domingo, 30 de enero de 2011

Rescatame - Capitulo 13


Hola!!!. Creo que mañana subo Resiste. Chicos, recuerden el concurso por San Valentin. Besos!!

Summary: Vivo un infierno y ruego porque algún día llegue un ángel a rescatarme, pero se que es imposible, así que es mejor escapar a mi lugar. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capitulo 13


Me fije muy bien como Emmett apretaba sus manos en dos puños, esa era la posición que siempre tomaba antes de golpearme.

Lo mire y ensanche mi sonrisa, sabía muy bien que no podía hacerlo aunque mis padres no estuvieran acá.

- ¡Rosalie! – alce solo un poco la voz para llamarla

- ¿Quién es Rosalie? – me madre me miro con el ceño fruncido

- Es la nueva mucama – le sonreí – y parece que amiga de mi esposo porque él la trajo

Juro que ahora sí que quería matarme, sus ojos denotaban muy bien todos sus sentimientos que en estos momentos estaba escondiendo.

- Emmett – mi mare lo miro frunciendo el ceño – lo peor en un joven de tu clase es tener relación con el servicio domestico, esa niña solo debe estar interesada en como meterte en tus sabanas y sacar algún provecho de la situación

- Renée yo… - el rostro de mi esposo era de total desconcierto, no encontraba las palabras para expresarse

- Tranquila madre – le di una mirada de suficiencia a Emmett – yo sé cuidar muy bien lo que es mío, y esta chica no es ningún peligro para mi amor y yo

Era obvio para mí que me refería cien por ciento a Edward, porque del único que quería que esa rubia mantuviera sus garras lejos era de él, no de Emmett.

- Bien yerno – hablo mi padre – en todo caso será mejor que tu mantengas tus ojos en tu esposa… porque en la Universidad pasa cada cosa

- No hay de qué preocuparse padre, todo lo que quiero y necesito esta en esta casa

- ¿Me llamo señora?

Frente a nosotros se presento Rosalie que vestía un intento del uniforme que le había dado, era tan corto que podía ver el inicio de su ropa interior y tan escotada que parecía que sus niñas saldrían a jugar en cualquier momento.

- ¡Emmett! – mi madre se levanto furiosa y yo solo pude sonreír - ¿de donde sacaste a esta… - la miro de arriba abajo – señorita?... ¿de un burdel?

- Yo….

- Sinceramente Emmett – ahora intervino mi padre – no quiero ni pensar que diría cualquier inversionista si viniera a tu casa y lo recibiera esta en esas fachas

- Y tu Isabella – rodé los ojos porque no importaba que fuera siempre mi madre encontraba alguna forma de culparme por todo - ¿Cómo permites esta situación en tu casa?

- Madre – puse mi mejor cara de idiota – tu misma me enseñaste a no desobedecer a mi marido

- Pero…

- Mira – le sonreí – yo misma me preocupare de que Rosalie no muestre su cuerpo como si estuviera en venta, ahora – les sonreí a todos los presentes - ¿pasamos a comer?

- En todo caso – ya todos nos dirigíamos al comedor – no sé si es buena idea que estudies, yo no lo hice y nunca me hizo falta

Rodé los ojos, claro que no le hizo falta si mi madre solo es buena para ser la esposa de un millonario, pero esa definitivamente no es la vida que yo quiero para mí.

- Si Isabella – la voz de Emmett resonó en todo el cuarto – no creo que sea buena idea que estudies

- Lo hare igual – me encogí de hombros – además así trabajare con mi padre y estaremos más cerca, tu mejor que nadie sabe que puede llegar cualquier desconocido a querer robar lo que no es suyo – lo mire fijamente y lo escuche jadear

Nos sentamos cada uno en nuestros lugares y nadie dijo nada más.

- Esme cariño

Esme entro y mi madre enseguida hablo y le sonrió, pero yo sabía muy bien que su sonrisa no tenía nada de sinceridad, siempre envidio a Esme pero nunca he sabido muy bien porque, su reacción fue de demasiado rara cuando pedí que se viniera a vivir conmigo, fue como de alegría y odio, algo que nunca le he preguntado a Esme pero que siempre me ha rondado.

- Señora Renée, es una alegría verlos a todos reunidos

Nadie agrego nada mas, Esme comenzó a servir la comida y cuando todo estuvo listo cada uno se aboco a su plato, no hubo nada de interesante en el resto de la charla solo un par de comentario de fiestas que se acercaban.

- Hija, deberías venir conmigo mañana al spa

- Yo… - mañana iba a pasar el día con Edward, hoy casi no lo había visto y lo necesitaba

- Claro que ira – sonrió Emmett – yo tendré mucho trabajo así que me quedare todo el día encerrado en el despacho

Lo mire y vi en sus ojos a lo que se refería, traduciendo seria un día entero de sexo con Rosalie.

- Tienes razón madre – le sonreí – así dejo que mi esposo descanse un poco de mi, además Emm me conto que tiene mucho trabajo y papeles que arreglar, ¿no amor?

Más le valía que todo lo de la empresa fantasma se solucionara lo antes posible.

Si sabia jugar bien mis cartas mañana podría encontrarme con Edward fuera de la casa y eso sería definitivamente mucho mejor.

- Así después del spa le paso a comprar un nuevo uniforme a la chica esta, me llega a dar pena – lleve el agua a mis labios – seguramente toda su vida a tenido que depender de su cuerpo para sobrevivir, me llega a dar cosita lo usada que debe estar – hice una mueca de asco

- Las mujeres como ella son así – dijo con suficiencia mi madre – una vez se me ocurrió contratar una mujer así y la encontré queriendo meterse en la ducha desnuda con tu padre

- Renée – hablo Charlie para detenerla – no es necesaria…

- Si que lo es – lo ignoro – sé muy bien como son los hombros y si yo no hubiera llegado seguramente ahora estaríamos enfrentando alguna insulsa demanda por paternidad, eso es lo peor de los hombros, pero tú no eres así ¿no cariño? – le sonrió a mi esposo y este solo se ahogo con el agua

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Me desperté sin ninguna animo de levantarme, sabía que la cena con mis padres seria así, pero también sabía que lo que yo aguante fue nada en comparación con lo que le toco soportar a Emmett, ni siquiera una palabra me dirigió, solo lo vi perderse en dirección a la habitación de Rosalie, sonreí al pensar en cómo toda su furia sexual la descarga en tan pequeño y asqueroso cuarto.

Baje a desayudar y Esme ya tenía todo listo como siempre.

- Mi niña – a penas entre me apretó en un potente abrazo

- Estoy muy bien, ya me esperaba todo, además – le sonreí para tranquilizarla – Emmett lo paso peor y eso es mucho para mi

- ¿Vas a juntarte con tu madre ahora?

- Si – suspire derrotada

- Pero mira por este lado – se acerco a mi hasta que con un susurro la escuchaba – así estarás mas hermosa para Edward

- Tienes razón – se me subió el ánimo – y mejor me voy antes que Renée perfecta Swan se moleste

- Cuídate niña

Salí al garaje y a pesar de que desde antes de casarme que no conducía hoy quise arriesgarme, mi pobre volvo estaba ya casi enterrado en el polvo, metafóricamente claro, así que lo destape y a penas me subí al asiento del piloto sonreí por el poder que se siente al estar detrás de un volante.

Estacione afuera del spa que acostumbraba a visitar mi madre y recién ahí recordé que Emmett se había deshecho de todas mis tarjetas porque decía que no las necesitaba si no iba a salir de la casa, el celular me lo dejo solo por si me llamaban mis padres, así que lo tome y le marque.

- ¿Qué quieres? – contesto aun dormido

- Mis tarjetas, todas, en una hora, estoy en el spa y mas te vale que en una hora este todo en la recepción del spa

- ¿Quién mierda te crees para hablarme así? – rugió al teléfono

- La dueña de tu puto sueldo y del de la perra que esta a tu lado ahora – cerré los ojos por la furia contenida, eran tantos años sin poder expresarme que sentía que a veces se me pasaba la mano

- No pienso darte nada

- Bien – sonreí – entonces llamare a mi padre para explicarle porque no tengo como pagar el spa o mejor – subí el tono – esperare a que Renée se dé cuenta y ella misma llame a Charlie

- Mira maldita, puede que esta te salga bien, pero te juro que te vas a arrepentir

Colgó la llamada y un frio me recorrió la espalda, porque aunque tenía los papeles guardados nada me aseguraba que no volviera a golpearme o algo peor.

- Madre – le bese la mejilla en cuanto la tuve cerca

- Llegas tarde Isabella

Rodé los ojos, mi madre ya tenía todo preparado, así que solo tuve que cerrar los ojos y dejarme hacer, masajes, limpiezas faciales, manicura, pedicura, etc., después de un tiempo perdí la noción de todo lo que estaban haciendo en mi cuerpo.

- Amo esto – suspiro cuando nos dijeron que ya todo había terminado

- Estuvo bueno

- Estuvo excelente – giro su rostro justo para mirar – hija, ten cuidado con la chiquilla esa, porque ya veo que quiere estar entre las sabanas de tu marido

- Lo sé – me importaba una mierda eso – tendré cuidado

- Lo peor del mundo es involucrarse con la gente del servicio, no sabes cuantas amigas han tenido aventuras con los jardineros, choferes, mayordomos, etc.

- Pero y si uno se enamora – lo que preguntaba ya no era por Emmett, pero si quería estar bien con Edward eso implicaba que mis padres lo aceptaran cuando todo esto pasara

- ¡Hija!, nadie se puede enamorar de alguien así

Deje el tema porque sabía que con mi madre no se podría hablar cuando su intransigencia era tanta.

- Señora McCarty – hablo la recepcionista – su esposo le dejo esto

La chica me extendió un sobre donde en su interior se encontraban las mismas tarjetas y documentos que me quito el día que todo se volvió un infierno y cuando conocí de verdad a mi esposo.

- Muchas gracias

- ¿Qué es? – vi como por atrás de mi hombro mi madre trataba de ver

- Mis tarjetas – le sonreí – se me quedaron en casa – me apresure a agregar

- Bien

Mi madre termino pagando por ambas, así que apenas estuve libre llame a Edward.

- Hola amor – una sonrisa creció en mi rostro

- Hola… ¿Cómo estás?

- Mejor ahora que te escucho – me lo imagine sonriendo y yo lo hice también

- ¿Estas libre para que nos juntemos?

- ¿Ahora?

- Ahora – afirme

- Bien – me sonrió - ¿Dónde estás?

- En la calle – voy manejando – estoy cerca del Starbucks de cerca del centro comercial

- Bien, nos vemos ahí en 5 minutos

- Excelente – sonreí y corte el teléfono

Apreté el acelerador y en 2 minutos estuve estacionada y lista para entrar al café, pero no alcance a dar un paso más cuando me tomaron del brazo y me giraron.

- Hola amor – beso suavemente mis labios

- Hola

Entramos al café pero antes di una rápida mirada por el lugar, a pensar de que hace mucho que no salía no quería que alguien me viera con el que para muchos se considera mi amante aunque para mí sea el amor de mi vida.

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Besos, Joha!!!


1 comentario:

  1. Emmet siempre me ha caido super bien, pero en esta historia he de decir... que LO ODIO!!!! Aunque me encanta que ahora Bella si no se deja y obvio el ya consiguió a su Rosalie y Bella a su Edward... esper el siguiente.

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