miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Qué es lo que escondes? - Capítulo 3


Tercer capítulo. Gracias a Erica por betearlo :)

Summary: Bella sueña con ser detective privada por eso se acostumbra desde adolescente al trabajo... eso hasta que le piden investigar al mariscal de campo Edward Cullen... ¿Qué es lo que esconde Edward? M por lemmons ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 3

La botella de cerveza que mantenía en mi mano prácticamente me estaba sacando la lengua, era la tercera que bebía y la última, ya no quedaba más alcohol en mi casa pero aún no estaba lo suficientemente borracha como para quedarme en paz.

Si no estuviera tan cómoda y hundida en mi sofá puede que la posibilidad de ir a comprar no fuera tan desagradable pero en estos momentos, eso no era algo viable. Seguí moviendo la botella y con esto el último sorbo de líquido burbujeante que me quedaba, era mi último trago y con eso debía bastarme para irme a dormir.

Prendí la televisión y puse el canal de deportes solo para deprimirme más, lo que menos necesitaba en mi vida era que Edward Cullen volviera a aparecer en ella y muchos menos con ese secreto que llevaba tanto tiempo atormentándome… y de qué manera.

Suspiré y me dejé caer aún más en el sofá. Me enterré hasta que ya me era imposible salir sin hacer un esfuerzo. El canal de deportes estaba hablando sobre no sé qué jugador de golf que había tenido un accidente y que ahora estaba grave en el hospital, las noticias seguían corriendo pero no llegaban hacia donde yo quería, ya estaba a punto de darme por vencida y rendirme al sueño cuando su hermoso y varonil rostro acaparó toda la pantalla.

- ¡Amigos!, acaban de confirmar que mañana a las 10 de la mañana estará nuestro mariscal de campo favorito firmando balones, camisetas, fotografías ¡Y hasta brasieres!, bueno esto último puede que no, ya que este es un evento especial por el Día del niño, así que si su hijo es fanático de los Miami Dolphins y de Edward Cullen no dejen de llevarlo mañana al Dolphin Mall a las 10… recuerden, Edward Cullen mañana estará firmando todoooo lo que quieran.

Mañana, mañana era un buen día para volver a encontrármelo, de golpe y sin más, quizás con suerte si hablaba con él podríamos llegar a un acuerdo, podría decirle que me diera algo jugoso para entregarle a Marco y para que así su secreto siguiera siendo solo suyo, aunque…

También estaba la posibilidad de que dijera lo que sabía, de que por fin dijera que era eso que escondía Edward, pero… ¡No!, eso no era una posibilidad, si Edward prefería mantener el secreto yo no era quién para revelarlo, además, le debía el mejor orgasmo de mi vida, no, no podía poner a toda la prensa, y las mujeres sobre él.

Vi la pantalla de televisión con detenimientos mientras repasaban las jugadas de Edward en su último juego, parece que de verdad era bueno este chico. No sabía mucho de futbol americano pero sí que sabía, que antes de que Edward entrara en los Miami Dolphins, el equipo iba en caída así que supongo que es normal toda esta efervescencia por mi ex compañero de instituto.

Con el rostro de Cullen aún en mi retina me quedé dormida, aunque no pude evitar soñar con su maravillosa boca succionándome entera. Definitivamente este era mi mejor sueño.

.

.

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Había gente por todos lados, creo que la fila llegaba hasta afuera así que sabiendo que por ahora no tendría ninguna posibilidad de ver a Cullen decidí sentarme en un café cercano que me daba una buena visión de la tienda Nike en donde se estaba llevando a cabo la firma de autógrafos.

¡Buf!, tuve que resoplar de nuevo cuando vi a otro par de viejas calientes acomodando sus tetas falsas para entrar a la tienda, parece que hasta se habían conseguido a los niños que iban con ellas… si supieran sobre eso que esconde Edward y que yo lo vi… y que yo lo sentí y que…, tuve que detener mis pensamientos antes de que mis bragas se terminaran de empapar.

Mientras la fila seguía avanzando saqué mi celular para llamar a mi padre, hace mucho que no hablaba con él y ahora que tenía tiempo prefería hacerlo antes de que se me volviera a olvidar.

- Por fin recuerdas al hombre que te dio la vida.

- Sabes que mi trabajo es complicado, Charlie.

Bufó – Todavía no entiendo cual es la gracia que le ves al andar por ahí husmeando en la vida del resto… esto no me gusta nada, Isabella Swan.

Rodé los ojos, esta conversación era tan típica que ya no me molestaba – Es lo que me gusta hacer Charlie, no pienso volver a discutir sobre el tema.

- Bien, pero por lo menos dime que ahora estás investigando algo sobre Obama, de verdad que creo que ese hombre esconde algo… ya sabes eso que escribió Nostradamus, aún falta un tercer…

- No papá… no estoy investigando al presidente y la verdad es que dudo mucho que alguien me contrate a mí para confirmar las predicciones de Nostradamus.

- ¡Ey!, mi chica es inteligente y capaz de descubrir cualquier secreto sucio, no la desestimes.

- No lo hago papá, pero sé mis límites y definitivamente no me creo capaz de realizar ese trabajo.

- Bueno, entonces por lo menos espero que esta vez investigues algo de verdad, ya sabes que amé tu reportaje sobre que Angelina y Brad estaban engañando a Jen desde antes del divorcio pero eso tampoco era algo muy complicado… ¡Hasta yo lo sabía!

- Es extraño que tu sepas que Brad engañó a Jen antes del divorcio papá.

- Me entretiene ver E!, ahora que tu madre no está me gusta prender la televisión y sentir su presencia.

Reí - ¡Papá!, mamá solo anda donde la abuela, volverá esta semana… no dramatices, y además, sé que es a ti a quien le gusta ver E!

- Bueno, eso es solo cuando no están dando nada bueno en el canal del deporte… ¡Oh, hija! ¿Supiste que ese ex compañero tuyo estará hoy firmando autógrafos?, hubiera ido pero estoy con mucho trabajo, deberías haber sabido en el instituto que sería famoso, así me hubieras conseguido un autógrafo en ese tiempo y quizás unos buenos asientos para el juego de este domingo.

- Lo sé – murmuré bajito pero después me aclaré la garganta -. Creo que todos supimos siempre que Cullen sería un gran jugador de futbol papá.

- Un novio como ese deberías haberte echado… no como Jasper.

- ¡Jasper no es mi novio! – Solamente follamos un par de veces, agregué para mí - , y no puedo creer que prácticamente me estés pidiendo que me venda por un par de boletos en primera fila, padre.

- ¡Nah!, no exageres, estoy seguro de que cualquier mujer se muere por meterse en los pantalones de Cullen… serías una afortunada si…

- ¡Ey! – Lo detuve -, en serio, deja de estar tan en contacto con tu lado femenino y se más padre… o sea que repudia a cualquier que sea capaz de darme un orgasmo.

- ¿Y eso por qué?, hija, el sexo es normal, no te avergüences de ello.

- ¿Cuándo vuelve mamá?

Con mi mano libre desordené mi cabello, mi padre era todo un caso, necesitaba a mi madre para controlarse y para que controlara su bocota. Tomé un sorbo de mi café y le di un mordisco a mi pastel de chocolate… mierda, esta combinación era perfecta.

- Creo que mañana, pero no sabe… dice que tu abuela no está muy bien así que es muy probable que nos toque traerla para acá.

Rodé los ojos - ¿Y qué tiene ahora?

- Nada… solo quiere molestar a tu madre, nada más. Parece que está teniendo esa crisis de los 70.

De reojo vi como ya solo quedaba una pequeña fila dentro de la tienda, ahí supe que la llamada con mi padre había terminado.

- Papá, necesito cortarte… pero prometo llamar la próxima semana.

- Estamos como a una hora de distancia, no te haría mal pasar por casa de vez en cuando.

- Sí, claro – miré la fila que era ya casi inexistente -. Debo irme Charlie.

- ¡Si estás investigando a Jen dile que la amo y que siempre estuve de su lado!

Corté antes de que siguiera hablando, sin despegar mi vista de la tienda tomé mis cosas y apresuré el paso, me quedé cerca esperando a que la fila avanzara, parece ser que ya no había nadie mas así que me puse al final. Un chico se acercó preguntando si alguien más se pondría y como nadie respondió puso una especie de barrera detrás de mí.

Bien, yo era la última, solo faltaban dos personas para volver a ver a Edward Cullen a los ojos.

Delante de mí había una mujer que ni siquiera miraba a su hijo, solo estaba embobada mirando como Edward hacia su trabajo, pobre, su brazo se notaba cansado, espero sinceramente que después de esto no tuviera complicaciones. Cuando la mujer pasó adelante procuré mirar hacia otro lado, no quería que me reconociera aún, bueno, eso no me impidió escucharla a ella.

- ¡Oh Edward!, no sabes cómo te admiramos en casa… mi esposo y yo somos grandes fanáticos y Vince quiere ser jugador solo por ti… bueno, quizás un día podrías venir a cenar a casa y…

- Muchas gracias, señora… y suerte con tu entrenamiento, Vince.

El mismo hombre de antes mi indicó que era mi turno pero yo no me atrevía a mirarlo, todavía.

- ¿Señorita?

Respiré hondo un par de veces antes de girarme y encararlo. Supongo que esto era mucho más difícil para él porque su rostro se desfiguró por completo.

- Hola, Edward – hice una mueca que intentó ser una sonrisa despreocupada -, ¿Te acuerdas de mí?

- Bella Swan – asentí -, sí, me acuerdo de ti, ¿estás aquí por un autógrafo?

- Eh sí, para mi padre pero… no traje nada – miré por todos lados tratando de buscar algo en lo que pudiera poner su firma -, no sabía de esto y recién me llamó mi papá y cuando le dije que estaba en el centro comercial me insistió mucho porque viniera pero no se me ocurrió traer nada, así que no hay problema en qué…

Iba bien, no estaba mintiendo del todo pero tenía que darle paso a la Bella histérica para que arruinara todo.

- No te preocupes, tengo unas fotos aquí.

Lo vi firmar con gran rapidez y entregarme la foto. "De Edward Cullen para Charlie… arriba Dolphins!". Me sorprendió un poco que supiera el nombre de mi padre pero no tanto, yo también recordaba el nombre de algunos padres de mis excompañeros.

- Gracias… la amará – alcé la foto sin saber que más decir ni hacia donde quería llegar -, supongo que ahora me iré.

- Supones…

- Bien… adiós. Fue un gusto verte Edward.

Me di vuelta totalmente humillada pero como no era suficiente humillación… - ¿A qué viniste realmente, Bella?

- No…

Un hombre se acercó a Edward para decirle algo, no supe qué pero creo que le dijo que la firma ya había terminado porque empezaron a recoger todo lo que había sobre la mesa. Yo me quedé ahí de mirando como tonta hasta que los ojos de Edward se cruzaron con los míos.

¡Mierda!

Lo había visto en la televisión pero no le hacía justicia, en el momento en que se puso de pie entendí por qué tantas mujeres eran capaces de olvidarse de sus maridos por un minuto con él… un minuto que yo había tenido y que había desaprovechado.

- ¿Tienes tiempo para tomarte un café?

Asentí embobada. Cuando me di cuenta carraspeé – Por supuesto.

Era como mi quinto café del día pero eso no pensaba decírselo.

- Bien… Pero,… ¿podría no ser acá? Es que, no quiero parecer un ególatra, pero en los lugares públicos nunca puedo estar completamente tranquilo – se tocó la barbilla de una forma tan sensual que creo que volví a babear un poquito.

- Donde tú quieras estará bien para mí - ¿Así o más entregada?

- Yo… mi departamento está acá cerca, pero si prefieres que sea otro lugar.

- No… tu departamento está bien.

¿Su departamento?, sonreí un poquito solo por la posibilidad de estar a solas con él en un lugar con cama, nada más, eso solo me bastaba para tener la bragas mojadas.

Agradecí esta vez haber venido en taxi porque o si no, no hubiera podido irme con Edward, pese a que el camino en auto no duró más de cinco minutos lo disfruté mucho, y es que nadie puede no disfrutar andar en un Audi R8 con asientos de cuero.

La puerta de su departamento fue como una bofetada directo al rostro, en cuanto la cruzara no estaría muy segura de lo que iba a pasar, así que me lo pensé por medio segundo antes de entrar. ¡Mierda!, no me importaba lo que pasara mientras pasara algo.

- Bienvenida a mi casa.

- Es muy linda – miré la decoración, no combinaba para nada, se notaba a leguas que era él mismo quien había decorado. Me gustaba eso -, tienes muchos trofeos.

- Estos son los personales, los otros están en el campus del equipo.

Me acerqué hacia la vitrina y pasé mis dedos sobre el vidrio, sí que eran muchos.

- ¿Quieres algo de tomar?

- ¿Qué tienes? – me giré para verlo y su pose no era para nada la de alguien seguro. Se le veía bastante incómodo - ¿Tienes algo fuerte?

- ¿Tequila?

Asentí complacida. Eso era justamente lo que necesitaba. Edward se fue a la cocina y volvió con una bandeja con todo listo, nos sentamos en el sofá y él sirvió los vasos. Parece que a ninguno nos importó que fueran solo las cinco de la tarde porque en cuanto servimos los chupitos los hicimos desaparecer.

- Gracias – dejé el vasito vacio sobre la mesa -, necesitaba algo fuerte.

- ¿Por qué? – dejó su vaso al lado del mío y me miró.

- Porque… no importa.

Nos miramos fijamente por unos segundos hasta que él desvió su mirada asintiendo.

- Bella, no te invité para nada, te dije que vinieras porque hace mucho que quiero decirte esto.

Bien Bella, aquí viene la maravillosa confesión sobre cómo se arrepiente de no haberte follado y cómo ahora se resarcirá y no te dejará salir de su cama por días.

- Dime…

Me senté en el sofá poniendo una pierna sobre la otra para ver si de esa forma conseguía verme más sexy.

- Te invite aquí porque… necesitaba darte las gracias.

Fruncí el ceño - ¿Las gracias? ¿Y eso por qué?

- Porque tú sabes… - miró hacia abajo y no pude evitar mirar su entrepiernas -, tu y yo sabemos muy bien cuál es ese secreto que guardo tan celosamente y nunca has dicho nada. Si quisieras podrías haber vendido la historia y hacer mi vida mucho más difícil, pero no lo hiciste, y tengo que agradecértelo… así que gracias, Bella.

¿Era mala educación que en vez de mirarlo a la cara estuviera viendo su entrepierna?

- ¿Bella?... ¿Me escuchaste?

- Sip – remarqué la p mientras volvía a mirarlo -, te escuché.

Asintió y se removió incomodo, creo que se dio cuenta de que era lo que tenía mi atención – Creo que necesito otro trago.

- Yo también – nos movimos al mismo tiempo acortando el espació entre nosotros. Hace tanto que no estábamos así de cerca y no pude evitar gemir por su olor que se colaba entre mi propio aliento.

- ¿Bella?

Cerré los ojos y gemí demasiado fuerte - ¿Qué?

- Ten – cuando abrí los ojos ya tenía el pequeño vasito lleno para mí.

- Gracias.

- Salud.

Le dimos un choque que botó un poco de su contenido y lo vaciamos, ahora quemó mejor mi garganta pero nubló un poco más mis sentidos. Volvimos a acomodarnos en el sofá pero esta vez traté de que mi pierna rozara la suya. Él me miró entendiendo claramente mis intenciones pero no hizo ningún movimiento que me indicara que es lo que estaba pensando así que volví a moverla ahora un poco más arriba.

- No, Bella – puso su caliente mano sobre la piel desnuda de mi pantorrilla deteniéndola -, no te invité para esto.

- ¿Entonces para que me invitaste? Hace mucho que no nos veíamos y lo primero que hiciste fue traerme a tu casa.

La lengua se me pegaba un poco en el paladar y tenía ganas de removerme. Además, estaba diciendo estupideces… sip, parece que se me subió un poco el tequila.

- Ya te lo dije, necesita darte las gracias, necesitaba decirte que eres una buena chica, que ese día en los camerinos no me porté muy bien y si lo hice fue porque pensé que le ibas a ir con el cuento a todos pero han pasado años – suspiró pero sin moverse y sin mover su mano -, y mi carrera ha ascendido pero tú nunca me chantajeaste, ni dijiste nada, así que por eso te traje… para darte las gracias.

Mientras lo escuchaba comencé a sentirme un poquitín mierda, eso no era tan así, si es que había vuelto a aparecer en su vida era porque mi trabajo así lo requería, porque nuevamente alguien me pagaba para investigarlo y porque yo no era lo suficientemente cojonuda como para decírselo.

- Así que, gracias.

- No soy tan buena como piensas.

- Nadie es tan bueno… pero tú fuiste leal cuando no tenías motivo para serlo y de verdad que no tenías motivos – dibujó una sonrisa en su rostro que me hizo mojarme un poquito más -, no después de cómo me comporté ese día contigo.

- Te comportaste muy bien – el solo recordar su boca en mí hizo que volviera a gemir -, definitivamente me diste el mejor orgasmo de mi vida Edward.

- Yo…

- No – ahora yo detuve su mano que iba directamente a sus cabellos -, no tienes por qué avergonzaste, eres un muy buen amante.

- ¡No lo soy! – chilló exaltándose un poco – soy todo menos un buen amante.

- ¿Y eso por qué? ¿Porque no cumples los cánones estipulados como correctos? ¡Vamos Edward!, sabes que esas cosas al final de cuentas son una mierda.

- No es mi caso… mi caso es especial.

- Yo no creo que sea para tanto, solo…

- ¡Vamos Bella!, tú sabes que no es así… recuerda lo que pensaste la primera vez que me viste - sí que recordé…

Vi como sus ojos ardientes se posaron en mí y luego en su cuerpo, parece ser que él tampoco podía creer que lo estuviera viendo. Lentamente y con un andar felino comenzó a moverse hacía mi sin darme la posibilidad de reaccionar. Mi vista aún no podía despegarse de su entrepierna.

Jasper estaba equivocado, Edward no era gay, era…

¡Mierda!

Pestañeé y volví a fijarme en su polla.

Su polla…

Su polla era del tamaño de un maní.
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Besos, Joha!!

5 comentarios:

  1. jajajajajaj buenísimo el capítulo... ojala los publiquen más seguido!! :)

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  2. Ya me había imaginado todo hasta que Ed tenía ambos sexos osea un Hermafrodita como se llama y vaya un maní que cosa más rara jajaja me muero por saber que sigue gracias joha

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  3. jajajajaja fantastico.....Gracias nena...

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  4. Jajajajajajaja lpm!!!! No me puedo parar de reir, pobreeeeee. Me tenias pensando que era ese famoso secreto, y me sorprendiste. Muy bueno. Saludos

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  5. jajajajajajajajajajaa me estas jodiendo?? jajajaja no puedo para de reir jajajaja pobre chabon loco que depresion pero buee jaajajajjajaja esta buenisimo sos una idola :D

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