martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué es lo que escondes? - Capítulo 5


Nuevo capítulo. Gracias a Erica por betearlo :)

Summary: Bella sueña con ser detective privada por eso se acostumbra desde adolescente al trabajo... eso hasta que le piden investigar al mariscal de campo Edward Cullen... ¿Qué es lo que esconde Edward? M por lemmons ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 5

- ¿Qué pasó amor? ¿Un caso difícil?

- Más o menos – me reacomodé en el sofá. Prácticamente me enterré en el. Mi voz sonó casi llorosa pero no estaba llorando, estaba cansada.

Sentí la respiración de mi novio a través del teléfono – Bella… amor, ya sabes que puedes decirme lo que sea. Ya me odio lo suficiente por estar lejos de ti como para saber que algo está mal y yo no estoy a tu lado.

- Es que… - me froté los ojos con mi mano libre -, este es un caso algo personal.

- ¿Personal?

- Estoy investigando a alguien que conozco, amor.

- Oh, amor, sé que no te gusta hablar mucho de tu trabajo, sé que lo amas también pero solo puedo decirte que nada es más importante que lo que sientes. Si ves que no es correcto hacerlo solo déjalo… eres la mejor investigadora de Miami, no te faltará trabajo.


- Lo sé… sí lo he pensado mucho pero es que no sé… - gruñí consiguiendo que James riera – solo… ¿cuándo vuelves a casa?

- Pronto, las cosas van mejor por acá pero aún no tanto… hay mucho por hacer y yo… me desespero Bella, no puedo hacer más y eso me mata.

- Haces mucho, James. Creo que eres la única persona que prácticamente trabaja gratis solo porque adora su trabajo.

- ¡Puf!, dile eso a mis padres, hablé ayer con mi papá y nuevamente empezó con el discurso de cómo estaba arruinando mi vida, de que los animales nunca sabrían lo que estaba haciendo y que era mejor que volviera a casa… ¡Hasta me dijo que era un mantenido!

- ¡No eres un mantenido!

Me enamoré de James por algo más que por su físico. Cuando pensaba que este mundo no podía estar más jodido conocí a este hermoso hombre de cabellos rubios y ojos café.

Iba doblando una esquina cuando vi a un hombre de traje saltar una reja, lo primero que pensé fue en llamar a la policía pero solo me bastaron unos segundos para entender lo que estaba haciendo… tres cachorritos lloraban desde el fondo de un contenedor de basura y él los estaba rescatando. Cuando entendí lo que estaba haciendo no dudé en acercarme a ayudarlo, pero él no me vio, su vista esa fija en ellos… apenas me di cuenta del amor con el que miraba a esos animalitos supe que me había enamorado.

Amo a James, lo sé, pero el recuerdo de Edward siempre estaba en mi mente, cuando era solo una evocación, una fantasía, estaba bien, pero verlo y saberlo cerca de mí ya no tanto. Sé que se puede fantasear con un famoso, eso no es engaño, pero ¿Y cuando ese famoso sí está en tu vida? ¿Es engaño?

No, quería pensar que solo era calentura, James es mi amor.

- Amor, creo que este será mi último viaje, necesito… necesito comenzar a formar mi vida en Miami, a tu lado.

- Pero James, ya lo hemos hablado, sé que amas lo que haces, quizás nadie entiende que te guste andar por el mundo ayudando animales maltratados, quizás para tus propios padres eso es una locura, pero para mí no… para mí eso es parte de ti.

- Quiero una familia Bella – mi corazón dio un brinquito y un cosquilleo se esparció por todo mi cuerpo -. Hablé con Emmett, me dijo que quiere abrir otra clínica y que necesita a alguien que se encargue… esto será bueno.

- ¿Estás seguro? ¿Esto es lo que quieres?

- Amo a los animales Bella, pero también te amo a ti y ya es hora de que vaya encontrando un equilibrio.

Sonreí y comencé a sacar las pelusas del cojín de mi sofá – Entonces supongo que ya no nos separaremos.

- Supones bien… mira, aún quedan unos caballos que tienen que ser atendidos, el tornado destruyó mucho y estamos todos colaborando incluso a reconstruir los establos así que ni bien termine acá volveré.

- Yo no podría vivir en Texas… los tornados… - me estremecí un poco

- Amor, nosotros convivimos con huracanes, es lo mismo. Además, la gente de acá está acostumbrada, solo he visitado unos pueblos pero está todo mejor de lo que se puede pensar, las pérdidas son más que nada materiales.

- Me alegra mucho escuchar eso… ¿En qué parte estás ahora?

- En Killen… es un pueblo pequeño y caluroso… tengo que agradecer haber crecido en Miami porque o si no ya me hubiera deshidratado – su risa relajada era suficiente medicina para mí.

Una conversación simple con James era capaz de sacarme de cualquier depresión que estuviera a punto de caerme encima. Quizás no iba a dejar de lado todos mis recientes problemas pero por lo menos por un segundo estaba tranquila.

- Entonces toma mucho líquido.

- Lo haré – se quedó callado un momento demasiado largo -, me están llamando, Bella.

- Ve entonces.

- Te amo, Bella. Recuérdalo.

- Yo también te amo.

Corté el teléfono pero no lo solté, se me hacía imposible siquiera moverme. Si ya haber visto a Edward me tenía con la cabeza hecha un lío, haber hablado con James sobre sus planes de tener una familia y una vida en Miami me terminaron por matar. Estuve unos cuantos minutos en la misma posición dejando que mi cabeza volara por donde quisiera ir cuando el timbre de mi casa sonó. Gemí antes de levantarme, sabía muy bien quién era.

- Uy, que carita… muévete.

Me hice a un lado para que Jasper entrara. Traía muchas bolsas de comida y por el olor supe que era comida china por lo que ya no estaba tan molesta por su visita.

- No estoy en mi mejor momento, Jazz.

- ¿Qué pasa? – lo seguí hasta la cocina donde estaba sacando la comida – sé que algo te pasa. Empieza a hablar.

- Bueno… no es nada y es todo – me senté en las sillas que tenía en la cocina y esperé hasta que mi amigo me sirviera la comida.

- Me acaba de llamar James – me envaré en mi lugar para verlo -, ¡Ey!, no te enojes, pero está muy preocupado, sabes que cuando está lejos se pone más denso.

- ¡Pero sí ni siquiera estoy tan mal! Creo que mi novio es un poco exagerado.

- Por alguna extraña razón te ama así que aguántate.

Me apuntó con su dedo índice y estuve a punto de mordérselo pero me arrepentí a último minuto. James era un preocupado nato cuando estaba lejos y eso me gustaba porque sabía que me amaba, además siempre era sutil y no me agobiaba.

- Lo sé, pero es que… mira, no te diré mucho – aclaré y Jasper asintió -, solo te diré que mi nuevo trabajo tiene que ver con un tema que no me agrada mucho… nada más.

- Entonces renuncia – se encogió de hombros -, si lo que quieres es trabajo le puedo dar tu número a un compañero que quiere saber si su esposa lo está engañando. Y creo que en la oficina les vendría bien un poco de espionaje corporativo.

- Ya sabes que no me gustan ese tipo de trabajos, los hice por mucho tiempo. Y… no soy espía, soy periodista de investigación.

- Papas, patatas.

Sonreí un poco cuando mi amigo puso un plato de comida frente a mí. Tomé mi tenedor y jugué un poco con el arroz antes de tomar un poco.

Jasper se sentó frente a mí pero no dijo nada, estuvimos comiendo por unos momentos en silencio pero yo sabía que me estaba viendo. A veces no me gustaba mucho que Jasper fuera tan amigo de James, pero es que la verdad era prácticamente imposible no llevarse bien con mi novio, a cualquier persona que lo conociera un poco terminaría agradándole.

Hace tres años que conocí a James y desde el primer día, antes si quiera de nuestra primera cita conoció a Jasper. En ese tiempo acababa de aceptar que Jazz era un buen amigo, bueno, eso lo acepté después de que entendiéramos que no funcionamos como pareja sino como amigos. Así que, cuando me vi detenida en la comisaria junto a James por haber salvado a esos perritos desde una casa particular a la primera persona que pensé en llamar fue a mi amigo, llamar a mis padres hubiera sido solo para que no me dejaran olvidarlo nunca más. En fin, Jasper tenía el dinero como para sacarnos a los dos y eso hizo.

Cuando James me pidió una cita habló primero con él, cuanto se enteró que acabamos de terminar una relación de cogidas se asustó un poco pero entendió que nuestra relación ahora era solamente de amistad así que no le dio mayor importancia, de hecho, al único que mi novio le permite bromas de mal gusto e insinuaciones estúpidas es a Jasper.

- Suéltalo… sé que lo tuyo va más allá de un mal caso… y dímelo porque o si no tendré que llamar a James y decirle que su presentimiento y plan de regresar hoy es una buena idea.

- ¿Qué te dijo James?

- Cariño, James te conoce y sabe que no estás bien – se encogió de hombros -, ese hombre tiene como un extraño sexto sentido… creo que es porque es veterinario.

- Sí… puede ser.

Seguí jugando con mi comida y pensado. No estaba tan extraña como para que James llamara a Jasper así que si lo hizo es por su sentido extra sensible le decía que algo anda mal.

- ¿Es infidelidad tener una fantasía con alguien famoso?

- ¡No! ¡Claro que no!, sabes que eso es como un código… ¿No tienes una lista con James?

- ¿Una lista?

- Sí, ya sabes una lista – me miró como si fuera tonta así que le levanté el dedo de al medio -, linda… en fin, una lista de personas con las cuales tienes permitido dormir porque es una oportunidad totalmente única.

- Algo así como si James conociera a Jenifer López y puede dormir con ella y si lo hace yo no puedo enojarme… ¿Eso?

- ¡Exacto!

Me encogí de hombros, creo que nunca había escuchado algo como eso - No, no tenemos lista pero…

- ¿Quién está calentando tus noches, Bellita?

- Nadie que conozcas, es solo un… actor nuevo que vi en una película… algo totalmente platónico.

- Entonces no es infidelidad cariño, estas ahogándote en un vaso de agua.

- Si, puede ser.

- Ey… ¿Amas a James?

- Sí – contesté automáticamente de eso no tenía dudas ¿no?

- Bien, entonces eso es todo lo que necesitas saber, cualquier fantasía es solo eso… yo de verdad creo que lo que te pasa es que llevas un mes sin tu novio y estas con una calentura acumulada, sigo sosteniendo mi teoría de que te hace falta un buen polvo.

Le hice una mueca con los ojos entrecerrados - ¡No voy a engañar a mi novio!

- No hablo de engañar… hablo de un poco de sexo telefónico o por cámara web… no sé… sé creativa

- A veces eres un poco gay… ¿Lo sabes no?

- Puedo parecer gay pero no lo soy y tú lo sabes… solo recuerda tus gritos, cariño.

- Cuando me dices cariño pareces más gay

Su rostro se encrespó bastante molesto - ¡Deja de decirme gay! Sabes que no lo soy.

- Bien, entonces te diré amiga – le guiñé un ojo y rellené nuestros vasos con jugo -, es solo broma Jasper, me gusta molestarte y recuerda que no tiene nada de malo ser gay.

- Lo sé… sabes que tengo muchos amigos gay, ese no es un problema para mí pero yo no soy. De hecho tú mejor que nadie sabe que odio la gente que esconde su verdadera sexualidad como esa súper figura sexual de Edward Cullen – sacó la lengua e hizo un gesto de asco.

- Sigues con eso – negué con la cabeza -, no puedo creer que aún no lo dejes ir.

- Lo dejaré ir en el momento en que él lo reconozca… ¡OH! – de pronto saltó sobre su asiento impidiendo que mis pensamientos se perdieran en Cullen - ¿Sabes quiénes terminaron? Esos chicos que grabaron esa película de brujos… esos dos jovencitos, ayer le dejé puesta la televisión a Popy y ¡Zaz! Estaban dando la primicia en E!

No me molestaría si mi amigo fuera gay pero estaba segura que no lo era, él solo… es él. Jasper me hacía reír, esas faceta tan sensible y un poco homosexual a veces me daba la impresión de que estaba hablando con una amiga, tenía todo en uno, un amigo y una amiga en un solo cuerpo.

Pasamos la tarde con Jasper viendo televisión, de hecho llamó a mi novio a mi lado para decirle que dejara de preocuparse por tonterías y que no era necesario que volviera, sé que quedó más tranquilo pero eso no me quitó mi sabor amargo.

Cuando quedé sola me metí en la cama y cerré los ojos, quizás no tenía tanto sueño pero era mejor que descansara, había sido un día demasiado estresante como para no relajarme en la noche.

.

.

.

Ya había pasado casi una semana de mi encuentro con Edward y desde el último mensaje no supe más, solo por la televisión me enteré de que hoy había un juego así que asumí que estaba demasiado ocupado con eso, lo agradecí porque no estaba muy segura de poder aguantar volver a hablar con él. Por ahora no he podido hablar con Marco pero ya estaba segura de lo que le iba a decir, inventaría algo que no le hiciera daño a Edward, aunque tenía que crear las pruebas y para hacer que la historia fuese creíble, pero era lo mínimo que podía hacer por él.

- … Si amigos… no se pueden perder hoy el juego de los Miami Dolphins contra los Chicago Bear… ¿Quién ganará esta vez? ¿Los delfines o los osos? ¡Claro que los delfines! Porque nosotros tenemos algo que ellos no… ¡Nosotros tenemos a Edward Cullen!

De verdad… ¿Hay alguna persona en esta ciudad que no ame e idolatre a Edward? sé que estaba a punto de volver a hacer ese puto record de llegar al Super Bolw sin perder un juego y que eso no pasaba desde 1973 pero ¡Vamos!, es solo futbol. Bien, mejor me guardaba mis palabras porque había gente que lo consideraba mucho más que un juego y no era quien yo para burlarme.

La mañana recién estaba comenzando y yo aún ni siquiera me vestía cuando el insistente timbre de mi casa me hizo saltar de la cama. Jasper era el único que venía en la mañana y nunca lo hacía sin llamarme primero, solo una vez lo hizo y se consiguió una buena patada en las bolas.

Cuando llegué a la puerta ni siquiera miré por la mirilla y me arrepentí de no haberlo hecho porque no alcancé a reaccionar cuando dos fuertes brazos prácticamente me asfixiaron.

- Te amo, te amo, te amo… te juro que eres la mejor hija del mundo.

- ¿Papá? – apenas y podía hablar porque estaba apresada en sus brazos - ¿Qué pasa?

- ¿Cómo que qué pasa?, pasa que eres mi hija favorita.

Rodé los ojos y me alejé un paso para que pudiéramos cerrar la puerta – Soy tu única hija – estaba dándole la espalda pero de pronto me giré con brusquedad y lo apunté con un dedo -. Porque soy tu única hija ¿No?

Creo que mis ojos entrecerrados y mi tono amenazante fueron suficientes porque solo asintió antes de volver a poner su sonrisa extra grande.

- Ahora, dime ¿por qué me quieres tanto? – abrí los ojos luego de un segundo y sentí como mi corazón se salía -. Dime que no tendré que cuidar a la abuela porque te juro por lo que más quieras que convenceré a mamá para que te haga dormir en la habitación de invitados por siempre.

- No – le restó importancia -, tu abuela solo estará una semana más… le pagué un viaje a Disney así que se irá con otras amigas abuelitas.

- Bien – me senté en mi sofá y esperé porque mi padre se sentara a mi lado -, ahora dime por qué estás en mi casa tan temprano y queriéndome tanto.

- ¿Cómo que por qué? ¡Por las entradas para el juego!

Sentí mi corazón saltar un poquitito pero lo controlé - ¿Qué entradas? – hice un intento de sonrisa no queriendo aceptar lo que estaba suponiendo.

- ¡Para el juego de los Dolphins! Cuando me desperté estaban en la entrada en un sobre… tuve suerte de que nadie se las robara… si hasta venían con una nota.

Me extendió un papel que miré como si fuera veneno. Me costó un poco tomarlo y abrirlo.

Señor Charlie,

Su hija me dijo que es un gran fanático de los Dolphins así que le envío estas entradas para que no se pierda el juego de hoy.

Saludos a Bella.

Edward.

Miré la nota un par de veces más hasta que me convencí que no la estaba imaginando.

No. Podía. Ser.

Miré a mi padre para decirle que era mejor no usarlas pero sus ojitos están tan brillosos que no pude hacerlo, bueno, no le haría mal a nadie si íbamos al juego de hoy porque mierda que yo iría.

- El juego es dos horas así que apúrate en vestirte.

- ¿Quieres que vaya contigo?

Era algo extraño que mi papá quisiera salir conmigo pero también era lindo - Por supuesto – asentí y comencé a caminar a mi cuarto - ¡Recuerda ponerte los colores de los Dolphins!

Me levanté y me metí directo al baño, no sabía que pensar. Por fin estaba dejando a Edward atrás, solo lo vería como parte de mi trabajo pero no, él tenía que volver a aparecer como algo más y ni más ni menos que engatusando a mi padre… ahora solo faltaba que mi fantasía sexual se hiciera amigo de mi novio para tener el cartón lleno.

Cuando salí del baño rebusqué entre mi closet porque aunque no era una fanática de los Miami Dolphins sé que tenía una camiseta celeste con una franja naranja, era horrible y por eso nunca la usaba pero hoy por fin tenía una excusa para ponérmela y no verme ridícula.

Estaba terminando de ponerme las zapatillas cuando mi celular vibró. Lo vi desde mi posición con desconfianza porque también suponía quien era.

- ¿Hola?

- ¿Bella?

- Sí – sabía que era Edward.

- Hola Bella… soy… Edward… yo… solo te llamaba para decirte que le envié una entradas para el juego de hoy a tu padre… tu dirección estaba en el anuario y yo… lo siento si te molestó pero…

¡Mierda!

Mientras Edward hablaba como si no tuviera la capacidad suficiente como para decir más de dos palabras juntas yo estaba pensando en cómo me gustaba su voz. Sí, una fantasía es buena cuando no es real y esto lo era así que tenía que pararlo. Moví mi cabeza varias veces hasta que la imagen del mariscal de campo de los Dolphins dejó de estar en mi retina.

- Sí… mi padre está muy contento Edward pero de verdad que no tenías que molestarte, sé que lo hiciste en agradecimiento pero ya te dije que no diré nada sobre… tu secreto.

- Bueno yo… pensé que éramos amigos y no sé… me dijiste que tu padre es fanático así que quise hacerlo… no es un pago ni nada por el estilo.

- Gracias entonces.

Un momento más de silencio incomodo.

- ¿Vendrás?

- Sí… estaba terminando de vestirme.

- Oh… entonces supongo que te veré en el campo.

- Claro…

- Bien, adiós entonces.

Corté y me quedé mirando mi celular. Había tenido un buen momento con Edward pero no podía pasar nada más… era así y punto.

Salí de mi cuarto ya lista y el gesto de aprobación de mi padre me dijo que había elegido bien mis colores, no eran exactos pero ayudaban en algo. Nos subimos a su auto y él nos condujo hasta el Sun Life Stadium el cual ya estaba lleno por lo que nos tuvimos que conformar con un puesto bastante alejado de la entrada, cuando ya íbamos a entrar me percaté de algo, no lo quise ver en la mañana pero quizás era porque aún estaba dormida, pero ahora…

Un acomodador nos dejó en unos puestos bastante buenos, no sé mucho de futbol americano pero se veía cerca. Ya sentada y quieta me giré hacia mi padre y lo miré fijamente.

- ¿Qué pasa hijita?

Entrecerré los ojos. Este… sabía lo que yo estaba pensando – ¿Dónde está Harry?

Cuando los ojos de Charlie miraron hacia el campo supe que mis sospechas iban por el lado correcto. No estaba para nada de acuerdo en la violencia intrafamiliar y mucho menos en golpear a aquellas personas que te dieron la vida pero no me pude contener. Con los dientes apretados y con la rabia fluyendo por mi le di un apretón a su tríceps que estaba relajado y blandito, sé que le dolió porque saltó de su asiento.

Bien, me alegraba.

- ¿Por qué me golpeas? ¡Soy tu padre!

- ¿Por qué me fuiste a buscar a mí y no trajiste a Harry? Sabes que no me gusta el futbol americano.

- No te fui a buscar – me recordó -, yo solo fui a darte las gracias… ¡Tú quisiste venir!

Apreté aun más los ojos y los dientes porque todo había sido una trampa desde el principio – Dime porqué me trajiste.

- ¡Si yo no te traje!

- ¡Charlie!

- No me digas Charlie – me apuntó.

- Voy a llamar a Harry – saqué mi celular y comencé a buscar su número entre mis contactos -, porque estoy segura que le encantará saber dónde está sentado su mejor amigo en estos momentos y sin él.

- ¡NO! – me quitó el celular antes de que pudiera hacer nada -, está bien… me rindo.

- Habla papá.

- Bien – bufó y se tiró en respaldo desparramándose un poco -, yo solo… pensé que quizás… no lo sé… podríamos entrar a los camarines…

Bien, Bella, solo respira… ya dijimos que golpear a los padres no es algo bueno pero…

Mi mano voló hacía su cabeza dejándole la gorra de los Dolphins mal puesta - ¡Charlie! Me estás vendiendo… ¡Estás vendiendo a tu hija!

- ¡No lo hago! – su rostro estaba tan ofendido que solo rodé los ojos porque era tan cínico que me daban más ganas de llamar a mi madre y acusarlo – Yo solo estaba pensando en que como son amigos no le iba a molestar presentarme al resto de sus compañeros.

- No somos amigos… fuimos compañeros de colegio.

- Bueno, entonces podrían ser amigos.

Apreté mis manos en puños para no golpearlo más fuerte esta vez. Solo lo miré y bufé cruzándome de brazos cuando me vi sobrepasada por la situación.

- ¿Sabes que tengo novio, no?

- Sí… pero Edward es famoso… se te permite acostarte con él… ¿Qué acaso James y tú no tienen una lista de permitidos? ¡Si hasta con tu madre tenemos una lista!

- No – bufé -, con James no tenemos una lista y no pienso acostarme con Edward solo para que tú puedas conocer a los Dolphins.

- ¿Y un besito?

Le di una sola mirada que supo interpretar porque alzó las manos y puso su atención a la cancha aún vacía.

¿Le proponía a James que hiciéramos una lista? Pero… si era así, ¿Edward podría estar en esa lista?


3 comentarios:

  1. yo propongo que hagan la lista y que este con edward :D

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  2. jajaja que enredo yo creo que si va a estar con edward y él encabezando la lista

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  3. Me encanta tu historia!!!!! Y también este Edward, siguela me muero de ganas de saber que pasa despues del partido y si logra Bella hacer la dichosa lista :)

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