lunes, 11 de octubre de 2010

Mirame otra vez - Capitulo 3


Tercer capitulo de este fic, he visto super flojos los comentarios, así que si se ponen las pilas el capitulo nuevo será inédito para el Blog.

Summary: ¿Edward quería una zorra?. Una zorra le iba a dar. Todos van a van a saber quien es Isabella Swan. Van a tener que mirarme otra vez a partir de mañana. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.



Capitulo 3


Mi día había mejorado considerablemente, después de dejar a Edward en la cafetería me dirigí a la biblioteca, como ya había pensado, el que quisiera cambiar no tenia porque interferir en mis hobbies habituales, así que en cuanto llegue a mi lugar de siempre me senté y saque mi libro, “Cien años de soledad”, para algunos las colas de chancho, el incesto y sobre todo la cantidad de nombres que aparecen, pueden aminorarle las ganas de leerlo pero para mi era uno de los mejores libro, la primera vez me costo un poco entender de que venia el titulo, pero la segunda vez me encontré haciendo notas a los márgenes y desde ahí que es mi costumbre, cada vez que leo y veo algo digno de resaltar lo escribo en los márgenes.

Lo se, sigo siendo la misma rara de siempre.


Sonreí al ver que en una pagina ya no me quedaba mas espacio para poner notas, creo que mi risa fue un poco mas alta porque sentí a alguien carraspear.

¡Rayos!

Olvide que estaba en una biblioteca.

- Es un excelente libro – conocía muy bien esa voz, estaba mas que acostumbrada a escucharla los martes y jueves a la misma hora

- Lo se – le sonreí con confianza que hasta ayer no tenia – usted mismo me lo recomendó

- Lo recuerdo – tomo una silla que estaba frente a mi y se sentó – fue el primer día que llegue al colegio… fuiste la única que se acerco a mi con una intención distinta a saber mi edad o si tenia novia – al sonreír note que se le formaban unos hoyuelos en sus mejillas

- Es que las chicas son algo… - iba a decir zorras pero no encontré que fuera la palabra adecuada

- Zorras – agrego él riendo

- Yo… - quede algo sorprendida porque lo hubiera dicho delante de mí

- Tranquila… no es mala palabra – se cruzo de brazos y relajo su postura

- Bueno – le sonreí – si usted lo dice… después de todo estudio literatura

- Así es – aumento su sonrisa – y después de todo, las zorras acá abundan y ahí que saber diferenciarlas de las chicas como tú

Extendió su mano pidiéndome el libro así que se lo entregue, en cuanto lo abrió en una página cualquier su sonrisa se ensancho.

- ¿Qué? – lo mire ceñuda

- Yo también lo hago

- ¿Qué cosa?

- Marcar los márgenes – dejo de mirar el libro y me miro directo a los ojos

¿Era idea mía o percibía algo de coquetismo en su mirada?

¿Coquetismo?

¿Existe esa palabra?

¿Pero si no existe como se dirá?

No se me ocurre otra palabra, quizás seria mejor que se lo preguntara a Edward, él siempre se sabe casi todos los significados, y lo más raro es que casi no lee.

Alomejor su lee y no me lo ha dicho.

Quizás de ahí es de donde saca esas cosas raras que encuentro en el, algo así como una personalidad reprimida.

- ¡Bella! – sentí una mano moverme el brazo y recién ahí salí de mi transe – pensé que iba a tener que tirarte un vaso de agua – comenzó a reír y no hallé nada mejor que acompañarlo

- Por favor… esto es una biblioteca – nos interrumpió la señora Cope – profesor McCarty usted debería dar el ejemplo – lo regaño

- Lo siento señorita Cope…

- Señora – lo interrumpió

- ¡Oh! Lo siento – acrecentó su sonrisa – pero es que se ve muy joven para estar casada

- Profesor – me sorprendió el cambio de actitud de enojada a coqueta

- Bueno señora Cope… le termino de explicar unas cosas para el examen a la señorita Swan y me voy

- Tranquilo… pueden estar el tiempo que quieran… ya no queda casi nadie

- Gracias – levemente le acario el brazo y la señora Cope casi se desmaya ahí mismo

Se dio vuelta y casi se veía la nube de algodón por la que iba caminando.

- Excelente – lo aplaudí – puedo jurar que cuando iba al colegio era todo un play-boy

- No – negó con la cabeza y su expresión perdió algo de su alegría – de hecho era todo un nerd… los chicos del equipo de baloncesto me golpeaban y las porristas se burlaban de mi – ahora si que sonrió y parecía una sonrisa totalmente genuina - ¿Te cuento un secreto? – se me acerco para susurrarme y mi corazón se disparo

- No di mi primer beso hasta que llegue a la Universidad

- ¿De verdad? – pregunte asombrada

- De verdad – se puso de pie de golpe – ahora me voy porque que tengo muchos exámenes que corregir y… - note un brillo en sus ojos – te queda genial el cambio pero… procura hacerlo por ti – volvió a su expresión mas seria - … nadie se merece que cambies lo que eres por ningún motivo aunque te parezca importante ahora

- Lo se profesor McCarty, pero gracias por decírmelo

- Nada de profesor… cuando estemos solos quizás – se encogió de hombros y casi podría jurar que vi un poco de rubor en sus mejillas – me podrías llamar por mi nombre… Bella

- Emmett – también tome mis cosas y me puse de pie – nos vemos mañana

- Nos vemos mañana Bella

Se giro y salio, yo tome aire un par de veces antes de moverme, el profesor McCarty era el profesor mas joven y buen mozo de Forks High School, para todas las zorras de acá era solo un pedazo de carne que se morían por probar pero para mi era algo así como mi ídolo, no niego que mas de alguna vez tuve una pequeña fantasía con él, es que la forma en que se expresa de los libros demuestran la pasión que siente por leer y enseñar, él era como mi amor platónico, después de todo no es nada raro que alguna vez te guste tu profesor.

Bueno, ese espacio en mi corazón se lo había ganado Emmett McCarty.

Quizás cuando ya este un poco mas “entrenada” pueda practicar con él.

Una nueva alegría me invadió, después de todo la fantasía de cualquiera era tener mas que algo con un sexy profesor.

Ya habían tocado el timbre cuando iba por la mitad del pasillo así que apure el paso, me tocaba biología con Edward y por algún motivo me moría de ganas de ver a mi amigo.

Aclaro, a mi amigo, no al maldito.

Entre cuando ya estaban todos sentados, el profesor estaba mostrando unas imágenes en la pizarra pero en cuanto abrí la puerta todas las miradas se dirigieron hacia mí.

- Perdón – no agache la cabeza como siempre lo hacia cuando mas de una persona me miraba - ¿Puedo entrar?

- Por supuesto – me apresure por llegar a mi lugar al lado de Edward

- ¿Dónde estabas? – mire a Edward y por primera vez desde ayer vi en él a mi mejor amigo

- En la biblioteca – le sonreí – estaba leyendo…

- Cien años de soledad – completo por mi – ayer me dijiste que habías vuelto a empezarlo – me aclaro cuando vio mi rostro de confusión

- Si – me sonroje un poco al volver a darme cuanta lo mucho que podía conocerme y lo poco que me conocía a la vez

- Oye… mi mamá me llamo para decirme que hoy iba a hacer lasaña y me pidió… no – se corrigió – me obligo a que te llevara a cenar

- Edward – lo mire seria – sabes que tengo una cita con Riley

- No – su rostro ahora volvía a ser el del madito desalmado

¿Será Edward bipolar?

- Bella mira… – gire a verlo pero lo vi con la vista al frente, el profesor nos estaba mirando con claro enojo

Fije mi vista en la pizarra sin moverme, alcancé a darme cuenta que estaban pasando algo sobre los árboles genealógicos y los carácter hereditarios y recesivos.

¿Será eso lo que pasa con Edward?

Quizás lo maldito es algo así como un gen recesivo que sale de vez en cuando.

¿Y si no se da cuenta?

¿Gemelo malvado?

¿Dos en uno?

Nuevamente estaba vagando en mis pensamientos Edward, bueno, él es el único capaz de hacerme pensar y divagar tanto sobre algo.

Un mini, muy mini peso en mi muslo me hizo bajar la vista y ahí vi un papel, lo desdoblé para leerlo… era de Edward.

Lo siento, por todo, por favor no salgas con Riley hoy

No quise mirarlo ni tampoco le respondí, guarde la nota en mi bolsillo derecho y comencé a escribir lo que el profesor decía, no entendí nada, solo escribí para no tener que mirar a Edward.

No termina de entender a mi amigo y eso me frustraba mucho.

Recuerdo cuando me contó que había perdido la virginidad, lo hizo de una forma un tanto burda para alguien de 14 años, hablaba con palabras que por lo menos yo nunca había escuchado, disfrutaba contándome sus aventura con tantos detalles que un buen día tuve que pedirle por nuestra amistad que dejara de hacerlo.

¿Ninfómano?

No se me había ocurrido antes, pero ahora que lo pienso Edward cambia con respecto al sexo y lo que a eso se refiere, quizás por eso nunca voy a poder entender que pasaba por su cabeza cuando me quito la virginidad en el asiento trasero de su auto.

¡Vamos!

El mismo muchas veces me dijo que lo más importante era que para la primera vez lo hiciera con alguien que de verdad quisiera.

¿Sabría Edward lo que siento por él?

Por tercera vez en lo que iba del día algo externo me saco de mis cavilaciones, esta vez fue el timbre que indicaba que por hoy habían terminado las clases.

- ¿Nos vamos Bella? – cuando lo vi ya tenia su mochila al hombro

- Edward… – aun no sabía muy bien que decirle

- Caminemos – tomo mi mochila como siempre lo hacia y caminamos hacia el estacionamiento – me muero por ver tu auto

- Es algo ostentoso pero mis padres insistieron

- ¿Es el que vimos en Internet? – lo mire y parecía un niño en navidad

- No se – me encogí de hombros para darle suspenso – mira por ti mismo

Ya habíamos llegado al estacionamiento y ahí, al lado de su volvo plateado estaba mi hermoso bebé, recién cuando estaba a unos pocos metros me di cuenta que Edward lo tocaba como si fuera de cristal, no me sorprendería que se le hubiera parado con verlo, después de todo los hombres son así con los auto.

Cuando mas gente quedo viendo el auto me di cuenta que esa parte de mi cambio si había sido como en las películas, me reí por eso, de verdad que esto era difícil, quiero vivir la vida y ser media zorra pero sin ser una zorra por completo.

¿Se puede?

- Veo que te gusto – me miro y sus verdes orbes brillaban con mucha emoción

- Es más hermoso que en Internet – casi se le caía la baba mirándolo

- Lo se – pase mi mano por la negra pintura, parecía un espejo de lo brillante que era

- Nos iremos en el

- ¿Qué? – lo mire sin entender

- Que nos iremos en el a mi casa – se encogió de hombros – después vengo a buscar mi volvo

- Edward…

Aquí íbamos de nuevo.

¿Es negador o que?

Maldito día, me lo he pasado entero tratando de sicoanalizarlo y ni cerca he llegado.

- Bella – gire mi vista y me encontré con Riley - ¿Te paso a buscar a las ocho?

- Yo…

- Bella viene a comer a mi casa… lo siento amigo – le dio un golpe en el hombro sin dejar su sonrisa

- A las ocho esta bien Riley – ignore a mi amigo y le sonreí a Riley

Él me sonrió de vuelta y se fue sin mirar a Edward.

- Bella…

- No Edward – le tome las manos y las junte con las mías

Este era un gesto muy común en nosotros, era como nuestra propia manera de decirnos que lo que estaba saliendo por nuestros labios era importante y que más valía poner atención.

- Voy a salir con Riley hoy… por favor dile a Esme que mañana paso a verla

No me dijo nada, así que bese sus manos unidas y me apresure a subirme a mi auto.

Definitivamente analizar a Edward Cullen era caso perdido.


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Besos, Joha!!

2 comentarios:

  1. creo que la palabra coquetismo, existe desde el momento en que la pensaste y me gusta, y si en algun momento como por ejemplo ahora (en mi caso) existe un amor platonico hacia algun profesor jajajaja, pero sigue asi bella, si el esta bipolar, tu sacalo de quicio, porque el esta en el plan de si quiero, pero luego ya no o que?, cuidate que estes bien, besos desde mexico.

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  2. esto cada vez me gusta mas. Hasta yo sentiria un amor platonico por un profe tan sexy como Emmett. Y si se se puede ser medio zorra sin sin serlo completa. Es lo que llamamos una mujer inteligente que es sinonimo de semi-zorra. besotes desde republica dominicana

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