miércoles, 11 de enero de 2012

Sexcall... ¿Cual es tu mayor fantasia sexual? - Capitulo 43


Hola!!. Nuevo capitulo aca :) . Besos!!

Summary: ¿Por qué el cielo me odia? Justo en mi último día de trabajo este infierno se convirtió en mi paraíso. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.


Capitulo 43

Bella POV

Escuchar las palabras de Edward solo trajo de vuelta a mí los acontecimientos con mi primer bebé, la forma en la que me entere de mi embarazo, la forma en que lo cuide, en como desee con mi corazón que todo estuviera bien y por ultimo como lo perdí.

No quería ilusionarme y que después la historia se volviera a repetir, yo se que Edward estuvo ahí conmigo en cada segundo y sé que Jasper también sufrió mucho la perdida, pero ninguno de ellos, nadie nunca va a sentir lo que yo sentí cuando me confirmaron la perdida de mi angelito, los sueños en las noches, la culpa que me carcomía y si a eso le sumamos la traición de su padre definitivamente resulta como la peor etapa de mi vida.

Ya casi ni pensaba en él, o por lo menos trataba porque sabía que cuando me dijeran que estaba embarazada toda la desesperanza y los recuerdos volverían doliendo mucho, pero nunca pensé que sería tan pronto, pensaba que primero me casaría con Edward o pasaría un poco más de tiempo antes que decidiéramos tener un bebé.

¡Dios!

Otro bebé no planeado, no quería herir a mi novio porque lo notaba muy emocionado, confiaba en él y sabía que haría hasta lo imposible porque todo saliera bien en este embarazo.

Por lo menos estaba teniendo los síntomas y eso me quitaba las nauseas matutinas y uno que otro malestar.

No sé bien en qué momento llegamos a la clínica, Edward me guiaba por todos lados, me dejo sentada mientras hablaba con la recepcionista, yo no quería ni moverme porque sabía muy que cualquier movimiento podía hacerle mal a mi bebé.

Mi bebé.

Automáticamente lleve mis manos a mi vientre, si tocaba con cuidado podía notar una pequeña y dura protuberancia, mi hijo se estaba formando y esta vez haría todo lo que estuviera en mis manos porque saliera bien.

- Chicos pasen por favor – la voz del doctor me saco de mis cavilaciones

Edward me ayudo a levantarme y me guio hasta la consulta, note como sus manos se movían mucho más delicadas que antes.

- Doctor antes que nada me gustaría que revisara al bebé porque mi novia ya tuvo un aborto y queremos estar seguros que todo esté bien

Me mantuve callada y trate de no llorar cuando la palabra “aborto” salió de los labios de Edward.

- ¿Ustedes sospechaban sobre el embarazo?

- No – Edward se apresuro a contestar, supuse que para no obligarme a hablar

- ¿Quién hizo la cita hoy conmigo?

Tenía que ser fuerte y comenzar a tomar el control sobre esto, no podía quedarme catatónica por siempre, me aclare un poco la garganta y probé como salía mi voz.

- Yo… ¿Por qué? – ¿Había hecho ya algo mal?

- Porque soy obstetra así que parece que todo salió como debía ser, ahora – se levanto - ¿Quieren ver a ese bebé?

Ok, quería salir de mi letargo pero aun me era un poco difícil, así que mi novio tuvo que armarse de paciencia y ayudar a su inmóvil novia a desvestirse.

Estaba consciente de todo lo que pasaba a mi alrededor, peor algo dentro mío no me dejaba actuar con normalidad, no me había vuelto loca ni nada, de eso estaba segura, pero después de que Demetri me dijera que todo estaba bien con mi hijo creo que las cosas volverían a su rumbo.

Edward me guio hasta la camilla y no me soltó en ningún momento.

- Te amo y te juro que cuidare mucho de nuestro bebé – no necesitaba de sus palabras para saber que así seria, pero escucharlo me hacia bien

- Lo sé – él también necesitaba saber que estaba bien así que le sonreí mientras besaba mi cabeza

Demetri hizo un par de cosas, acomodo la pantalla y puso el frio gel sobre mi vientre, ante el contacto tuve que cerrar los ojos, la sensación era conocida, todo esto era conocido para mí, pero ahora varias cosas eran distintas, la más importante es que tenía a Edward junto a mí.

En el monitor se comenzaron a ver un montón de manchar pero para mí ninguna era mi bebé, Edward tampoco lo hizo, peor sabia que de a poco ambos aprendíamos sobre esto.

Demetri volvió a hacer un par de cosas y ahora el corazón de mi hijo se escucho en toda la sala, no pude contener mas las lagrimas pero esta vez eran de pura felicidad, él estaba dentro mío y yo le daría el mejor hogar.

- DEJEME ENTRAR, ES MI NIETO – por inercia gire la cabeza hacia la puerta donde venían los gritos de esa mujer

- Señora no puede entrar, por favor...

- Amor te presento a mi madre

En la habitación había entrado Carlisle con una mujer demasiado parecida a Edward, su madre, su madre a quien viviendo tan cerca yo aun no conocía.

- Hola – le sonreí a la mujer que inmediatamente me sonrió

Pero su sonrisa duro muy poco porque rápidamente se giro a la pantalla donde estaba mi bebé y ahora por su rostro caían muchas lagrimas, aunque su sonrisa rápidamente volvió a aparecer, todos volvimos a guardar silencio y el corazón latiendo de mi bebé volvió a sumirnos por completo.

- ¿Es mi nieto? – se acerco mas a la pantalla como queriendo tocarlo

- Lo es mamá – por fin a Edward le volvió la voz

- ¡SOY ABUELA! – un grito ensordecedor acompañado de un ágil levantamiento de brazos dejo en claro su alegría

- Todos escuchamos Esme – Carlisle la tomo de la cintura y apretó con fuerza, un poco de fuerza, supuse que para calmarla

- Que vas a saber tu – se soltó de su agarre y le dio una de esas miradas que le daba mi mamá a mi papá cuando lo dejaba sin sexo – después de todo eres hombres y los hombres no tienen esta conexión con el embarazo – Carlisle solo asintió y escuchó en silencio, supuse que estaba acostumbrado – ni vómitos – comenzó a enumerar con los dedos – ni mares, ni dolores ni nada

- Yo si tengo los dolores – Edward levanto orgulloso su brazo como si estuviera en el kínder

- ¿Cómo? – el rostro de Carlisle era una graciosa combinación de todo un poco

- Es que mi niñito siempre tuvo más hormonas femeninas de que las normales – Esme lo abrazo y piñizco sus mejillas

- Madre – Edward estaba completamente colorado – no creo que sea por eso

- De hecho – Demetri hizo acto de presencia – generalmente tiene que ver con la clase de unión que tienen la madre con el padre, en este caso Bella y Edward

- ¿O sea que a mi hijo no le va a llegar la menstruación o algo así? – asco, ese era el rostro de Carlisle

- No – afirmo sonriendo nuestro doctor

Todo paso demasiado rápido, Demetri tuvo que imprimir unas cuentas copias de la ecografía, porque le diría a mis padres sobre el embarazo después de haber enviado el mail con ellas, de hecho haría que lo abrieran y ahí les diría porque sabía muy bien que se sentirían mal por no estar en este momento conmigo.

Edward me subió a su auto con mucho cuidado, después de una gran insistencia de Esme nos dirigíamos a su casa a cenar, si, estuvimos tanto tiempo haciéndole perder tiempo a Demetri que ya había era de tarde, así que Esme nos invito a una súper cena que haría ella para celebrar la llegada de su primer nieto pero no el ultimo, sus palabras no las mías.

- ¿Tu llamaste a tus papas? – pregunte

- A mi padre, pero porque no íbamos a volver a trabajar – se giro solo un poco para sonreírme – debí suponer que iba a traer a la hiperventilada de mi madre

- ¡Ey! – le di un golpe en el brazo – no le digas así

- Carlisle solo se está vengando – refunfuño

- ¿Por qué?

- Porque le dije frente a varios empleados que tenía problemas para orinar – nos miramos y rompimos en una estruendosa carcajada

Nos quedamos callados unos segundos, él solo se dedico a conducir y yo a ver el paisaje.

- Estaremos bien – puse una mano en mi vientre y con la otra toma la de él – lo sé – le sonreí y Edward me devolvió el gesto

- Llegamos

Estaciono en una hermosa pero no tan enorme casa, después de saber que Carlisle es el dueño de “Almost Angels” seguramente alguien pensaría que tienen una mansión por casa, pero esta era lo justo para una pareja sola con un hijo y un nieto en camino, dos pisos, buen patio y desde afuera puedo apostar a que tiene un par de habitaciones extras.

- Hermosa casa – lo alague mientras tocábamos el timbre

El auto de Carlisle ya estaba, se había venido demasiado rápido o es que Edward ahora manejaba con más cuidado, me inclino mas por la segunda opción en todo caso.

- ¡Bienvenidos!

Carlisle nos recibió con un delantal de flores y corazones, algo demasiado femenino para él.

- Padre – Edward solo le rodo los ojos y entramos

- ¿Mi niñito puede comer cerdo o lo hace vomitar?

Esme apareció rápido en escena y volvió a piñizcar las mejillas de mi novio.

Nos sentamos a comer y yo disfrute mucho de la cena, comí de todo y a gusto, pero en cambio Edward tuvo que dejar de comer el cerdo cuando le vinieron unas arcadas. No pude evitar reírme, esto era sencillamente genial.

- Es demasiado feo de tu parte mi niñito que no me hayas presentado a esta linda Bellita antes – regaño Esme a su hijo

- Recuerdo muy bien que hoy más temprano era solo “esa chiquilla” – un sonoro golpe en su cabeza hizo que lo que tenía en el tenedor se le cayera

- ¡No pongas palabras en mi boca Edward Cullen!

Mi novio se estremeció y prefirió guardar silencio. No dije nada porque supuse que las palabras de Edward eran dichas por una madre celosa y yo estaba segura que también lo sería con mi bebé así que la entendía.

El postre fue sencillamente sublime, me tuve que comer dos trozos para sentirme saciada.

- Y bien – hablo Esme cuando ya habíamos terminado de comer - ¿le puedes pedir matrimonio de una vez? – miro a su hijo, yo también pero con unos enormes ojos

¿Matrimonio?

- No sé de que hablas Esme – Uyy, cuando Edward habla con los dientes apretados es porque está enojado

- ¡Vamos! – chilló ofendida – vi cuando tu padre te entregaba el anillo de tu abuela hace un momento – se encogió de hombros y le dio un sorbo a su copa de vino

- Edward – lo mire entrecerrando los ojos

Él no sería capaz de pedírmelo ahora… ¿No?

- Bien – suspiro, se levanto y se puse en una rodilla ante mi – Isabella Swan - ¡excelente!, con nombre completo y todo – lo más probable es que creas que te lo pido por el bebé pero tu juro que es porque te amo… entonces – tomo mis manos con las suyas tiritando - ¿Quieres casarte conmigo?

- No – soné firme y sincera… justo como me sentía

3 comentarios:

  1. jajajajajajajajaja  no me canso de leerla de nuevo, es que simplemente es uan historia hermosa!!!!!

    besosss JOHA......

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  2. jijijijiji ¿noooo? ya debe faltar poco ¿cierto?

    Besotes

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  3. quee linda historiaaa! :)
    me rei muchisimo cuando le dijo q no, que mala soy

    jajajaja

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