miércoles, 7 de septiembre de 2011

Saraes - Capitulo 4

Hola!!. Chicos, aca les dejo el capitulo completo, ya empieza la historia hot. Besos!!

Summary: El 27 de Febrero del 2010 muchas cosas cambiaron en Chile, pero para Andrea fue el inicio de una parte de su vida que ni siquiera ella misma conocía, una herencia que no pidió volverá a buscarla. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.


Capitulo 4


El calor poco a poco los envolvió haciendo que les importara una mierda su alrededor. Las hormonas de ambos se alborotaron arrancándoles unos cuantos gemidos casi vergonzosos por lo que el beso estaba provocando en sus cuerpos, eran adolecentes teniendo sus primeras experiencias pero ya parecían un par de expertos por la forma en que sus lenguas penetraban la boca del otro.

- Yo… - Diego jadeando dejó los labios de Andrea y reposó su frente en la de ella rogando porque su miembro no se siguiera levantando, pero por más que cerró los ojos apretándolos el solo aliento de su amiga lo estaba volviendo loco

Los ojos azules de ella se cerraron también para tratar de entender bien ese cosquilleo en su intimidad – Diego… no se… - desde chicos cualquier duda que tuviera se la hacía saber a él pero no era tonta, tenía una noción de lo que era así que lo mejor era reservárselo para ella, quizás cuando llegara a su casa buscaría bien en internet todo sobre la excitación en la mujer

Y es que cualquier puede pensar que para una chica de 16 años es más que normal excitarse o sentir esas cosquillas en sus partes intimas, pero Andrea recién estaba experimentando su primer beso y leer sobre algo distaba mucho de experimentarlo.

Un paso hacia atrás poniendo distancia entre sus cuerpos es lo que tuvo que hacer Diego para calmar sus pasiones - ¿Estás bien? – los ojos de la chica se aguaron un poco al pensar que su amigo podría haberse arrepentido de besarla – perdón si…

- No – se apresuró a aclarar Diego volviendo a avanzar ese paso – es solo que – tomó las manos de Andrea entre las de él quien al sentir su calor también pudo respirar más tranquila – créeme que este beso es todo lo que he pensado en un buen tiempo – la sonrisa del chico se junto con la de ella volviendo a sumirlos en su propia burbuja

- Bien – con energías renovadas apretó las manos de Diego – porque yo tampoco me arrepiento – habló mirándolo

- Entonces… ¿Entramos?

Ninguno dijo nada y sin más entraron al cine a ver una película a la cual no le pudieron toda su atención, caricias furtivas y besos castos alrededor del rostro es que ocupó todo el tiempo de los jóvenes llevándolos a un nuevo mundo, esta ya no era su acostumbrada burbuja de amigos, ahora habían otros sentimientos encontrado, no solo los que habían experimentado sus cuerpos sino también los que estaba sintiendo sus corazones.

- ¿Esto es raro para ti? – iban abrazados como cualquier par de novios por la calle gritándole al mundo su amor

- No… - murmuró Andrea sobre el pecho del chico – se siente… normal… como si esto fuera lo que tenía que pasar

- Bien, porque para mí también esto es normal – se detuvieron a dos casas de la de la castaña por inercia – y esto se siente aun mejor

Los labios de Diego volvieron a tomar los de Andrea pero esta vez sin miedos de por medio y mucho menos inseguridades, ambos agradecieron internamente el haberse detenido antes de la puerta de ella porque el calor ahora llegó con mucha más rapidez que antes obligándolos a gemir bajito demostrando que estas muestras de cariño de a poco iban demostrando que los adolecentes estaban en plena etapa hormonal la cual se morían por demostrarle… al otro.

- No quiero que pienses mal – susurró él haciendo una pausa para controlar su respiración – pero siento que pierdo el control y…

- Yo también – no tenían ni la mas mínima intención de ocultar sus sentimientos, menos entre ellos – así que creo que sería mejor que me vaya

- Si… yo también pero…

Un nuevo besó los envolvió pero esta vez se obligaron a no dejar que sus calores les nublaran el pensamiento por lo que entre cortos besos se despidieron con la promesa de verse el fin de semana.

Las cosas no salieron bien, el fin de semana fue una mierda porque no pudieron verse y no lograron pasar de las llamadas por teléfono. Cuando Andrea esa noche de viernes llegó a su casa la sonrisa que llevaba en los labios les indicó a sus padres que algo había pasado pero la dejaron sola, ella necesitaba pensar y aprovechó esos dos días para hacerlo. Por un momento cuando estuvo recostada en su cama y escuchando “Here With Me” de Dido pensó en que si le gustaría que Diego estuviera a su lado aunque fuera solo acariciando su cabello como muchas veces acostumbraba a hacerlo, conocía a su amigo desde siempre y el día de su cumpleaños había querido besarlo pero desde ahí no había vuelto a sentir esa necesidad de posar sus labios sobre los suyos, ahora que lo había hecho no podía dejar de querer que su lengua volviera a recorrer su boca.

Esos sentimientos la habían excitado y solo necesita recordar el momento para que las cosquillas volvieran a sus partes intimas, no tenia amigas pero bastaba con ver las noticias para saber que hasta chicas de 14 años estaban perdiendo la virginidad, en su mundo de libros y “cosas raras” como el mismo Diego decía no cabía en un lugar primordial las relaciones amorosas, en gran parta porque no tenía a nadie con quien quisiera iniciar una, tampoco es que hubiera aparecido ese alguien, solo había cambiado su forma de verlo, pero…

¿Es posible ver a alguien distinto de un día para otro?

Una mano se posó sobre los ojos de Andrea haciéndola suspirar con frustración, no quería confundir sus sentimientos y mucho menos dañar a Diego pero le bastó esa necesidad de tenerlo junto a ella, a su lado besando sus labios para saber que esto si era lo correcto.

I won't go
I won't sleep
I can't breathe
Until you're resting here with me
I won't leave
I can't hide
I cannot be
Until you're resting here with me

Los últimos acordes de la canción terminaron justo cuando Andrea conciliaba el sueño junto a una gran sonrisa porque ahora estaba más que segura que estaba haciendo lo correcto.

El sábado y el domingo fueron días familiares para los Ibarra desde un aseo profundo hasta una visita al centro comercial donde compraron un par de cosas necesarias tanto para la casa como para ellos. Para la castaña las llamadas de Diego se habían hecho más que necesarias obligándola a estar pegada a su teléfono y saltar cada vez que este sonaba, sus padres sospecharon que había un chico entre los pensamientos de su hija y solo entre ellos desearon que ese fuera Diego, para Carlos y Lucia estos chicos estaban predestinados a estar juntos así como ellos lo estuvieron a encontrarla.

El lunes en la mañana vino acompañado de un sol enorme y brillante que parecía sonreírle a la castaña, sus ojos azules dolieron cuando trató de verlo directamente, solo sonrió y bajó la vista para cruzar la ultima calle y entrar al colegio, no miró a nadie en particular porque no había a nadie a quien saludar así que aun con media vista en el piso se dirigió a su sala para sonreír aun mas al toparse con los ojos de Diego mirándola expectante.

Solo alcanzaron a cruzar un par de palabras antes de que el profesor entrara y comenzara con las clases, el sol no había menguado, al contrario, a la hora del recreo brillaba más que antes dándole la idea a Diego de que se fueran a un pequeño parque que había dentro del colegio, no había visto a Andrea en todo el fin de semana y mas allá de las enormes ganas que tenia de besarla sabia que debían hablar un par de cosas.

- Bueno… estamos solos – antes de que la chica se girara por completo hacia Diego, este ya la tenía entre sus brazos

- Mierda… como extrañé tus labios

Poniéndose de puntillas Andrea logró tener mucho más acceso hacia los labios de Diego y permitiéndole que su lengua pasara directamente a jugar con la suya, el sol seguía calentando sobre ellos pero no fue el astro rey quien los tenía al borde de la ebullición. Las manos de Diego bajaron por la baja espalda de la chica apegándola aun mas a su cuerpo a tal punto de que sus ojos se abrieron cuando ambos sintieron ese contacto de partes intimas creando una fricción demasiado deliciosa para estar ocurriendo a solo un par de pasos de todo el colegio.

- Lo siento – Diego cerró los ojos y se alejó sentando en el suelo pero sin cruzar sus piernas porque su maldita erección seguía igual de levantada – yo solo… necesito un minuto

- Bien – con algo más de cuidado Andrea se sentó frente a él esperando porque estuviera listo para hablar

Quizás había sido la erección de Diego la que sintieron pero no fue solo él quien se calentó con el momento.

- Se que no tengo experiencia – comenzó Andrea – pero sé que tu si – lo miró y vio como él hacia una mueca. Si, Diego ya tenía unas cuantas experiencias y aunque no había llegado hasta la misma penetración si había gozado de un cuerpo femenino antes – así que no veo el porqué deberías sentirte vergonzoso

- Porque… tú no la tienes – habló despacito solo para ella – porque no quiero asustarte cariño

- No me asustas – se rió ella a carcajada limpia – de hecho… es algo normal y – se encogió de hombros – creo que hasta me gusta

No lo creía, la conocía y sabia de lo impredecible que podía ser por lo que no tardó en tomar su rostro entre sus manos – Mierda Andrea… ¿De verdad eres mi novia?

La castaña miró embobada a su amigo, o ahora novio sin poder contestarle una pregunta tan simple, se había repetido la respuesta mentalmente en los últimos días pero aun así no lograba creérselo

- Creo que si – bromeo logrando que Diego borrara su sonrisa

- ¿Cómo que crees?

- Bueno – se encogió de hombros – no es tampoco que me lo hubieras pedido aun

- Bien… entonces Andrea Ibarra… ¿Quieres eres novia?

- Creo que si – la palabra novio no había sido algo que se pasara por la menta de la chica pero después de todo era lo que supuestamente se tenía que venir así que no dudó en sonreírle

- ¿Cómo que aun crees? – él sabía de su juego pero quiso bromear un poco mas

Con un dedo en sus labios Andrea fingió pensar un poco – Bueno… es que… no se – le sonrió aclarándole que solo era un juego – no sé si me convence esto de estar dándote besos

Para convencer a la chica, Diego unió sus labios, ¡Mierda!, pensó, se había vuelto un maldito adicto a esos labios y solo habían pasado un par de días. Podrían haber seguido en lo mismo por unos cuantos minutos más pero un leve carraspeo los obligó a separarse.

- Yo… lo siento – los novios levantaran sus vistas para encontrarse con los ojos del nuevo chico del colegio – yo… solo quería entregarte esto Andre

Al tiempo que el brazo de Felipe se extendía hacia la chica los ojos de su novio no dejaban de lanzarle dagas, la castaña aun un poco aturdida por el candente beso recién experimentado tomó el libro que le estaban extendiendo y leyó el titulo en voz alta.

- Cosmópolis – murmuro bastante confundida ya que nunca había escuchado ese titulo

- Si… yo recién lo terminé y es algo distinto, creo que podría gustarte, además…

- ¿Eres ciego? – Diego se levantó del pasto y se puso frente al chico tratando de probar estaturas, estaban casi igual, solo un par de centímetros le daba ventaja a Felipe - ¿No ves que estamos ocupados? – el tonó relajado del muchacho poco a poco comenzó a perderse

Andrea aun aturdida tanto por el beso de Diego como por el préstamo de Felipe tardó unos segundo en reaccionar - ¡Ey! – la mirada de ambos chicos se centraron en ella dejándola nuevamente sin palabra

Quizás podrían haber seguido en esa guerra de miradas pero un insistente timbre les indicaba que el tiempo de recreo que había acabado, ya le parecía raro a Andrea tanto tiempo libre y ahora, como anillo al dedo llegaba el momento el volver a clases.

Aprovechando el momento, la chica pasó por delante de ambos ignorando las llamadas de Felipe y los reclamos de Diego, todo parecía ir como miel sobre hojuelas pero solo había bastado que un nuevo amigo se le acercara para que su Diego de siempre, tan sencillo y simpático se volviera casi un ogro, mal educado y arisco, si eso es lo que conllevaba una relación amorosa con él ya no estaba tan segura de querer están en ella. Para Andrea Diego era casi el chico perfecto, no es que lo fuera, pero esta versión de macho alfa no le agradaba para nada.

Una prueba de nivelación fue lo que les impidió a los nuevos novios cruzar palabras en clases, estuvieron concentrados en ella por lo que duró la clase, bueno, si por concentrados se hace referencia a tener la mente en cualquier lugar menos en la hoja con palabras que tenían frente a ellos.

Las miradas furtivas del moreno hacia su novia podrían haberse interpretado de lo mas bien por la profesora como un intento por copiarle pero la señorada de edad estaba demasiado centrada en su cartera para darse cuenta de cualquier cosa a su alrededor. Diego sabia que se había pasado, había actuado como esos novios celosos de los que tanto se burlaba, confiaba en Andrea, ¡Mierda!, gruñó en su mente, ella posiblemente era la persona más confiable que existía, pero esos ojos azules de Felipe, tan parecido y a la vez tan distintos de los de ella le helaban la sangre, no necesitaba conocerlo más para saber que iba tras su chica, quizás ella era muy inocente para darse cuenta pero él no.

La profesora había dicho que a medida que fueran terminando fueran saliendo ya que era la hora de comida y así podrían tener un poco más de tiempo para ello, en cuanto el moreno vio que su novia se ponía de pie le importó nada que su prueba estuviera en blanco, solo era de diagnostico y le valía el resultado. A penas dejó la sala de clases se apresuró a la cafetería pero aun así no fue lo suficientemente rápido porque en su mesa de siempre esta su chica sentada a él… a Felipe.

Andrea notó de reojo como Diego se les acerca y por más que no quisiera problemas con su reciente novio tampoco quería ser descortés con Felipe quien con humildad le había pedido lugar en su mesa para no comer solo. En cuanto los tres estuvieron nuevamente juntos los chicos se miraron dejando de lado a la castaña.

- Lo siento viejo – habló monocordemente Diego – creo que solo me pillaste en un mal momento

- Oh… tranquilo – esos ojos azules refulgieron haciendo que Diego jadeara por la rabia que le provocaba no terminar de leerlo bien – sé que es así, pero ya hablé con Andrea – giró su vista a la chica quien sonreír al escuchar un dialogo mucho más civilizado – y ella me explicó que no aparecí en el mejor momento

El moreno felicitó mentalmente a su novia por tan buena respuesta, era todo lo que podía esperar de ella y mucho más. De a uno se levantaron a buscar su comida justo antes de que la cafería se llenara, su mesa estaba en buena posición, una que les permitía hablar sin que el casi ensordecedor ruido los interrumpiera.

- Entonces Felipe… cuéntanos algo de ti – esta era su oportunidad de conocer y de saber qué es lo que quería con su novia

Ya lo decía el dicho, “mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca aun”, Diego se repitió esa frase y puso lo mejor de su parte para que no se le notara lo poco agradable que se le hacia el chico.

- Bueno… no soy de aquí, vengo de lejos – algo en su voz se fue apagando, Andrea no lo notó pero si Diego que lo estaba estudiando a cabalidad

- ¿Y te gusta Santiago? – la pregunta de Andrea hizo sonreír al chico

- No tanto… es demasiado distinto a mi hogar

- ¿Y cómo es tu hogar? – casi se burló Diego

- Distinto – la firmeza en las palabras de Felipe hicieron un momento tenso pero que él mismo se encargó de sacar - ¿A ti te gusta Santiago Andrea?

- ¡Claro!... es mi casa

- Pero no naciste acá

Con un ceño fruncido Andrea respondió esa pregunta que más aprecia afirmación – No… pero esta es mi casa

- ¿Cómo sabes que no nació en Santiago? – lo interrogó el novio de la chica

- No lo sabía – se burló – pero ella me lo confirmó – apuntó a la castaña quien lo miraba no muy convencida – solo adivinaba – con una sonrisa de dientes blancos relajó el ambiente, pero solo para ella

- Bueno… - a el moreno no le gusta la facilidad de Felipe para distraer a su novia, la verdad es que no le gustaba casi nada de él – No nos has dicho tu nombre complete Felipe…

- Saraes – miró de reojo a Andrea quien se quedó helada sintiendo como unas cosquillas atravesaban toda su espina dorsal – Felipe Saraes es mi nombre

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Besos, Joha!!!

7 comentarios:

  1. DIEGO! DIEGO! ((: me agrada mas jejeje aunque es celoso como cualquiera jejejeje
    Gracias por el adelanto Joha
    Besos

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  2. DIEGO!!!!!  lo prefiero.... aunque felipe no lo conocemos!!!  vos siempre nos sorprendes joha con que nos saldras en esta historia jaja

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  3. Creo que por el momento me quedo con Diego, hay que ver como siguen las cosas, pero por el momento que se quede con su novio

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  4. joha me dejas con una intriga!!!! parece que felipe sabe algo no??? me encanta saraes!!! muy  bueno la verdad

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  5. Demasiado intrigada algo esconde Felipe algo tiene que ver con el pasado de Andrea 
    cada capitulo de Saraes me meda mas intrigada que el anterior!

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  6. sacame las dudas,,,,Joah no doy mas cada vez tengo ams dudas y creeme noe ncuentro repsuesta alguna...
    espeor qe se vallan aclarando con los demas caps
    Felipee....mmmm...da qe dudarr!!! 

    ya veremsoq e pasa!!! jaja besos

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  7. Damnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn Saraes Omgggg !! esto significa muchoo ! me encanta la relacion de andrea y diego, es tan wowww  (( hasta ahora sigo siendo team Diego jiji))

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