miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Qué es lo que escondes? - Capítulo 2


Segundo capítulo. Gracias a Erica por betearlo :)

Summary: Bella sueña con ser detective privada por eso se acostumbra desde adolescente al trabajo... eso hasta que le piden investigar al mariscal de campo Edward Cullen... ¿Qué es lo que esconde Edward? M por lemmons ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 2

- ¿Qué es lo que miras, Bellita?

Había escuchado muchas veces la voz de Edward pero nunca me había dado cuenta del matiz seductor que tenia, era una voz que invitaba a pecar, yo quería hacerlo pero no conseguía apartar la vista de su entrepierna.

- Veo que estas muy concentrada.

Con esas palabras logró volver a tener mi atención en su rostro. Sus ojos verdes prácticamente brillaban, siempre había escuchado eso de los ojos brillando de lujuria pero hasta el momento no tuve la suerte de presenciar algo como eso.

- ¿No vas a hablar?

- Yo…

Apreté la cámara lo más fuerte que puede, con eso solo conseguí que la mirada de Edward se dirigiera hacia mis manos. Él no se había percatado de ello hasta el momento, ahora que lo hizo su mirada ya no era solo de pasión sino también de ira.


- ¿Quién te mandó?

Oh no, yo quería de nuevo al Edward seductor no a este Edward duro y frío que pese a tener esa máscara implacable se notaba que tenía miedo. No había tomado ninguna foto pero aun así me sentí mierda, nunca antes me había pasado. No tuve compasión en fotografiar a Alexa con el maestro Turner ni a la señora Look con el director Taner, mucho menos en conseguir un par de pruebas sobre la zoofilia de Bryan, si todos tenían sus secretos, algunos asquerosos, otros absurdos y unos simplemente penosos pero Edward… no sabía cómo mierda calificar el secreto que escondía Edward entre las piernas.

- Yo… no… - moví mi cabeza de un lado a otro con algo de fuerza para así poder poner en orden mis ideas -. Yo no te tomé ninguna foto.

Pensé que si lo decía él me creería pero la verdad es que la situación me delataba. Sus ojos seguían mirándome con un fulgor que nunca había visto, quería hablar, decir algo mas, mejorar esto pero mi cerebro siempre tan vivaz era una mierda, estaba casi muerto.

- Bien… porque no hay nada que ver.

Oh mierda, había mucho que ver.

Edward podía decirme cualquier cosa en estos momento menos que no había nada que ver. Volví a mirar su entrepiernas fijándome demasiado bien en su polla, pese a que no estaba completamente erecta se notaba que iba hacia allá. Cerré los ojos lo más rápido que pude, no quería demostrarle lo tan atontada que me tenía.

- Creo que es mejor que… - apunté hacia la puerta. ¿Cuándo se alejó tanto ese puto trozo de madera?

En el momento que volví mi rostro a él me percaté que mi espacio vital ya había sido reducido – Oh no… tú de aquí no te vas sin probar lo bueno… Bellita.

En cuanto sus dedos tocaron mi piel me sentí perdida. Cerré los ojos y me rendí a sus caricias, él sí que sabía cómo mover su mano sobre mis mejillas para excitarme. ¿Podía excitarme con tan poco?, sé que mis pezones estaban duros porque rozaban mi sostén y sé que estaba mojada porque tenía esa imperiosa necesidad de sentir mi dedo rozando mi clítoris… bueno, si no era mi dedo esta vez creo que sería muy, pero muy feliz.

- Estás húmeda – su nariz rozó mi cuello sacándome el primer gemido.

¿Cuándo mi espalda había encontrado apoyo?, creo que era un casillero lo que me sostenía pero no estaba muy segura, no podía estar segura de nada más si Edward ahora estaba subiendo sus manos por mis brazos.

- ¡Edward! – grité dándole mejor acceso a mi cuello en cuanto sus dientes se clavaron ahí.

- Chica traviesa… veo que te gusta jugar duro… yo sé jugar muy duro, ¿sabes?

Asentí no sé a qué – Yo… solo juega.

- Mmm – abrí los ojos cuando su cuerpo dejó de estar sobre el mío -, pero no estás preparada aún.

Vi lentamente como su cuerpo totalmente desnudo se agachaba lo suficiente hasta dejar su rostro a la altura de mi centro. Ahora no sabía si fue buena o mala idea usar falda ya que podía apostar que mis líquidos se estaban escurriendo por mis muslos.

- Oh, Bella – golpeé mi espalda duramente en contra del casillero cuando sus dedos se pasearon por mis muslos recogiendo, supongo yo, un poco de mi excitación -. Sabes putamente genial… Isabella.

Gemí y llevé mis manos hacia sus cabellos rogándole que hiciera lo que me no me atrevía a poner en palabras. Quería que me follara pero ahora en lo único que podía pensar en era en tener su jodida lengua enroscándose en mi clítoris.

- Veo que estás ansiosa… bueno, tendré que complacerte.

Era el cielo, su lengua combinada con sus dedos en mi coño era lo mejor que pude imaginarme. Era una combinación perfecta que ni siquiera mi vibrador podía alcanzar con sus dobles movimientos, esto era mil veces mejor.

- ¡EDWARD! – tiré de sus cabellos sin temor a hacerle daño, no podía pensar en algo como eso ahora – solo sigue así… lámeme así de rico, así de… ¡AHHHHH!

Apreté los ojos y grité todavía mucho más fuerte cuando abrió su boca abrazando por completo mis labios vaginales. No aguanté más y lo vi mientras me besaba ahí abajo, era muy parecido a un beso pero mil veces más placentero.

Lo miré y no pude apartar más la vista. Edward era un maestro en el sexo oral y podía apostar que además lo era en otras áreas, yo quería probarlas todas en este mismo momento.

- Vamos, Bella… dame algo para beber – ahora eran solo sus dedos los que me penetraban pero eso era más que suficiente

Mi orgasmo explotó fuerte y poderoso, antes había escuchado eso de que las mujeres eyaculaban pero para mí era una verdadera mierda inventada por hombres que querían parecer mucho más machos. Bien, estaba completamente equivocada porque mi orgasmo fue tan intenso que me llevó a eyacular, no fue mucho pero si fue lo suficiente para que Edward se sonriera mientras me limpiaba con su lengua.

- Eres simplemente exquisita.

Sonreí como idiota, ahora tenía que recuperar fuerzas para la segunda fase que prometía ser muchísimo mejor.

- Pero creo que yo me quedaré con esto.

Abrí los ojos justo en el momento en que Edward estaba sacando la memoria de mi cámara, lo veía pero no podía hacer nada, solo estaba ahí de pie deshecha y complacida sin poder moverme.

- Creo que será mejor que nadie se entere de esto… ¿No, Bella?

Miró hacia su entrepierna obligándome a seguir su mirada. Asentí solo de idiota porque lo que yo quería era compartir con alguien esto… no podía guardar semejante secreto solo para mí.

- Entonces… ¿Estás de acuerdo?

Asentí – Sí – y sus labios besaron mis dos mejillas antes de voltearse.

Mis piernas no me respondían, querían más de Edward. Lamentablemente él parecía no pensar de la misma forma.

.

.

.

Estaba sudando, húmeda a más no poder, aunque como siempre no era solo mi cuerpo, también lo estaba mi coño que reaccionaba así cada vez que recordaba ese encuentro con Edward Cullen en los camerinos del colegio.

- …Tal parece ser que Cullen nuevamente fue visto junto a su novia Rosalie Hale, aunque fuentes cercanas afirman que la rubia de la fotografía no es Hale sino una modelo emergente que busca un poco de la fama con la que goza Cullen, será que…

Apagué la televisión. Era la mención de ese maldito apellido lo que me llevaba de vuelta a los recuerdos. Como si cinco años no hubieran sido suficientes para olvidar ese incidente.

Como lo predije hace tanto tiempo atrás, ahora veía a Cullen en la televisión, lamentablemente nadie lo sabía ya que después de ese día juré no volver a pensar siquiera en que lo conocía… y sí que lo conocía. Me preguntó qué dirán todas sus conquistas sobre su polla… esa puta polla que no me dejaba dormir que me impedía concentrarme en cuanto aparecía en mi vista… era… ¡Mierda!, tenía que sacar esa puta polla de mi vida.

Gracias al cielo el teléfono comenzó a sonar, al segundo replique contesté.

- ¿Hola?

- ¿Insomnio o trabajo?

- Insomnio – me senté mejor en la cama y restregué mis ojos. Ya no iba poder volver a conciliar el sueño.

- Entonces supongo que no te molesta que te pase a ver.

Toqué mis sienes tratando de controlar el dolor de cabeza que se me estaba formando - Estoy acostada. Quiero volver a dormir porque mañana tengo una reunión.

- Cariño, te comunico que son las ocho de la mañana y que ya pasó la hora de dormir.

¡Oh mierda!

¡Putas cortinas con blackout que no me dejaban saber cuando salía el sol!

- Estoy afuera… ábreme.

Tiré el celular a la cama y me levanté justo cuando el timbre sonaba. No me apresuré en abrir porque si se iba mejor para mí, lamentablemente cuando llegué estaba de pie en la puerta junto a su puta sonrisa.

- Pasa…

- ¡Sube el ánimo, amiga!

Quise decirle que no éramos amigos pero no tenía sentido después de seis años. Jasper no se fue cuando fui casi un zombi los últimos días de la preparatoria así que mucho menos lo haría ahora. Además, era un muy buen amigo.

- Tengo que trabajar y aún tengo sueño así que no puedo levantar el ánimo.

- Lo que necesitas es un buen polvo mujer – me dio un empujón juguetón pero que me hizo trastabillar.

- Entonces bájate los pantalones Whitlock y dame un poco de lo que tienes entre las piernas.

- Creo que ya cubrimos nuestras cuotas de cogidas, Bells.

Rodé los ojos – Sí… claro.

- ¡Ey! – me apuntó con un dedo – mira que sé que fui tu mejor novio.

- Duramos como un mes y solo estuvimos bien mientras follábamos… eso no es una relación Jasper.

- Pero fue rico – se encogió de hombros y se tiró el sofá.

- … ¡Qué pase el de Cullen! Si tuviéramos que denominar de alguna forma ese pase seria como ma-ra-vi-llo-so, y es que Cullen cada día reafirma su puesto como Mariscal de Campo de Miami Dolphins…

- ¡Puto Cullen!

- No sé para qué pones el canal de deportes si siempre lo terminas apagando.

Llegué al sofá con una taza de café para cada uno – Porque tengo la esperanza de que algún día la noticia sea el despido de Cullen.

- Aún no entiendo tu manía con él – subí los pies y los puse sobre los de mi amigo.

- Te lo hubiera dicho si hubieras cumplido con tu trabajo hace cinco años.

- Ya te dije que no encontré nada… Cullen está limpio – menos mal que había aprendido a mentir en estos años porque Jasper no dudó de mí.

- Sí…

- De todas formas, es mejor que te olvides de él… no hay un lugar en esta ciudad en dónde no se hable de él sobre todo ahora que está tan cerca el Super Bowl

- En una de esas el equipo queda afuera – se encogió de hombros -, siempre existe la posibilidad de que Cullen se lesione.

- ¡Eres un tonto! – le tiré un cojín. Jasper era un caso perdido en cuanto al tema Cullen, podría haber investigado pero quería respetar la privacidad de mi amigo.

Un suave masaje en mis pies me hizo cerrar los ojos. Gemí bajito por el placer, si Jasper no fuera tan capullo podría haber empezado algo con él, lamentablemente él no pensaba cambiar y yo no estaba lista en ese entonces.

- ¿Estás mojada Bella?

- ¡Idiota! – le di un golpe en su entrepierna que justo estaba debajo de mis pies – eso no se le pregunta a una dama.

Iba a reírse pero solo bastó una mirada mía para que no lo hiciera – Bien, no diré nada y mejor – tomó mis pies y los dejó a un lado para pararse – me iré antes de que se me haga mucho mas tarde.

- Son más de las ocho, eres un flojo de mierda Jasper, en cualquier momento te van a despedir.

- No pueden hacerlo – se encogió de hombros y se estiró – porque si mi mamá se entera pateará las bolas de mi padre.

- Sí, claro – rodé los ojos y me puse de pie también -, deberías crecer de una vez Jasper.

- Sí, sí, sí… ahora me voy para que tú te bañes y te vayas a tu entrevista. Después me llamas y me cuentas sobre el nuevo caso.

- Sabes que no puedo hablar de mis casos Jasper, es ética periodística.

- Algún día conseguiré un buen escándalo para presumir con Popy.

- Dudo que a tu perro le interese quién se acuesta con quién.

- Popy ve E!, así que sí que le interesaría.

Lo miré con los ojos entrecerrados - ¿Estás seguro que no odias a Cullen porque no quiso follar tu culo?

Un cojín para nada liviano impactó directamente en mi rostro. ¡Puto Jasper!, ya me vengaría más tarde. Cuando pude enfocar mi vista de nuevo vi las aletas de la nariz de mi amigo moviéndose, era un maldito exagerado.

- Era solo una broma, Jazzi.

- Si quieres te demuestro ahora mismo que tanto me gusta follar coños.

El que comenzara a desabrochar sus pantalones fue mi tope, le devolví el cojín pero directo en sus partes. Luego de una guerra de miradas nos reímos a carcajadas, si cualquiera nos viera pensaría que estábamos locos pero así había sobrevivido nuestra amistad todos estos años.

Las siguientes dos horas se pasaron en nada, me arreglé y me fui hacia mi entrevista. Hace un año que era periodista pero desde siempre que he sido investigadora así que en cuanto tuve el título pude comenzar a aceptar muchos más trabajos. No trabajaba para nadie en exclusiva, era Freelance y me gusta ser así. Hace una semana que terminó mi último encargo y hoy comenzaría el segundo, quedé con Marco, mi contacto en un café pero cuando llegué no estaba por lo que me pedí un expreso y me senté en la mesa más alejada para esperarlo. Lo vi en cuanto entró nervioso y apurado.

- Señorita Swan.

- Señor Marco – le respondí el saludo de mano -, usted dirá.

- No tengo mucho tiempo, todo lo que necesita está dentro de esta carpeta.

Deslizó el material por la mesa, no lo iba a abrir aquí pero si pude notar que era bastante - ¿Algo extra que quiera decirme?

- Nada, solo que necesito todo lo que pueda obtener, esta persona esconde algo y nuestra revista está dispuesta a pagar mucho dinero por cualquier cosa que nos sea útil.

Fruncí el ceño. Mis trabajos siempre eran más específicos - ¿Cualquier cosa?

- Cualquier cosa. Mi jefe cree que hay algo pero no sabe qué, eso es lo que queremos que investigues.

Rodé los ojos ante lao lógico que era lo que estaba diciendo - Necesito un poco mas de información Marco – apoyé los codos sobre la mesa poniendo mi rostro más profesional -. Si de verdad quieres que haga bien mi trabajo primero debes hacer bien el tuyo y ese en este momento es darme un poco mas de información – lo vi con intenciones de interrumpirme así que alcé una mano sobre su rostro y lo detuve -, no sobre la investigación – le aclaré -, sino sobre lo que quieren… lo mínimo que puedes hacer es decirme que mierda quieres que investigue.

Los ojos del hombre se entrecerraron. Las aletas de su nariz se dilataron y entornó los ojos – Algo jugoso… algo que podamos vender… algo que si sale en la portada sea quien sea que vaya pasando se tendrá que detener a leerlo.

- Bien – asentí un poco mas complacida -, supongo que eso descarta el cuanta veces va al baño nuestro sujeto.

- Depende del motivo para el que vaya al baño – alzó las cejas de un modo tan asqueroso que no pude evitar hacer una mueca de asco.

Dejé de mirar a Marco y miré la carpeta aun sin abrir. Rocé mis dedos sobre los bordes y volví a mirarlo.

- Bien, ¿y con cuanto tiempo dispongo?

- Una semana para tener lo primero, desde ahí iremos viendo que va saliendo.

- Una semana entonces.

- El primer pago y mis datos de contacto están dentro de la carpeta – el hombre se puso de pie demasiado rápido -, así que cualquier cosa me avisa. Yo ahora tengo un par de cosas que hacer así que no puedo quedarme más – estiró su mano hacia mí y la tomé porque no me quedaba de otra suerte, señorita Swan.

Lo vi salir de la cafetería sin entender su reacción pero ya estaba acostumbrada a estas cosas extrañas. Lo más probable es que ni siquiera trabajara en una revista… en fin, eso a mí no me importaba. Di el último sorbo a mi café antes de abrir la carpeta.

¡Oh, mierda!

Mí jodido día se había terminado de joder cuando lo primero que vi al abrir la carpeta fue una foto de Edward Cullen con un post-it pegado en ella: ¿Qué es lo que escondes Edward?

Yo sabía lo que escondía… pero todavía no estaba lista para decirlo.
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Besos, Joha!!

2 comentarios:

  1. fascinante,me encantoooo,gracias nena...

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  2. Diooos que es lo que escondes Edward yo tambien quiero saberlo jejejeje

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