miércoles, 24 de octubre de 2012

Mi Razón - Capítulo 7

Capítulo!!!. Gracias a Erica Castelo por betearlo.

Summary: Un traficante de drogas y una hippie no parecen tener mucho en común. Pero… ¿y si lo tienen?. M por lemmons y temas fuertes. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 7

- ¿Te gusta? – ella se apoyó en sus codos y me miró.

- Es…

¿Qué decía ahora?

¿Qué puede decir uno cuando levanta la falda de una chica y se encuentra con que su coño está depilado en forma de flor?

- ¿No te dio frío venir sin ropa interior en la moto?

- No – ella se movió y comenzó a gatear hasta mí -, solo pensé en este momento y se me fue cualquier posibilidad de tener frío.


Mi macho interior salió a flote - ¿Estás caliente, bebé? – estiré una de mis manos y volví a subir su falda que se había bajado -, mmm – con un dedo recorrí su flor hasta su abertura… estaba húmeda y caliente, solo para mí -, muero por tomarte con mi boca.

- ¿Me vas a hacer sexo oral? – sus ojitos brillaron expectantes -, porque de verdad que me muero por ello, creo que tu lengua se sentirá muy bien.

- Bueno – puse mis manos en sus dos piernas y cuando ella se descuidó la tiré hacía mi -, creo que esa pregunta está de más, no hay nada que quiera hacer más en este momento que follarte con mi lengua.

Subí mis manos por sus piernas pero antes de alcanzar ese lugar mágico de nuevo, ella detuvo mis movimientos.

- ¿Alguna vez has tenido sexo después de haberte divertido?

Alzó sus cejas varias veces, sé que se estaba refiriendo solo a marihuana por lo que no quise decirle que usualmente follaba luego de meterme una línea de cocaína porque de esa forma no me sentía tan mierda por meter mi polla en un puto agujero que han usado todos mis amigos.

- Yo… nunca he fumado marihuana antes de tener sexo – y era verdad, porque cuando lo hacía, lo dejaba para después del sexo.

- Pues mi plantita es mágica – se estiró en el pasto y alcanzó su morral, comenzó a hurgar hasta que sacó una bolsa de plástico.

Desde ahí veía la hierba y los papelillos que se usaban para hacer los cigarrillos. Me hipnotizó en cuanto sacó parte de su plantita y la envolvió en el papelillo, que por supuesto era de colores, pero mierda, mi polla saltó de felicidad cuando pasó la lengua desde un extremo hasta el otro para terminar su trabajo porque sus ojos se mantuvieron fijos en mi incitándome a tomarla.

- Bella…

- ¿Qué? – pasó la lengua una vez más por el papelillo sin dejar de mi mirarme.

- Deja de hacer eso si no quieres que te ponga de rodillas y folle tu boca.

Sus ojos se abrieron y se congeló en el acto. Cuando me di cuenta que parecía asustada me quise golpear por lo duro que había sido, a veces se me olvidaba que con ella era bastante… ¿bueno?, no lo sé, pero por lo menos no era tan cabrón.

- Lo siento… yo…

Ella no me dijo nada, en cambio terminó su cigarrillo y lo prendió, le dio una primera calada y luego lo extendió hacía mí. Yo fumé sin dejar de verla, aún esperaba que dijera algo.

- Bella, no quería que te enojaras, sé que lo que dije…

- Fue condenadamente caliente – estiró su mano y me hizo devolverle el cigarrillo -, pero creo que lo será más cuando estés entre mis piernas.

- ¿No te molestaron mis palabras?

Ella se puso de rodillas y gateó hasta mí – Me gusta cuando los chicos dicen cosas calientes en el sexo… Garrett siempre lo relataba todo, de hecho… una vez consiguió que tuviera un orgasmo sin siquiera tocarme.

Juro que vi todo negro, la sola mención del puto Garrett hizo que mis instintos más primitivos salieran a flote. Me levanté lo justo y necesario y me tiré sobre ella, sus ojos marrones brillaron ante la anticipación y su sonrisa creció, pero ni siquiera así, tirada en el césped y con todo su cabello desordenado dejó de fumar un poco más de su plantita.

- ¿Quieres escuchar todo lo que tengo para decirte mientras te follo?

Ella asintió y llevó el cigarrillo a mis labios, le di una nueva calada pero no boté el aire al viento, lo hice directamente en su boca.

- Quiero comerte… quiero que mi lengua penetre en tu coño y sienta cada centímetro de tu coño, quiero sentir ese calor que tienes dentro que nadie puede conocer si no lo dejas.

- Yo quiero que hagas todo esto – una nueva calada de ella y otra mía dieron por terminado el pequeño cigarrillo de marihuana.

Disfrutamos del último recorrido que estaba haciendo la plantita de Bella hasta nuestros pulmones sin ninguna prisa. Yo aún estaba sobre su cuerpo, tan malditamente cómodo que no pensaba moverme, se sentía demasiado bien saberla presa debajo de mi como para dejarla ir. En ningún momento desconectamos nuestras miradas, tampoco dijimos nada con palabras porque todo lo que necesitamos transmitirnos lo estábamos diciendo con nuestros ojos y nuestro cuerpo.

- ¿Te gustó mi plantita?

- No es la primera vez que la pruebo… ¿recuerdas? – Me removí solo lo justo y necesario para balancear mi cuerpo.

 – Oh, sí… es cierto.

- Pero sabes – acaricié sus mejillas y las libré de un par de cabellos sueltos -, creo que ahora me gustó mucho más.

- ¿Ah, sí? ¿Y por qué?

- Primero… porque es adictiva, como tú – le sonreí y me removí un poco más, mi erección presionaba contra su muslo pero a ella no me molestó -, segundo, porque ahora fumé un poco más y tercero, porque me la diste tú, además… me estoy haciendo adicto a estar sobre ti.

Subió sus manos y acarició mis cabellos, cerré los ojos por instinto y porque era malditamente placentero. Pocas veces dejaba que nadie, que no fuera mi madre, me hiciera cariño pero con Bella todo era distinto, podría quedarme la vida entera disfrutando de sus caricias.

- Eres hermoso.

Pese a que trataba de abrirme con Bella no pude con su comentario, porque sabía que tengo pocas cualidades y una de ellas era que podía dar muy buenos orgasmos así que traté de olvidarme de mis miedos y concentrarme en mis fortalezas.

Puse esa sonrisa que usaba de máscara y me levanté lo justo y necesario para poder tomar a Bella de sus piernas y abrirlas para mí.

- Creo que llegó la hora de devolverte el favor.

- ¡Oh, sí!

Creo que si sus manos hubieran estado libres habría aplaudido – Cariño… estírate y disfruta.

Ella lo hizo, dejó caer su cabeza al pasto y relajó su cuerpo, yo aproveché el momento para volver a subir su falda, ¡mierda!, su flor ahora brillaba por los jugos que estaba emanando  su coño. La boca se me hizo agua pero no me quise apresurar, lo primero era comprobar cómo estaba y eso hice, nuevamente recorrí su raja con un dedo y ahora estaba mucho más mojada que antes, esta vez llevé mi dedo hasta mi boca y gocé de su puto sabor adictivo.

- Eres tan adictiva como tu plantita.

- Oh, Edward…

No dejé que dijera nada, agaché mi cabeza y la comí con mis labios abiertos, beber directamente de su coño era putamente mejor que lamerme los dedos. Gemí sobre su coño, sabía que necesitaba respirar pero no podía separarme de ella, saqué mi lengua y la estiré por todos los rincones buscando algún lugar que no haya tocado, pero todo era tan exquisito que no estaba seguro. Aún no la penetraba con mi lengua porque me daba miedo hacerlo, mi polla estaba presa en mis pantalones pero aún así sentía como el presemen se me estaba escapando, estaba seguro de que ya había mojado mis bóxers y algo me decía que crearía un desastre pegajoso en cuento comprobara que tan estrecho era su interior.

Cuando me obligué a separar mis labios de ella para tomar aire, los reemplacé con mis dedos – Creo que voy a correrme en mis pantalones… ¿eso quieres? – ella estaba tan ida que agregué un tercer dedo a los que ya la estaban masturbando -, ¿quieres ver como quedo todo pegado por tu culpa?

- No… yo quiero… Oh… yo…

Estaba al borde y no quería perder su orgasmo así que sin dejar de mirarla, mi boca le hizo compañía a mis dedos, así que todos juntos, como un equipo, nos preocupamos por el placer de la pequeña Bella.

- Edward… - sus manos estaban estiradas en forma de cruz y tirando porciones de pasto -, siento… se siente como si miles de mariposas revolotearan en mi flor… siento… veo las luces… voy a explotar como un enorme arcoíris y… ¡OH, Edward!... creo que voy a explotar fuerte.

No la había dejado de mirar por lo que nuestros ojos se conectaron ni bien ella consiguió sentarse un poco y mirarme. Le di una lamida antes de dejarla por un segundo - Vamos Rainbow… déjame probarte… dame de beber.

- Yo… ya… - alargó la “a” tanto que por un momento me preocuparon sus cuerdas vocales -. ¡EDWARD!

Me apresuré a volver a mi posición y esta vez la tomé con fuerza con mi boca, encontré su clítoris que estaba hinchado y listo para gozar. Ella alzó las caderas y acompañó mis movimientos, quizás podría parecer que estaba en una especie de combustión pero para mí era solo Bella pidiendo lo que quería que le diera y yo estaba más que dispuesto a ello.

- ¡EDWARD!... ¡VOY A EXPLOTAR!... veo… ¡VEO LAS LUCES!

Alargó la última “s” hasta que su voz se perdió por completo. Yo no pude preocuparme mucho porque su maldito coño me daba y daba de beber como si fuera el nómada más deshidratado del Sahara, así que por supuesto que no la rechacé, hacerlo sería una verdadera estupidez y ¡mierda!, extrañamente podía decir que sus putos líquidos sabían diferentes.

Yo no me corrí por completo pero si podía apostar que el desastre de mis pantalones tendría que ocultarlo de mi madre. Ahora los dos jadeábamos satisfechos, tirados en el pasto, mirando al cielo que extrañamente se había despejado, nos acurrucamos lo más cerca que nos permitió nuestra languidez.

- Sabes exquisita… eres simplemente…

Me quedé callado, no habían palabras para ella – Dicen – habló -, que si se toman muchas infusiones y se desintoxica el cuerpo es muy probable que cambien todos nuestros fluidos. Una vez conocí a una anciana que me dijo que tomando y comiendo solo cosas orgánicas podía darle a mis hombres un placer único.

Obvié la parte de “sus hombres” y me concentré en el resto – Bueno, entonces supongo que esa anciana tenía razón.

- Sí…

Mi cabeza ahora estaba sobre el estómago de Bella y aunque sabía que estaba un poco doblado no quería moverme, acaricié su piel expuesta y ella se entretuvo con mis cabellos, el sol resplandecía a un costado por lo que eso significaba que no quedaba mucho para que empezara a hacer frío, así que me prometí disfrutar solo un par de segundos más antes de moverme.

Estaba pensando en moverme cuando ella fue la que se salió de debajo de mí haciendo que mi cabeza se diera contra el pasto – Necesito verte.

Ella estaba hincada frente a mí por lo que no me costó mucho imitarla.

- ¿Cómo? – pregunté.

- Eso… que quiero verte, además… faltas tú.

Los movimientos de Bella me tomaron por sorpresa, rápidamente sus manos estuvieron sacándome la camisa sin darme posibilidades a réplica. Ella estaba feliz, su sonrisa era enorme y eso me bastaba, por unos momento me concentré solo en ella mientras hacía su trabajo, por eso supe que algo iba mal en cuento sus ojos se abrieron y se quedaron fijos.

- Oh… tienes un tatuaje.

- Sí.

Aunque no quería sonar frío y duro, no iba a poder porque mi tatuaje no era algo de lo que me gustara hablar. Las perras con las que solía follar sabían de sobra que no podían preguntar, mirar y ni siquiera tocar mi tatuaje, eso era algo solo mío así que cuando podía quedarme con la camisa puesta para que no vieran, lo hacía. Este tatuaje era una prueba fehaciente de lo que había hecho con mi vida, de cómo me había convertido en un maldito bastardo que fomentaba la drogadicción de quien tuviera dinero y quién no.

- No es nada – tomé los lados de la camisa listo para cerrarla pero sus dedos tímidos me lo impidieron.

- Espera... déjame verlo - hice una mueca, sentía casi como si me estuvieran infligiendo dolor, pero me lo aguanté y dejé que los dedos de Bella tocaran mi tatuaje -, es hermoso.

Mi mueca ahora se acompañó de una de dolor - ¿Hermoso?... es solo algo que me recuerda lo que soy... no es hermoso, es abominable.

- ¿Cómo? - ella alzó su vista y por más que no me sintiera a gusto compartiendo esto, la miré de vuelta.

- Dicen que el escorpión es nocturno, solitario y que es capaz de enterrarse su propio aguijón cuando está rodeado de fuego... a veces pienso que yo también soy así. Por eso mi tatuaje.

- Ohhhhh.

Quise cerrar mi camisa pero los finos dedos de Bella no me dejaron - Bella, en serio, no hay problema... yo solo...

- Shuuu - volvió a dejarme con el torso al descubierto, pero esta vez en lugar de usar sus dedos para recorrer mi escorpión, lo hizo con los labios -, aún sigo pensando que es hermoso... tú eres hermoso, Edward - me miró hacia arriba, consiguiendo que mi corazón se disparara por completo -, y nada de lo que sientas puede ser abominable.

- Pero yo sé como son las cosas… sé que cuando llegue el momento y tenga que sacrificarme lo haré.

Sus besos comenzaron a subir hasta que su boca quedó casi sobre la mía – Yo sé que ocultas cosas, cosas que son potentes e importantes, pero yo también tengo grandes secretos así que nunca sería capaz de forzarte a nada, pero… Edward – con sus manos tomó mi rostro -, nunca creas que enterrarte el aguijón es la solución y menos creas que eres solitario… tienes a Jasper, a tu mamá… y me tienes a mí.

- Pero…

- No – negó con la cabeza -, puedes ser un escorpión, Edward… pero la forma en que lo describiste es solo un mito, y tú puedes romperlo.

La miré casi hipnotizado, sé que sus labios se movían y entendí completamente lo que me dijo pero aún así no tenía completa noción del tiempo.

- ¿Quién eres?

- Soy tu Rainbow, tú lo dijiste… iluminaré tus días siempre que me dejes – sus ojos siempre tan brillantes ahora resplandecían de otra forma, con seriedad pero sin perder su dulzura.

- Quisiera decirte que te dejaré estar a mi lado por siempre, pero…

- Por siempre es mucho tiempo – asintió -, lo sé.

Estos momentos entre nosotros en los que solo nos mirábamos se estaban haciendo costumbre, pero tan necesarios como las mismas palabras.

- Ven acá.

Abrí mis brazos y ella no dudó en acurrucarse en ellos. Estuvimos solo unos minutos en esa posición porque el sol se terminó por esconder y la temperatura disminuyó, Bella andaba con poca ropa y sin bragas y yo lo que menos quería era que le diera una de esas enfermedades que les da a las mujeres.

- Será mejor que nos vayamos – me puse de pie y estiré mi mano hacía ella.

- Sí – tomó mi mano y me acompañó -, creo que el efecto de mi plantita ya pasó porque yo también tengo frío.

La abracé y así caminamos hasta mi moto, esta vez le pasé mi chaqueta porque quería cuidarla.

- ¿Vas a comprar las cosas para Black ahora? – me ofrecí antes de echar a andar la moto -, porque podría acompañarte.

- Oh, eso me gustaría mucho.

Bella se afirmó de mis caderas y yo me sentí feliz.

Me dirigí directo a la tienda de mascotas, no estaba seguro de cuánto dinero había recaudado pero podía estar seguro de que no era mucho pero no importaba, la venta del fin de semana estuvo buena y no era tanto lo que había gastado, además, tenía una buena suma junta que no se vería afectada si le quitaba un par de dólares.

No nos tomamos de la mano para entrar pero ella sí se enganchó de mi brazo y no me desagradó para nada la sensación.

- ¿Qué es lo que necesitas? – pregunté.

- Oh, un plato para la comida, uno para el agua – comenzó a enumerar con sus dedos -, su cama, un cepillo para peinarlo y… no, nada más – negó.

- ¿Y un collar?, creo que lo mejor sería ponerle uno, en caso de que se escape.

- Nop – remarcó la “p” dejando sus labios apresados. Mis pensamientos se comenzaron a desviar pero los traté de controlar. En el prado me pareció buena idea dedicarme solo a ella pero ahora me estaba arrepintiendo de no haberla dejado continuar cuando quiso encargarse de mí -, yo ya le estoy haciendo uno… ¡está quedando hermoso!

- Estoy seguro de eso Rainbow.

La abracé y acerqué para poder besarla en la frente.

No tardamos mucho en elegir todos los productos y me llamó un poco la atención de que Bella no se fijara mucho en los precios, ella no parecía, para nada, ser esa clase de chicas a las que le sobra el dinero y gastan hasta lo que no tienen, de hecho… el que haya salido a vender sus artesanías para comprarle las cosas a Black, me demostraba lo contrario, pero decidí no intervenir, cuando llegáramos a la caja entraría en acción.

- Son… sesenta y siente dólares – habló el joven cajero.

- Claro – de su morral sacó un artesanal monedero pero yo ya tenía listo un billete de cien dólares que fue reemplazado por uno de ella -, ¿Qué haces? – me miró con el ceño fruncido, no se veía sorprendida sino molesta.

- Yo… ¿trato de pagar? – quería mantener mi tono firme pero no pude.

- No… cóbrese por favor.

El chico asintió y tomó el billete de Bella, ella esperó a que hiciera la transacción sin mirarme, no me gustó eso.

- Perdón si te ofendí pero…

- No me gustan los hombres que creen que lo pueden pagar todo – no me miró a mí, seguía con sus ojos fijos en el cajero.

Una vez que el chico le entregó su vuelto y una bolsa con sus compras, Bella gimió y zapateó en el suelo. Ya la conocía como para saber que algo iba mal más allá de mí.

- ¿Qué pasa?

- Se me olvidó comprarle la comida – miró por sobre mi hombro hacía donde estaban los sacos de comida.

- Yo se la compró – me ofrecí con rapidez.

- No – sus ojos seguían igual de serios que antes.

Ahora que era segunda vez que me miraba así ya no me gustó tanto - ¿Por qué?... ¿Qué tiene de malo?

- No me gusta que los hombres…

- Sí – la corté -, ya te escuché, pero no te entiendo… yo no quiero pagar nada ni soy cualquier… hombre. Yo solo quiero hacerte un regalo a ti y a Black y no le veo lo malo a eso.

Sus ojos poco a poco volvieron a ser lo que eran antes, suspiró con pesadez y se pasó una mano por sus cabellos moviendo sus hebras de colores por todas partes.

- Lo siento… creo que sobreactué, pero… es que tengo un problema con el tema de los hombres pagando todo.

- Sí, me di cuenta, pero aunque no te voy a preguntar nada ahora si me gustaría que me dejaras comprarle la comida a Black.

Ella hizo una mueca antes de asentir – Bien… gracias, Edward.

Compré la comida que el dependiente dijo que era la mejor para los cachorros y ya con todas las compras hechas nos fuimos, no tardamos mucho en llegar a su casa, detuve la moto y me bajé primero para ayudarla.

- Bueno… llegamos.

- Sí – Bella se aferró a su morral y a sus bolsas antes de mirarme -. Siento mucho mi reacción de hace un rato pero la forma en la que yo veo el dinero no es la misma de la que todos los ven… para mí el dinero es algo pasajero, es solo lo que nos sirve para comprar cosas que necesitamos o queremos.

- Entonces – me acerqué a ella y la tomé de la cintura -, ¿no te molestarías si te hiciera un regalo?

- No – negó varias veces con la cabeza -, me encantan los regalos… mi problema va por otro lado, es un tema con mi padre – negó varias veces con la cabeza -, es una estupidez pero… ¿sabes?, no quiero hablar de eso ahora… no me gusta todo este tema del dinero.

Hizo una mueca que no me gustó así que supe que era mi salida – Bien, cuando estés lista me contarás, por ahora no hay presión.

- Gracias, Edward – se alzó hasta tocar mis labios con los suyos -, eres magnifico… con todo.

- Tú eres magnifica.

Aproveché que sonrió para besarla y meter mi lengua en su boca, a ella no le molestó así que alargué el beso hasta que me di cuenta que mi polla iba a reclamar una atención que no podía recibir ahora.

- Espero que lo de hoy se repita… me gustó mucho – habló cuando nos separamos.

- Puedes apostarlo, Rainbow.

Nos dimos un beso más antes de que ella entrar, esperé hasta que la puerta de su casa se cerró para subirme a mi moto. La verdad es que este día había sido maravillo en más de un sentido y por primera vez no me incomodaba volver a repetirlo, si fuera posible me gustaría estar con ella todos los días, y es que… ¿Quién no querría estar siempre con ella?, sí, mi polla dolía por no haber participado mucho hoy pero…

Ya había encendido mi moto cuando caí en cuenta. Mi plan original era aparcarla en mi casa e ir a comer con mi madre que quizás ya había llegado, pero en segundos mis ideas cambiaron y también mi rumbo. Manejé por las calles de Forks como alma que llevaba el diablo, por mi bien y el de mi polla más me valía darme prisa, por eso cuando vi el edificio, solo me preocupé de sacar las llaves de mi moto antes de subir las escaleras corriendo.

No había timbre, así que solo pude aporrear la puerta.

- ¿Qué mierda…?

Miré a la rubia de arriba abajo, creo que Rosalie siempre parecía dispuesta a ser cogida. La maldita se apoyó en el marco de la puerta y me miró con una ceja alzada.

- Estás caliente… apuesto a que la mosquita muerta no te dio lo que querías y ahora viniste por una mujer de verdad.

- ¿Qué…? – me desconcertaron un poco sus palabras.

- Los vi en el parque… te veías tan patético – la puta aún estaba recargada sobre la puerta terminando de sacarme de quicios.

- Tú – avancé un paso hacía ella, la tomé de las caderas y la alcé para pegarla sobre la puerta que ahora se había cerrado -, maldita perra.

Rosalie me rodeó con sus brazos y sus piernas – Estás duro… - empujé mis caderas más sobre ella no dejando espacio entre nosotros.

- Rosalie – murmuré sobre sus labios -, creo que ya te dije una vez que no quiero que te metas con Bella… y no pienso volver a repetirlo.

- Bien… no la nombraré – se encogió de hombros a la vez que tiraba de mis cabellos y me acercaba más a ella -, además… lo único que me importa es que, pese a todo, al final del día viniste por mí.

- Sí – suspiré ahora sobre su cuello, ella gimió inmediatamente -, al final del día siempre vengo por ti – alcé la vista ahora para verla a los ojos -, para ver la clase de perra que no quiero en mi cama.

Solté el agarre y la dejé caer. No me preocupó cómo cayó ni sus gritos, mi objetivo ahora era otro. Caminé directo al único cuarto y tomé un cojín que me encontré en el camino, cuando localicé mi objetivo lo tiré dando en el blanco…

La cabeza de Jasper.

- ¿Qué mierda? – se sobó y se sentó en la cama -, ¿Edward?... ah, con razón Rosalie demoraba tanto… esa perra.

- No quiero que salgas con Bella.

Su ceño se frunció pero no lo tomé en cuenta - ¿Qué?

- Eso – lo apunté -, no quiero que salgas con Bella, ni ahora ni nunca.

No esperé su respuesta, ignoré sus gritos y los de Rosalie mientras salía de su departamento. 

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Besos, Joha!!

15 comentarios:

  1. que yo soy Escorpio tbn jajajajajajajaja buen adelanto Joha!!

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  2. mierda me quede con las ganas de leer mas, y definitivamente es escorpión es un gran animalito

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  3. fascinante adelanto y con ganas de masssss...Gracias bebe sigue asi...

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  4. Wwwwooooooowwwww!!!! Como se lo habrá descubierto me encanta!!

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  5. ahhhhh que ganass de leer yaa como puedess dejarnosss con ese avancee...uff ya quiero leer esta parte del tatuaje de edwardd ...!! amo esta historiaaaa!!! gracias por el adelanto Joha!!!

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  6. Ahh *w* Quiero leer el cap ya!! Yo también soy Escorpión :P
    Amo a Bella y su manera de pensar, y amo como Ed cada día se pone mas y mas nervioso con Bella.. :)

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  7. Con ganas de leer mas. Creo que Edward tiene una mala imagen de si mismo, muy traficante que sea tiene tremendo corazón... Y ese corazón cada vez se pone mas nervioso cuando Bella se acerca.

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  8. la primera parte del capi ha estado genial, pero no me ha gustado que edward se haya ido a buscar a la zorra de rosalie, como bella se entere va a estar en problemas porque ya sabemos lo que es capaz de hacer una mujer despechada

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  9. Holaaa Ahh que bueno el capituloo!!! Por dios estos dos se complementan en muchos sentidos y como se entienden y no se presionan para contar sus cosas me encanta ...aparte del super momento hott por diosss uffff!!! Y bueno menos mal que edward no hizo nada con rosalie pero creo que también fue ahí para decirle a jasper que no salga con bella jajaja edward celosos y posesivoo!!! Me gusta mucho está historiaaa!!! Y el capitulo estuvo buenisimoo!!! Y bueno que habrá pasado con el papa de bella mmm pero bueno parece que tendrmos que esperar!!! Besoss nos leemos!

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  10. guauuuuuu que buen capitulo ese encuentro en el prado estubo de diez y ya aparece la vena celosa de edward te felicito actualiza pronto

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