miércoles, 10 de noviembre de 2010

Rescátame - Capitulo 4


Cuarto capitulo, espero que les guste y comenten.

Summary: Vivo un infierno y ruego porque algún día llegue un ángel a rescatarme, pero se que es imposible, así que es mejor escapar a mi lugar. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capitulo 4


- ¿Y que haces ahí parado? – el cambio de voz de mi esposo me alerto de que ahora venia la hora de mentir

- Lo siento señor – me levante de a poco y vi la intención de Edward de acercarse a ayudarme pero una mano mas ruda me tomo antes – yo venia a presentarme ante usted

- Bien – me apego un poco mas a su cuerpo – pareces alguien decente – lo miro de arriba abajo con su típica mirada de superioridad

- Soy decente – pensé que Edward se iba a achicar pero levanto aun mas la barbilla

- Y tienes actitud – me soltó de golpe, tanto que perdí un poco de equilibrio

- Nada de eso señor… solo soy un trabajador – aunque fue de reojo, vi la mirada de lastima que me dio

- ¿Ya conociste a la señora McCarthy?

- Si – rápidamente mis ojos se abrieron como tratando de transmitirle todo lo que no quería que saliera de sus labios – o sea – en un gesto que me pareció de lo más… ¿sexy? tomo su cobre cabello y lo tiro ligeramente – la vi pasar y la señora Esme me dijo que era la señora de la casa

- Bien – me dio una de sus típicas miradas – ella es algo torpe y padece una enfermedad de… – fingió pensar algo que decir - … algo que preferimos reservarnos pero es común que se caiga y se haga moretones por eso… - apunto con sus labios me mejilla que ya empezaba a arder, supongo que comenzaba a cambiar de color

- Entiendo señor – no se si fue mi idea pero las palabras de Edward llevaban mucho veneno en ellas

- Yo…

- También le cuesta hablar – murmuro Emmett

- ¡No! – trate de contralor mis palabras – lo siento Edward – entrecerré mis ojos de la enorme vergüenza que estaba sintiendo – pero creo que seria mejor que me dejaras a solas con mi marido

- Por supuesto señora – fijo su mirada en mi esposo – señor – hizo un asentimiento y salio de la sala

- Emmett – me gire hacia él – de verdad lo siento mucho yo no quería olvidarlo pero… ayer…

- No me interesan tus excusas… mañana tenia una cita con mi novia… y por tu culpa – tomo mi rostro en una de sus enormes manos – se arruino

- No… mira… estaba pensando – luche contra las lagrimas que volvían a inundar mis ojos – le puedo decir a mis padres que tuviste que viajar en ultimo momento o que no te sentiste bien – rogué porque aceptara

- No se – vi la duda reflejada en su rostro - ¿No estas pensando en escapar?

- ¡NO! – me apresure a contestar, solo quería salir un momento de esta cárcel

- Bien… lo voy a pensar… ¡Ahora vete a dormir! Es lo que mejor haces

- Si – asentí – buenas noches

- Para mi si serán buenas – vi su sonrisa y sabia muy bien lo que eso significaba

Me apresure a acostarme, noches como estas eran de las mas incomodas, aunque nada es peor que aquellas en las que mi esposo decide que debe cumplir con sus deberes maritales, pero noches como la de hoy me denigran tanto como mujer que me hacen dudar aun mas las cosas que he hecho en mi vida.

A eso de una hora después que subí a mi habitación, sentí pasos en el pasillo, cosas caerse, cosas romperse y gemidos, ya había comenzado.

Que mi esposo llevara mujeres y se acostara con ellas en la que soñé que seria mi cama debería dolerme, pero solo me humillaba, tan poco cosa fui que nunca se conformo conmigo, Emmett podría haber sido el mejor hombre, pero en vez de eso decidió ser el monstruo que es hoy.

Cuando los gritos de la “mujer” subieron de tono, supe que me seria imposible encontrar el sueño, así que como siempre, me levante y me dirigí a la cocina, sabia que a estas horas no había nadie despierto, el resto de las habitaciones estaban tan alejadas que solo yo tenia la fortuna de escuchar las películas porno en vivo y en directo.

El calor de estos días de Junio se estaba haciendo insoportaba, así que antes de salir de mi cuarto amare mi cabello en una coleta bien alta, quizás hasta podría dar un paseo por el jardín, la luna seguía llena como ayer y alcanzaba a iluminar todo con su imponente luz.

Llegue al sector de la cocina e inmediatamente me percate de que la luz estaba encendida, una que otra vez Esme bajaba a buscar leche caliente para poder dormir y con los ruidos de mi marido no me extrañaba.

Abrí la puerta y quien encontré no era Esme, di un respingo que lo hizo voltear.

- Lo siento – lleve una mano a mi pecho por el susto – no quise molestarlo

- Esta bien – me sonrió – no me asustaste… pero pensé que ya nos tuteábamos – me sonrió y la forma en que lo hizo me reconfortó notablemente

- Lo siento – volví a murmurar

- Ya te dije que no me asustaste – se giro y siguió con lo que estaba haciendo

- No me refiero a recién – me acerque lentamente hacia él – me refiero a Emmett… él es algo…

- Tranquila – se giro apenas para sonreírme

- Lo siento – me dio una mirada de advertencia – lo siento – me golpee la frente y sonreímos mas fuerte

- De verdad que debes de dejar de disculparte – no me miro, estaba muy concentrado en lo que estaba haciendo

- Mejor te dejo seguir con… - no tenia ni la menor idea de lo que estaba haciendo – así me voy a volver a mi cuarto

- ¡No! – me tomo del brazo en cuanto gire – de hecho – vi un leve sonrojo en sus hermosas mejillas – yo… esto…

- Edward – en un gesto malditamente pero a la vez reconfortante, puse mi mano en un de sus ya no tan sonrojadas mejillas – respira – le sonreí y él sonrió conmigo

- Bella – susurró tan bajo que apenas pude oírlo estando a su lado – yo… - parpadeo varias veces y se alejo de mí hasta que mi mano cayó a mi costado

Me aleje un paso, seguramente mi gesto lo había incomodado, pero es que no pude evitar hacerlo, ahora que le tenia sus mejillas al rojo vivo era yo, sentía el calor subir hacia mi rostro y las lagrimas acumularse en mis ojos.

- Mejor me voy a dormir

- Bella – me volvió a tomar del brazo, cerro los ojos y los abrió rápidamente – lo siento – me sonrió – es que siempre me a costado mucho expresarme cuando… - carraspero – y yo lo que quería decirte es que… bueno, cuando era mas joven e iba al colegio estaba en el equipo de rugby – le di una rápida mirada y tenia toda la pinta de jugar cualquier deporte – bueno – volvió a hacer ese gesto tan suyo con su cabello – y sabes que el juego es algo rudo, entonces… - ahora el carmín volvió a sus mejillas – mis padres no tenían el dinero para comprar los analgésicos o cremas que se acostumbra a usar, por eso mi mamá busco otro método – la sonrisa volvió a adornar su rostro – alternativo, y bueno – miro la olla donde estaba revolviendo hace unos minutos – pensé que… tu…. quizás… por tu caída…

Cuando comprendí el real significado de lo que estaba pasando, las lagrimas no se hicieron esperar, dos solitarias gotas cayeron de mis ojos, nadie nunca se había preocupado así por mi, nadie a excepción de Esme, con mis manos, rápidamente deseche las lagrimas, no quería que Edward me tuviera mas lastima.

- Muchas gracias – me miro y lo vi sonreír – de verdad que eso es muy tierno

- Tierno pero hediendo – arrugo la nariz

- ¿Qué? – ¿Acaso yo expendía algún olor del que no me había dado cuenta?, en un gesto para nada disimulado me olí y eso solo lo hizo carcajearse

- No Bella – se tuvo que afirmar el estomago por tanto reír – es que… yo… me…. refería… a…

Nos miramos y volvimos a estallar en carcajadas, jamás me había reído por algo tan tonto y sin sentido, pero se sentía muy bien, se sentía bien por fin reír de verdad.

- Bueno – respiro hondo – lo que quería decir es que el ungüento huele muy mal así que – se encogió de hombros - … pero es muy efectivo

- De verdad que muchas gracias – una sombra oscura me cruzo al pensar en el porque Edward estaba haciendo esto, era porque mi esposo es un cobarde que no encuentra satisfacción en nada mas que en golpearme, bueno, quizás en el sexo si

- ¿Quieres que te lo ponga? ¿O quizás tú esposo…?

- No – negué – si no te molesta me gustaría que fueras tú

Tampoco es que podía decirle que mi esposo era el que me lo había hecho, mucho menos decirle que estaba tan concentrado teniendo sexo con otra que dudaba mucho que quisiera hacer algo por mí.

- Bien… siéntate aquí – me tomo de la mano y me sentó en una de las sillas de la cocina – ahora cierra los ojos

El morado estaba en mi mejilla, hice lo que me pidió y di un respingo al sentir el frío pero este rápidamente paso a calor, los mágicos dedos de Edward masajearon la zona.

- Tiene que absorberse – aclaro

- Lo se – mis ojos seguían cerrados – gracias

- No tienes que agradecer…

- Lo se… pero de verdad gracias – abrí mis ojos y me encontré con lo mas lindo que había visto nunca

Edward me miraba de una forma que nunca pensé que me iba a mirar alguien, un nuevo impulso me embargo, un impulso por posar mis labios en los suyos, no se si fue el calor o que, pero sentí como mis pezones cobraban vida, una vez había experimentado la sensación cuando recién conocí a Emmett, pero nunca mas y ahora con Edward, sabia que cualquier cosa era algo imposible, eso si que me llevaría a la muerte con Emmett asi que era mejor borrar cualquier estúpida idea de mi cabeza.

- Bueno… ahora si me voy a dormir

- Si… yo también – juntó lo que había ensuciado y lo dejo en el lavavajillas

- Edward… de verdad que te considero un amigo

- Igual… - su sonrisa se borro y apareció su rostro serio – Bella – tomo mis manos entre las suyas – quiero que sepas que cualquier cosa que quieras decirme estoy aquí… se que no nos conocemos hace mucho – sonrió – bueno, dos días definitivamente es poco… pero… no soy ciego – frunció en ceño como queriendo darme a entender algo

- Gracias – ahora si hice caso a mis impulsos y lo abrace, pero tan rápido como llegue a sus brazos me aleje

Me di vuelta y me fui, ni siquiera se si Emmett seguía con su amante, solo me interesaba saber que ya no estaba tan sola y que sobre todo Edward era muy distinto a mi esposo, pero aun mas… él no era ciego.

En algún lugar de mi, esperaba que mi ángel me ayudara a dejar este infierno.

Los primeros rayos del alaba me hicieron abrir los ojos, pero me quede un buen rato en la cama pensando en todo, ya no comenzaba mis días con lagrimas por la maldita vida que sin saber escogí, esta era la segunda mañana que despertaba con esperanzas.

Me bañe y me vestí con mucha paciencia y prolijidad, en la noche me esperaba la cena con mis padres, me mire en el espejo y definitivamente el ungüento había hecho milagros.

Llegue a la cocina y ahí estaba Esme.

- ¡Mi niña! – me sonrió - ¡maldito! – exclamo al ver mi mejilla - ¿Hasta cuando lo vas a aguantar Bella?

- No mucho – le sonreí

- ¿Lo vas a dejar? – me miro expectante

- Lo estoy considerando… no me merezco esta vida – me senté en el mismo lugar donde me había sentado Edward – pero todo tiene su tiempo

- Esta bien… y… ¿A que se debe este cambio?

Entrecerró los ojos en mi dirección y como por inercia le desvié la mirada, aun a mi me costaba reconocer que mucho tenia que ver Edward aunque él no estuviera ni cerca de sentirse involucrado.

- Bien… come – puso frente a mí un par de tostadas

- Estas exquisitas – nada bajaba mi buen humor

- Me alegro… mi niña… ¿Qué quiere de cenar?

- Nada – me miro fijamente – hoy voy a cenar con mis padres

- Ahhh – la tristeza la embargo y yo lo note

- Esme

Me levante y me puse a su lado justo al momento en que una lagrima caía por su ojos derecho.

- Estoy bien – se seco la lagrima – pero no puedo creer que no lo vean – ahora ya no estaba triste, estaba furiosa – yo no pude tener hijos pero si hubiera sido así – me acaricio mi cabello – me hubiera encanto que fueras tu y jamás – dijo con firmeza – hubiera permitido que alguien te hiciera daño

- Te quiero Esme – la abrace con mucha fuerza

- También te quiero mi niña

El resto de la tarde la pase en el jardín, busque a Edward disimuladamente pero no lo vi ni a lo lejos, me preocupe de que Emmett pudiera haberlo despedido, quizás Edward le insinuado que sabia algo y él…

¡No!... esto tenía que ser otra cosa, quizás era su día libre o algo así.

Cuando ya era las seis de la tarde subí a mi cuarto a prepararme, pero ya no estaba tan feliz, quería sabe donde estaba mi ángel.

Baje ya lista, aun no sabia si mi esposo venia conmigo y eso me ponía mas nerviosa, aunque la verdad es que dudaba mucho que me acompañara.

- Esme…. No he visto a Edward en todo el día… y…

- Ahhh si – estaba concentrada lavando vajilla que no me miro – Emmett lo llevo con él… dijo que lo necesitaba para algo

- Ahhhh – respire un poco mas tranquila

- ¿Ya llego?

- ¿Quién?... ¿El príncipe o el monstruo? – se giro y me sonrió – Emmett y Edward ya llegaron

- Esme… que no te escuche Emmett hablando así

- Me da lo mismo – se encogió de hombros

- Me dejarías sola – le reclamé

- ¡Nunca! – sonó firme – te ves hermosa – me sonrió maternalmente

- Gracias… voy a buscar a mi esposo – rodeé los ojos

En cuanto llegue a la sala me fije en mi esposo enfundado en un caro traje, a su lado había otra figura masculina vestida de traje, pero estaba de espalda así que no pude ver su rostro.

- Estas hermosa amor – me sonrió cínicamente – lamentablemente no puedo acompañarte hoy

- No importa amor – trate de sonar tan cínica como él – iré sola

- No… no iras sola – la sonrisa se fue de su rostro – Edward te acompañara – en ese momento el otro hombre se giro y me encontré con mi ángel sonriéndome

- Ahora también será nuestro chofer – aclaro Emmett

- Bien – no sabia que más decir

- ¿Esta lista señora? – sabia que esa sonrisa que me estaba dando era solo para mi y me sentí muy feliz

- Claro

Edward me abrió la puerta de la casa esperando porque saliera, pero no alcance ni asomarme cuando esas horrendas manos tomaron mi brazo.

- Mucho cuidado con lo que dices allá – murmuro en mi oído – Cuídate mucho amor y dale cariños a mis suegros – hablo mas alto

- Claro amor

Me solté y Edward ya tenía abierta la puerta trasera de mi auto, mi auto que nunca he usado, un hermoso volvo plateado que se estaba perdiendo y echando a perder en la cochera.

El auto arranco y recién cuando cruzamos las rejas de la mansión él hablo.

- ¿Estas lista Bella? – me miro por el espejo y su sonrisa estaba ahí

- Mas que lista – le sonreí de vuelta


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Besos, Joha!

1 comentario:

  1. AAAAhhh!! ya hay esperanzas, me encanto pero muero por leer el siguiente y saber que pasara.....

    que estes bien joha...

    besossss

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