucho de usted – hace más de un mes que se conocían y que hablaban a diario pero ningún texto que se podía comparar con su voz – me alegra saber que todo lo que dijo es más que cierto – rio pegándole un codazo a su amigo – vive presumiendo que su madre aun es joven y bonita

- Ya saben – Matías levanto los hombros – hay que presumir de lo que se puede

Por un momento Sofía se relajo y todos rieron de lo mas bien, la charla continuo de lo más amena, todos participan en cada tema que se toco, nadie tenía una conciencia segura de cuenta tiempo había pasado pero estaba claro que era bastante, por lo menos así se confirmo cuando el único hombre con traje entro a la heladería en un domingo.

- Veo que mi familia en pleno está reunida aquí – y ahí estaba de pie en su traje hecho a la medida Pablo Gutiérrez mirando como las que se suponen deberían ser las personas más especiales de su vida se divertían sin él… y todo por su culpa

- Si no estuvieras trabajando en un domingo podrías haber venido con nosotros… pero por supuesto que hay algo más importante que tu familia

Pablo hubiera querido tirarle las orejas a su hijo mayor pero desde hace un tiempo sentía que estaba perdiendo su respeto y cada vez se hacía más imposible recuperarlo. Los tiempos en que Pablo era un héroe para sus hijo ya paso, esos días quedaron atrás en cuanto lo hicieron socio del bufet donde trabajaba y así como sus cuentas aumentaron también lo hicieron sus horarios de trabajo, si, ganaba más dinero del que nunca imagino pero a costo de su familia. Su amada esposa ahora era una descocida y sus hijos solo lo respetaban por pura costumbre, se había perdido y todo por su culpa.

- Matías – lo regaño su madre, Sofía miro de tal forma a su hijo que este solo tuvo que bajar el moño, no quería hacer sentir peor a su madre – por favor

- ¿Tu quien eres?

Agustín se había mantenido implacable mirando a aquel hombre que lo separaba de avanzar aun mas con Sofía, sabía que les costaría, pero Seba y Matías tenían una muy buena impresión de él y una posible relación con su madre a la larga seria aceptada por su parte así que su único impedimento real era ese hombre que suponía hacía sentir inferior al resto.

- Es Agustín, padre – su hijo mayor le hablo con los dientes apretados – si pusieras atención cuando te hablo sabrías que es mi mejor amigo

- Mucho gusto señor – Agustín haciendo alarde a su caballerosidad le tendió la mano, si, así, mantener a tus enemigos cercas es el mejor negocio

Pablo algo reticente extendió la mano a ese joven porque pese a que no aparentaba ser ninguna amenaza de ninguna forma algo dentro suyo, quizás su instinto masculino, le dijo que no se confiara de ese chico tan jovial.

Ya era tarde y más pronto de lo esperado Agustín dio sus disculpas y se retiro para dejar a la distorsionada familia terminar el día en paz. Casi nadie comento nada camino a casa, solo unos cuantos comentarios de Sebastián y las respuestas de Sofía, con el helado nadie tenía hambre y ya pasaban de las 8 de la noche así que en cuento cruzaron el umbral de la puerta cada uno se refugió en su cuarto. Los pasos de Sofía siguieron a los de su esposo hasta que cerraron la puerta de su cuarto y se quedaron mirando, ella suspiro y él comprendió inmediatamente que había llegado a su tope.

- ¿Se acabo cierto? – con una sonrisa sin ningún humor se sentó en la cama para mirar de frente a su esposa

- Pablo – suspiro cansinamente – dame una solución – rogo avanzando solo un paso – por favor… dame un solo motivo para quedarme aquí

- Los niños – quiso que sonara a afirmación pero lo hizo más a pregunta

- Ya no – negó repetidamente Sofía – hoy hable con Matías – Pablo bajo la vista porque sabía muy bien como esto estaba afectando a sus hijos – él sabe que las cosas están mal y esto les está afectando a los chicos… yo… no se… no puedo

- Por favor – rogo poniéndose de rodillas ante ella – sé que puedo cambiar… yo te amo… te juro que nunca te he engañado – Sofía ya había pensado en esa posibilidad pero sabía que su marido le era fiel en ese sentido – se que tu tampoco lo has hecho y eso es lo importante – por alguna razón el corazón de ella latió mucho más rápido – créeme que todo lo demás lo podremos superar

- Pero…

- Una solo oportunidad mas – volvió a repetir

Sofía sabía que quería decir que no pero una vez más sus miedos la invadieron y se quedo callada. Las siguientes horas fueron más de lo mismo, Pablo reviso un par de papeles y Sofía bajo a revisar que toda la casa estuviera cerrada y en orden, vio que sus hijos estuvieran bien y volvió a su cuarto, rápidamente se puso el piyama y se metió en la cama, en cuanto lo hizo la luz de la mesita del lado de Pablo se apago, hace mucho que no pasaba en eso así que se giro para ver a su esposo pero no alcanzo a reaccionar cuando unos conocidos y a la vez desconocidos labios la atacaron.

Sabía que su deber de esposa era cumplirle a Pablo y su mismo cuerpo a veces se lo pedía, pero la pasión que sentía con él ya no era la de antes. Una imagen de Agustín apareció en su mente así que rápidamente la borro abriendo su boca y permitiendo que la lengua de su marido masajeara la suya, se aferro a su cuello y paso una pierna por sobre las de él para dejarlo cazado, Pablo no se quiso quedar atrás y atrajo las caderas de su amada a él e hizo que sintiera su potente erección lista para darle placer.

Poco a poco la ropa comenzó a sobrar hasta que ambos quedaron desnudos, no hubieron mas preliminares, Sofía solo sintió cuando la potente erección de su esposo se adentraba en ella, y si el sexo hace 20 años era genial algo paso en el camino que lo cambio porque ahora era solo más de lo mismo. Cerró los ojos y se concentro en buscar un lugar donde el orgasmo se aproximara, pensó en imágenes eróticas y hasta masajeo sus pechos pero solo sentir a Pablo arremeter contra ella y todo se esfumo, su orgasmo no estaba ni siquiera cerca y sabia que su esposo estaba por llegar así que en un último esfuerzo volvió a cerrar los ojos y una imagen demasiado conocida vino a ella, Agustín, Agustín sin polera con su pecho al aire saliendo del lago Caburga… solo basto eso para que sintieron como la bola de placer que debía tener en su bajo vientre subiera hasta su garganta y la hicieran gemir en un fabuloso orgasmo.

¡Dios! en cuanto recupero la voz se dio cuenta que había pensado en otro hombre para alcanzar su orgasmo, si, desde hoy en adelante Sofía podía considerarse como una pecadora.

.
.

En el preciso momento en que Sofía se dio cuenta que Agustín ya no era solo alguien que permanecía detrás de la pantalla del computador decidió dejar por completo sus charlas con él, de eso ya había pasado un mes más, las cosas con Pablo estaban tranquilas pero aunque no empeoraban tampoco mejoraban así que cada día se convencía mas de que estaría atrapada por siempre en esa casa.

Ya era viernes y como era costumbre su esposo había salido de viaje de negocios, llegaría al día siguiente porque había volado a Santiago para hablar con unos clientes, poco a poco el sol había ido desapareciendo y ya estaban llegando las primeras brisas heladas así que con eso también habían disminuido sus paseos con Sebastián, no quería exponerlo al horrible viento que estaba corriendo. Las clases ya habían comenzado también y ahora, sin sus hijos en casa se sentía peor, antes por lo menos contaba con las charlas nocturnas con Agustín pero ya ni eso tenía.

- Tenemos que hablar – despego la vista del programa de cocina que estaba viendo para ver a su hijo mayor a su lado

- ¿Qué pasa? – apago el televisor y dejo el control remoto en la mesa de centro

- Conociste a alguien – su pobre corazón prácticamente se le salió del pecho ante esa tan concisa afirmación – no lo niegues… no lo sé a ciencia cierta pero sé que es verdad – le sonrió y aunque fuera un poco Sofía se relajo

- Yo… ¿Cómo…? – debería negar todo pero su cerebro no estaba conectado en ese momento

- Tus ojos – suspiro Matías – hace un tiempo tenían brillo pero ya no… así que asumo que conociste a alguien y lo dejaste para arreglar las cosas con mi papá

- Yo nunca engañe a Pablo – afirmo – te juro que…

- No me jures nada… se que las cosas con papá están bien pero no mejor – negó repetidas veces con la cabeza – por favor no pienses que soy un estúpido, así que… solo se sincera conmigo

- Eres mi hijo – sonrió – no puedo hablar esto contigo

- No tienes amigas mamá… y eso es lo que te tiene así, no puedes hablar con nadie – inmediatamente la mente de la mujer fue a esas interminables charlas con el mejor amigo de su hijo – así que no te pediré que me cuentes nada… solo quiero que sepas que está bien… está bien si quieres estar con alguien y quieres rehacer tu vida… solo te pido tiempo para nosotros y que hables con papá… yo estoy bien – le costó un poco decir lo ultimo porque pese a como estaban las cosas le era difícil pensar en su madre como la novia de alguien

- ¿Y si esa persona no fuera un ideal para mí?

- ¿Cómo? – frunció el ceño su hijo

- ¿Y si fuera algo distinto al prototipo de persona que se espera para una mujer como yo? – no quiso referirse a la edad para no levantar sospechas

- Mamá – Matías tomo sus manos sonriendo – con saber que esa persona te hace feliz y es capaz de que tus ojos brillen yo me conforme… además – se encogió de hombros juguetón – se que siempre podre partirle la cara si te hace algo

- ¿De verdad me estas aconsejando que deje a tu padre y comience una relación con otra persona?

- No – negó mientras se ponía de pie – yo solo te estoy aconsejando que seas feliz

Le volvió a sonreír y desapareció por las escaleras. Sofía esa noche no pudo conciliar el sueño así que estuvo pensando gran parte de ella. Al día siguiente la nostalgia de una casa vacía la envolvió, sus hijos habían salido y por lo que se pudo dar cuenta era por toda la tarde, odiaba almorzar sola pero ya estaba acostumbrada así que se animo de alguna forma y comenzó a preparar unos simples tallarines con salsa, nada muy sofisticado y que le recordara su soledad.

En el justo momento en que se sentó sola en la enorme mesa del comedor tomo la decisión, ya había sido mucho y no importaba lo que dijera Pablo, lo dejaría, ya era hora de hacer algo con su vida así que dio un sorbo al vino y sonrió al pensar en el discurso que le daría cuando llegaría, sabía que tenía que hacerlo cerca de las 10 de la noche así que tenía tiempo para hacer sus maletas antes de que se arrepintiera.

Llevo el plato a la cocina y lo lavo en nada, después de todo solo era uno, lo dejo escurrir y se seco las manos a la vez que el timbre de la casa sonaba insistentemente, por un momento se asusto al pensar que podían ser sus hijos así que corrió a la puerta a abrirla.

- ¿Qué…? – pero cualquier palabra que pudiera salir de su boca quedo atorada al ver a Agustín apoyado en el marco de la puerta

¡Dios! había pasado solo un mes y el chico que vio ese día distaba bastante de este que estaba frente a ella, barbudo y algo ansioso, ese no era el Agustín de ese día, definitivamente.

- ¿Por qué ya no hablas conmigo? – paso sin que lo invitaran y Sofía automáticamente cerró la puerta de entrada

- No deberías estar acá – pese a que ya estaba firme en su idea del divorcio aun no decidía nada con respecto a él

- Se que tu esposo no estaba y que los chicos llegaran tarde – se movía y pasaba las manos por sus rubios cabellos repetidas veces – dime Sofía… ¿Por qué dejaste de hablar conmigo? – sus ojos negros resplandecieron en cuanto la vio, lleva un mes deseando verla y se había tenido que conformar con hacerlo de lejos, por lo menos por ahora – yo…

- Ey – le llamo la atención – no entiendo de que viene todo esto… si, hablamos muchas veces y hasta nos hicimos amigos pero no entiendo que…

- ¡No entiendes! - se burlo alzando la voz y riendo exageradamente – No me digas que no entiendes – la apunto con un dedo – si quieres hacerte la tonta está bien pero sabes perfectamente que entre nosotros no había solo una amistad

- ¿Y que había entonces? – se cruzo de brazos y se paro como la mujer madura que es

- Lo sabes – se acerco hacia ella haciendo que su corazón se acelerara considerablemente – lo sabes muy bien

Vio venir su mano hacia su rostro pero Sofía se quedo quieta y espero por el tacto de Agustín, hace mucho que ambos anhelaban ese mínimo contacto y ahora por fin estaba sucediendo, él solo se dedico a acariciar su rostro inocentemente pero eso les basto para confirmar lo que sabían de sobra. Las cosas entre ellos ya estaban dichas y negarlo solo retrasaría lo inevitable.

- Me voy a divorciar – susurro sin saber porque

- Dame una oportunidad – abrió los ojos para encontrase con los de Agustín mirándola – solo te pido una oportunidad para hacerte feliz

- ¿Te das cuenta de la locura que estás diciendo? – rió sin ningún humor – tengo 35 años y tu solo 19… eres el mejor amigo de mi hijo, esto… - ni siquiera sabía cómo nombrarlo – está mal… es prácticamente pecado

- No me importa… si es pecado te juro que es el mejor de mis pecados – saco la mano de su rostro y ambos extrañaron el contacto inmediatamente –créeme que he pensado mucho en esto y sé que tu también – la acuso – sé que es difícil y nos costara un poco pero saldremos adelante

- Ni siquiera me conoces – le sonrió

- Apuesto que te conozco mejor que nadie, se cómo te gusta el café, los huevos, se que odias las legumbres pero que tus hijos piensan que las amas, se que adoras darte un buen baño de espuma que nunca tienes la oportunidad de hacer… se… - suspiro – se que amas a Pablo pero ya no lo deseas – Sofía no dio más y cerró los ojos – se que tenias muchos amigos y ahora no te queda ninguno, eso te mata, odias no tener con quien hablar… se que te arrepientes de haberte casado pero nunca de haber tenido a tus hijos y se… se que puedes llegar a amarme

- Es una locura

Las palabras de Agustín la habían desarmado así que no le quedo más remedio que dejarse caer en el sofá, pronto sintió como se acuclillaba frente a ella así que alzo el rostro y vio.

- Juro que te hare feliz

- Un día – trago el nudo de su garganta – va a llegar alguien de tu edad y te vas a dar cuenta de la locura que estas cometiendo – le sonrió casi maternalmente

- No – le sonrió ahora tomando su rostro con ambas manos – te conozco hace más tiempo del que piensas y créeme cuando te digo que esto no paso de un día para el otro… te amo y sé que es de verdad

Ella cerró los ojos en cuanto lo escucho decir esas palabras, hace mucho que no las escucha y por primera vez en mucho tiempo vio una luz de esperanza al final del camino. Abrió los ojos y sin pensar mucho mas dejo que sus labios tocaron los de Agustín, él algo sorprendido acaricio su rostro y dejo dar paso al amor que sentía por ella, quería que sintiera con ese beso lo mucho que significaba para él lo mucho que la amaba y que no le fallaría nunca.

Quizás podría haber intensificado el beso, pero solo con sentir los labios de Sofía, Agustín se daba por pagado, su mayor sueño se estaba cumpliendo y haría hasta lo imposible por mantenerlo.

- Matías – fue lo primero que dijo la mujer cuando se separaron – mi hijo nunca aceptara esto

- Lo hará – hablo confiado, ya había hablado mucho con su amigo y sutilmente le dejo entrever la posibilidad de que su madre volviera a rehacer su vida con alguien más joven, sabía que costaría pero él se encargaría de hacerle ver que no todas las cosas estaban tan mal como muchos podían pensar – él solo quiere verte feliz

- Pero…

- Shuu – puso un dedo sobre sus labios – confía en mí en esto… te vas a divorciar primero… haremos las cosas bien, paso por paso

- No lo puedo creer – alzo la voz riendo – no puedo creer lo que estoy haciendo

- ¿Qué estás haciendo? – Se encogió de hombro – solo estas escogiendo ser feliz

- Con alguien que podría ser mi hijo

Ni siquiera lo había pensado mucho, ya era mucho tiempo que la idea de una relación con Agustín le rondaba la cabeza así que solo tuvo que dejar actuar a su instinto para saber que las cosas estaban bien, era una locura, lo sabía, pero hace demasiado tiempo que no se sentía tan viva como en ese momento.

- Con alguien que te ama más que nada – aclaro el rubio

- ¿Qué dirá la gente?... ¿Qué dirán tus padres? – pregunto lo ultimo un poco mas exaltada

- Ellos lo saben – le resto importancia – hable con ellos cuando nos conocimos formalmente, saben que la situación es difícil y les costó mucho comprenderlo pero son buena gente y quieren verme feliz

- Tengo dos hijos – murmuro

- Lo sé… y sé que nunca podrán verme con un segundo papá pero somos amigos y por lo menos la relación será buena

- Tienes todo tan bien pensado – hablo ahora ella acariciándole el rostro

- Ya te dije que esto no es algo improvisado – murmuro con los ojos cerrados disfrutando del tacto – yo solo…

- Shuu

Ahora ella lo callo pero con un beso, esto estaba bien, ambos lo sabían, nada que los hiciera sentir de esa forma podía estar mal. Sofía enredo sus manos por el cuello de Agustín y dejaron que sus lenguas batallaran, solo se dedicaron a sentir, si hacían las cosa bien había muy buenas posibilidades de que todo saliera bien. Por ahora besarse como lo estaban haciendo les bastaba, Agustín bajo sus manos y las apoyó en las caderas de ella solo para encontrar soporte y así lo hizo, dio paso a su lengua y mordisqueo suavemente su labio inferior logrando arrancarle el primer gemido a su mujer… porque desde ahora ella era su mujer.

- ¿Espero que esto no signifique lo que estoy pensando?

Sofía y Agustín saltaron ante la voz de Pablo, ninguno dijo nada ni se movió, los tres se miraron por demasiado tiempo pero solo Agustín se atrevió a romper tan desagradable ambiente.

- Lo siento… esto no debería ser así

- ¿Y cómo debería ser mocoso de mierda? – su pose de hombre de bien se estaba perdiendo desde el momento en que vio a su mujer besándose con ese púber

- ¡Pablo!

- ¡No te metas! – le rugió a su esposa - ¿encima vas a defender a tu amante?

- No soy su amante – declaro orgullo el chico – y será mejor que me vaya porque ustedes tienen mucho de qué hablar

Pablo quedo de piedra cuando lo sintió pasar por su lado, no entendía la actitud de ninguno, eso no es lo que se espera cuando se descubre una infidelidad.

- No te engaño – hablo Sofía – solo fue un beso una vez – se sentó en el sofá y espero a que su esposo hiciera lo mismo, cuando lo sintió frente a ella continuo – hace mucho que siento cosas con Agustín y recién hoy me atreví a hacer algo… no quería faltarte el respeto

- ¡NO QUERIAS…! – las palabras se atoraron en su garganta, era mucha rabia acumulada

- Quiero el divorcio – lo miro fijamente para darle valor a sus labras

- ¿Vas a tirar por la borda más de 20 años de matrimonio por una calentura? – su tono era burlesco e hizo que Sofía ardiera en rabia

- ¡No! – habló con fuerza – tu lo hiciste cuando elegiste el trabajo por sobre tu familia – ante eso él no tenía nada que decir – ni siquiera sé que va a pasar con Agustín, estoy confundida y por ahora solo se que quiero el divorcio

- Estas tomando una decisión apresurada

- No, llevo 20 años pensando lo mismo – eso a Pablo le dolió pero sabía que era verdad, él mismo llevaba 20 años pensándolo – si quieres acusarme de infidelidad y quedarte con todo, yo solo quiero una oportunidad para ser feliz conmigo misma, en un momento de mi vida me perdí y necesito volver a encontrarme

- ¿De verdad no me engaste?

Pablo conocía a Sofía de toda la vida y siempre había sido una mujer intachable, sabía muy bien que cualquier otra ya se hubiera buscado un amante ante su misma situación pero ella siempre estaba en casa, ni siquiera tenía una amiga con quien salir a tomarse un café, tenían 35 años y llevaban la vida de unos viejos de 60, ambos estaban a tiempo de reiniciar y era mejor que lo hicieran dejando las cosas en paz por las buenas.

- Nunca te engañe… solo con el pensamiento si se puede decir… yo no sabía que Agustín era amigo de Matías, lo conocí en Facebook y no se… hablamos… por un momento me sentí escuchada y comprendida… yo solo añore eso… y ahora, él y yo…

- Lo sé – rodo los ojos, el mismo lo había visto – bien – suspiro derrotado, ya tenía todo pensado en su cabeza

Y así lo hicieron, Sofía se quedo con la casa y con los chicos ya que Pablo rento un departamento más cerca de su trabajo, acordaron una pensión para los gastos mínimos ya que Sofía se animo, tomo el riesgo y pidió un préstamo para poner una mini tienda de ropa y accesorios, estaba endeudaba hasta el cuello pero por primera vez en su vida tomaba un riesgo cien por ciento pensando en ella. La tienda iba bien y poco a poco comenzaba a tener clientes así que por lo menos dudaba que le embargaran la casa aun.

Con los chicos las cosas habían resultado relativamente fáciles, ellos ya sospechaban muchas cosas, quizás para Seba fue un poco más difícil ver a su padre dejar la casa pero aunque suene contradictorio desde que Pablo se había ido ahora pasaba más tiempo con sus hijos.

Agustín entendió el mensaje tácito de Sofía y no la busco, ella no estaba lista para una relación y con la apertura de la tienda mucho menos, así que dejo de insistir porque sabía que para ella las cosas aun eran complicadas, tenía que esperar su momento y sabía que estaba por llegar, así que solo le dejo un mensaje en face con su número de teléfono y esperaba porque en el momento en que ella estuviera lista lo llamara.

- Vengan – Sofía se sentó en el sofá de su casa y atrajo a sus dos hijos – hay algo que tengo que preguntarles

- Si estas con alguien ya sabes lo que opino – se apresuro Matías

- ¿Tienes pololo? – rio Sebastián, su hermano ya había hablado con él del tema

- No – suspiro – pero hay alguien y no sé cómo se lo tomaran cuando sepan quién es – cerro los ojos y las manos le sudaron – es… Agustín

Vio distintas expresiones en sus hijos, Seba estaba confundido y Matías tenía la boca abierta, no sabía que pensaban y eso la aturdía bastante.

- Ok – razono el mayor – supongo que lo sospechaba

- ¿Qué...? – su madre lo miro sin entender mucho

- Supongo que desde ese día en la playa cuando los vi mirarse lo sospeche… solo – negó con la cabeza – tengo que hablar con él… esto no es fácil y no sé cómo me siento al respecto

- Bien… ¿y tu Seba? – revolvió el cabello de su hijo esperando una respuesta

- Él me cae bien… no le voy a decir papá ni nada parecido pero…

- Lo sé y con eso me basta

Después de la charla con sus hijos tomo confianza y pudo marcar el numero que llevaba guardado en su celular los tres meses que le tomo encausar su vida nuevamente, esta vez no habían dejado de hablar pero prácticamente si de verse, aunque mantenían relativo contacto por face necesitaba verlo y saber cómo seguirían las cosas, así que lo llamo y concretaron una cita para el día siguiente, era sábado y los chicos estaban con su papá así que todo estaba perfecto.

El día llego y Sofía estaba sola en casa como todos los sábados así que se tomo su tiempo y se preparo, no demoro mucho porque no acostumbraba a hacerlo, eligió algo sencillo ya que solo cenarían en casa de él, si, vivía solo y aunque las cosas aun eran extrañas eso lo hacía sentirme menos profanadora.

Habían quedado en juntarse en el departamento de Agustín así que Sofía llego a la hora acordada, en cuanto se vieron no dudaron ni por un segundo en unir sus labios, sí, eso les hacía falta a los dos para confirmar que ya todo estaba en su lugar, la carne estaba lista en el horno pero quedo olvidada en ese lugar en cuanto sus lenguas hicieron contacto. Agustín paso sus brazos por sus caderas y la alzo lo suficiente para que ella enredara sus piernas en su cintura, el beso paso rápidamente a una pasión desenfrenada y aunque solo era su primer cita formal y seguramente deberían parar, ninguno podía, llevaban meses esperando porque las cosas se solucionan y por fin ese momento había llegado así que nada alejaría sus manos del cuerpo del otro.

Los besos en el cuello de Sofía encendieron la llamaba que faltaba y pensé en las innumerables noches que soñó con ese momento, poco a poco comenzaron a caminar hasta que ella sintió una superficie blanda en su espalda, sus manos le picaban como nunca porque tocar a aquel hombre, siempre había sido bastante recatada a la hora del sexo pero ahora quería ser lo contrario así que se animo y llevo sus manos al pecho de Agustín e donde desabotono cada botón hasta que dejo al descubierto su esculpido pecho, la temperatura subió para ambos y pronto se encontraron jadeando ante el tacto que estaba provocando sus caricias en el cuerpo del otro.

- Sofía… - murmuro a la vez que la alzaba para quitarle por completo el vestido – eres mi sueño hecho realidad

- Yo…. creo que te amo – dijo lo que llevaba mucho tiempo pensando – la falta de Agustín esos tres meses la habían hecho darse cuenta de que lo amaba o por lo menos iba en muy buen camino – de verdad creo que te amo

- Te amo también

Y volvieron a unir sus labios para que esta vez la pasión se desbordara en ambos, el miembro del rubio quedo libre y Sofía no dudo en segundo en darle placer con su mano a lo que él le respondió tanteando su ahora desnuda entrada, cuando sintieron que estaban listo, él se poso sobre su cuerpo sobre ella pero rápidamente se arrepintió y la volteo para dejarla arriba, el misionero era demasiado común para ellos. Sofía entendió sus intención y alzo sus caderas lo justo para ser penetrada, en cuanto Agustín estuvo en su interior la pieza faltante del puzle encajo y se sintieron plenos para dar paso al goce así que ella no dudo y comenzó a cabalgarlo como si la vida se le fuera en ello, busco apoyo en su pecho y él en sus caderas y alcanzaron un ritmo constante y perfectamente rápido para ambos. Nada se comparaba con esa sensación de estar haciendo el amor así que aumentaron el ritmo y sintieron como sus orgasmos los invadían, terminaron juntos y Agustín recibió feliz el cuerpo sudoroso de su mujer.

Quizás no había sido la experiencia mas lasciva de sus vidas pero para ellos había sido lo suficientemente perfecta. El tiempo paso y seguían abrazados en la misma posición, debían moverse pero ninguno quería así que así mismo comenzaron a hablar de todo, tal cual lo hacían por chat, Agustín le contaba del nuevo trabajo que había conseguido como ingeniero informático y de lo mucho que lo llenaba hacer lo que más amaba, un deja vu invadió a la mujer pero rápidamente alejo esos pensamientos de ella.

- ¿Sabes que es lo mejor del trabajo? – le pregunto Agustín

- No – negó sonriente Sofía a la vez que le acariciaba el pecho

- Que puedo trabajar desde casa – la sonrisa de la morena se ensancho aun mas y no pudo evitar el gesto de besarle los labios

- Eso es lo mejor que he escuchado

- Vamos a estar bien – declaro el chico

- Lo sé – sonrió ella – ahora lo sé, antes pensaba que esto era pecado pero no… es amor – le sonrió despejándole el rostro de los rebeldes cabellos

- No importa… porque si fuera pecado sería el mejor de mis pecados – y con esto volvió a besarla pero comenzar una nueva ronda


______________

Besos, Joha!!!

23 comentarios:

  1. LeovivoysientoLosMejoresEsc11 de julio de 2011, 0:49

    Aclaro igual q ni siquiera se lo q es Teresa jajajajaja, mi amigo Karlos hizo el Blend

    ResponderEliminar
  2. Me encanto la historia, gracias x compartirla, saludos y nos seguimos leyendo... :D

    ResponderEliminar
  3. Me encanto la historia, gracias x compartirla, saludos y nos seguimos leyendo... :D

    ResponderEliminar
  4. esta FABULOSO!!! me encanto joha de verdad te felicito espero tus proximas historias :D besoss MaGa

    ResponderEliminar
  5. esta FABULOSO!!! me encanto joha de verdad te felicito espero tus proximas historias :D besoss MaGa

    ResponderEliminar
  6. Joha me encanto! te quedo hermoso, llore en algunas partes u.u hahaa pero esta precioso! Felicidades :D

    ResponderEliminar
  7. wow .. podrias  seguirlo me encanto  ojala  augustin sepa valorar  a sofia 

    ResponderEliminar
  8. Evangelina Alberto11 de julio de 2011, 0:54

    ow excelente historia!! de verdad q si ;D he visto varios casos asi es genial lol

    ResponderEliminar
  9. jajaja!!! teresa es una novela k akaba d terminar en México! :D jeje y kedo mui bien el blend heee!!!

    ResponderEliminar
  10. Joha!!! Hola! d vrdd stoi atrasada en todas las historias u.u pero la escuela m absorve muxo! y en el fb vi k `publikabas esta historia! y la vrdd dejame decirte k eres una gran escritoria! te kedo mui bien! y m encanto donde dice...... Paso la vida hijo – suspiro – paso que la vida da vueltas y que las cosas cambian.... d vrdd una gran historia!!

    Muxos saludos
    xOxO
    y espero pasarme d nuevo por todas las historias :)

    ResponderEliminar
  11. gatitha_vampirica11 de julio de 2011, 0:54

    Joha tu nunca decepcionas hehehehe

    ResponderEliminar
  12. dios mujer me as dejado con las babas saliendo ,eres genial....Sigue asi...Besitos..

    ResponderEliminar
  13. Era super fan de TERESA!!!!!!! me encanto ver la foto de ellos al principioo aunque yo adoro a Arturooo!!..
    me gusto mucho tu ONE.. me parecio muy interesanteee.. y te va ganiel tercera persona, como todo lo que haces joha..
    besotes y te leo pronto!!!!!!

    ResponderEliminar
  14. eres secaaa amiga!!!!!! me encantoooo

    ResponderEliminar
  15. me encantó! sé que es un One Shot pero podrías continuarla? aunque sea un cap! es que te quedó buenísima y lo hiciste muy bien para ser tu primer One en tercera persona (:

    ResponderEliminar
  16. me qede helada..!!!!!!!!!!!! laaa ameee-................. ms vale qe la continues....loooamee enserioooo !!! 
    le veoo buenoo frutoo!! 
    besiithoo

    ResponderEliminar
  17. Muy bueno, el one shot completo. Me gustó que cambiaras los típicos roles de hombre mayor-mujer joven. Siempre me he cuestinado el porque cuando una relación es al revés mujer mayor-hombre joven parece que el mundo se acabara, te señalan con el dedo y te marcan para siempre. Por esa razón y obviamente por lo bien que escribes y por lo mucho que me gustan tus historias, me ha apasionado.

    Muy bueno el Deja vu, ya creía Sofía que volvería a enarmorarse de un adicto al trabajo, pero ohhhhh sorpresa!!! Agustín trabajará desde casa.

    Se merecían este final, me llegaste a tocar una fibrita del corazón.

    Gracias preciosa

    Besotes

    ResponderEliminar
  18. EStuvo Genial!!
    Pero no entendi en Deja vu
    Me perdi algo??
    bueno besitoss johaa!!

    ResponderEliminar
  19. EStuvo Genial!!
    Pero no entendi en Deja vu
    Me perdi algo??
    bueno besitoss johaa!!

    ResponderEliminar
  20. Me encanto la historia, gracias x compartirla, saludos y nos seguimos leyendo... :D

    ResponderEliminar
  21. LeovivoysientoLosMejoresEsc17 de julio de 2011, 0:45

    Aclaro igual q ni siquiera se lo q es Teresa jajajajaja, mi amigo Karlos hizo el Blend

    ResponderEliminar
  22. Woow nunca habia leido esta historia Johaaa! esta buenisima :)

    ResponderEliminar