jueves, 25 de octubre de 2012

¿Qué es lo que escondes? - Capítulo 6


Nuevo capítulo. Gracias a Erica por betearlo :)

Summary: Bella sueña con ser detective privada por eso se acostumbra desde adolescente al trabajo... eso hasta que le piden investigar al mariscal de campo Edward Cullen... ¿Qué es lo que esconde Edward? M por lemmons ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 6

Mis pensamientos se vieron interrumpidos en cuanto el griterío de la gente indicaba que los Miami Dolphins estaban entrando en la cancha. Automáticamente me puse de pie siguiendo a todos a mi alrededor, vi a un montón de chicos salir a escena pero ni siquiera sabía cuál era el número de Edward, solo lo supe cuando lo mostraron en la pantalla grande. Era el "33".

La gente vibró y gritó con ganas cuando su hermosa dentadura se vio en la pantalla. Y como no hacerlo, si se robaba la película solo sonriendo.

- ¡Está mirando para acá! – dejé de ver la pantalla para fijarme en mi padre que estaba aporreando mi brazo - ¡Salúdalo o algo!

- ¡Déjame! – me corrí y lo ignoré.

Pareciera que estaba mirando hacia acá pero lo dudaba mucho, él solo estaba mirando hacía el público.

Cuando el vitoreo terminó los jugadores comenzaron a calentar o no sé qué. Solo me fijé en el brazo de Edward cuando tiraba el balón, si solo estaba practicando no quería imaginarme como se verían sus músculos cuando lo hiciera en serio.

Ya había pasado un buen tiempo y pese a que la vista era buena me estaba aburriendo así que me levanté.

- Voy por unos nachos y una gaseosa.

- Sí, sí, sí. – Contestó sin despegar la vista del campo de juego

Rodé los ojos, iba a tener una muy seria conversación con mi madre sobre cómo estaba criando a mi padre, parece que cada vez iba más en retroceso.

Cuando llegué al carrito de comida agradecí que la fila no diera la vuelta, estaba larga pero no tanto. Aprovechando el tiempo saqué mi celular.

- ¿Qué opinas sobre la viudez? – Le pregunté tan pronto contestó

- ¿Tan mal se ha portado? – Contrapreguntó con voz resignada

Suspiré – Bueno… si por mal te refieres que casi me pidió acostarme con Edward…

- Hija, entiende a tu padre, esto es muy emocionante para él y además… no creo que te haya pedido acostarte con él. Además… creo que si te acuestas con Edward no sería engaño… es famoso así que está permitido.

- ¿En serio madre? ¿Tú también estás con eso de la lista? ¿Qué? Ahora me falta que me digas que Edward está en la tuya.

- ¿Qué? ¡NO!, no me gusta Cullen, tiene muchos músculos para mi gusto… pero creo que es una buena opción para ti hija.

- Mamá… por favor – casi le supliqué -, necesito que controles a mi padre, le dio con Edward y a penas y lo conozco, no quiero que me haga pasar una vergüenza mayor.

Mi madre rió y me sentí peor. Solo quedaban dos personas delante de mí así que la apuré.

- Mamá…

- Bien, mira. Prometo hablar con él pero déjalo disfrutar hoy, cuando llegue a casa prometo mandarlo al cuarto de los castigos.

Entrecerré los ojos aunque ella no me pudiera ver – No me gusta como suena eso del cuarto de los castigos así que mejor no preguntaré.

- Mejor.

- De verdad, mamá… habla con él porque no quiero que esto deje de ser gracioso, James está por llegar y lo que menos necesito es que lo hagan sentir incómodo.

- Bien… lo prometo.

- Bueno, ahora te corto. Adiós.

- Adiós… ¡Y ayuda a tu padre a entrar a los camerinos!

Cortó antes de que pudiera responderle. Mejor.

Iba a comprarme nachos y gaseosa solo para mí pero me arrepentí a último momento y le llevé a mi padre también. Me costó un poco equilibrarlo todo, pero la bandeja que me entregó el chico me ayudó mucho, bien, se ganó su propina.

Cuando llegué de vuelta a mi puesto el partido estaba por comenzar así que me senté y procuré poner mi mejor cara de preocupada. Los primeros minutos fueron un infierno. No solo porque no entendía nada sino porque la gente a mi alrededor y sobre todo mi padre, me tenían con la cabeza hecha un lío. Saqué mi celular para navegar en internet, estaba entretenida buscado nada cuando todos se levantaron, por instinto lo hice también y no pude estar más agradecida… Edward estaba haciendo uno de esos lanzamientos y ¡Mierda!, era lo mejor que había visto nunca.

Después de eso me fue imposible volver a concentrarme en mi celular, no sé muy bien cómo iba el partido, solo sé que íbamos ganando y que todos estaban soñando con Edward, el chico sí que se había ganado su título, siempre que tenía el balón conseguía hacer ese pase perfecto que terminaba en anotación, acrecentando esa brecha en el marcador con el equipo contrario.

- Repetiremos lo del 72 hija… te lo aseguro – mi padre me sonrió por un segundo y volvió a poner atención en el juego

Sí, había escuchado que en el año 1972 se consiguió una temporada perfecta que les permitió llegar al Super Bowl del siguiente año sin perder ningún juego, y que este año, gracias a Edward, ese récord estaba por volverse a lograr.

Lo poco o nada que sabía de futbol me sirvió para ponerle atención a lo que quedaba del partido. Bueno, también aprendí que el Mariscal de Campo era muy importante, aunque eso ya lo sabía, lo que no sabía es que la defensa lo protegía tanto. También me di cuenta que todas las jugadas ofensivas dependían de Edward y que el tipo que estaba en el centro era el encargado de pasarle el balón para que él lanzara y anotara, sí, no era mucho pero era algo.

Ganamos. Los Miami Dolphins ganaron así que todos volvieron a gritar y a vitorear el nombre de Edward, aplaudí contenta y envuelta en el aura de felicidad. Parecía que después de todo no había sido tan aburrido esto.

- Ahora nos vamos – apunté a mi padre cuando lo vi con intenciones de abrir su bocota -, mamá tiene que hablar contigo así que nos iremos en seguida.

- Pero… yo necesito pasar al baño.

- Junta las piernas – me puse de pie y tomé mi bolso. Agradecía que en Miami no fuera necesario andar con chaqueta -, si quieres pasas al baño cuando me vayas a dejar.

- Bien – gruñó pero no le tomé atención.

Ya estábamos de pie y caminando entre la gente cuando un tipo alto, demasiado alto para mi gusto, nos detuvo.

- ¿Señorita Swan?

Entrecerré los ojos y lo miré dándole mi mejor mirada de "soy mujer, soy baja pero no soy débil" – Sí.

- Señorita, el señor Cullen me pidió que lo esperara un momento, él quisiera hablar con ustedes y – se giró hacía mi padre -, arregló todo para que el señor Swan pudiera conocer al resto del equipo.

De reojo pude ver a mi padre que sonreía como niño pequeño. ¡Mierda!, yo sí quería ver a Edward y si él lo había arreglado todo… no era malo pasar ¿no?, por un momento consideré declinar la oferta pero en consideración a que yo no había hecho nada para conseguir esto no lo encontré tan malo. Además, no podía estarle huyendo por siempre.

- Oh, bien… lo sigo entonces – lo animé para que caminara y nosotros lo siguiéramos.

Cuando el hombre comenzó a avanzar tuve que empujar a mi padre porque se había quedado pegado en suelo, más de una persona nos miró con envidia cuando se dieron cuenta que seguíamos a un tipo que enorme con una chaqueta de los Dolphins, pero yo nada podía hacer más que procurar que mi padre no se diera con el borde de los escalones.

Por la televisión sabía que los pasillos hacía los camerinos eran oscuros y tétricos pero jamás pensé que su olor fuera tan fuerte, creo que tanto sudor y testosterona junta no eran una buena combinación. Cuando el hombre grande se detuvo frente a una puerta mi padre jadeó y apretó demasiado mi mano.

- Cálmate – le hablé entre dientes -, y trata de hablar cosas coherentes.

Asintió y sonrió con más ganas – De verdad hija, esto es lo mejor que nadie ha hecho por mí.

Quise rodarle los ojos pero me enternecieron sus brillantes ojitos café. Creo que estaba siendo muy mala con él, después de todo solo es un hombre y los hombres son fanáticos a morir de su equipo, eso no era malo.

La puerta se abrió y el primero en salir fue Edward, me sonrió y yo alcé la mano para darle un saludo.

- Hola, Edward. Gracias por hacer esto – apunté a mi padre con la cabeza que estaba embobado mirando a Edward.

- No es nada… señor Swan – estiró su mano pero no recibió respuesta hasta que yo le di un codazo -, un gusto verlo de nuevo… ¿Disfrutó el juego?

- Mucho… ese pase que le hiciste a Morgan fue fabuloso, pensé que te iba a derribar pero supiste esquivarlo, ¡Oh y ese tiro casi al final! ¡Qué brazo chico!

Las mejillas de Edward se tiñeron un poco y su mano voló a sus cabellos – Muchas gracias señor… oh – miró hacia atrás como buscando algo -, hablé con los chicos – apuntó a la puerta -, por lo que si quiere pasar puede hacerlo.

- ¿Sí?

Antes de que Edward pudiera responder mi padre ya estaba adentro del camerino.

- Lo siento – con mi mano indiqué hacía las puertas ahora cerradas -, es un gran fanático y…

- Tranquila – avanzó un paso hacía mí y sentí como mi espacio vital comenzaba a verse afectado –, eso es normal.

Miré a mi alrededor y estábamos solos, el tipo grande había desaparecido y mi padre también. De pronto me sentí demasiado expuesta.

- Sí, deben de venir muchos fanáticos locos.

Rió y se rascó la barbilla – Un poco, pero la verdad es que no dejan pasar a nadie, menos ahora que aún vamos invictos.

- Sí, escuché que la gente está como loca con eso… felicidades por cierto. De verdad que eres un gran jugador Edward.

Seguíamos de pie y sin apoyo por lo que me crucé de brazos para no dejar mi manos sueltas.

- Gracias, hago lo que puedo y amo mi trabajo por lo que no es un sacrificio ni nada por el estilo.

Volvimos a quedarnos callados, los minutos estaban avanzando y no sabía que más decirle. Sé que necesitaba hablar con él sobre mi investigación pero este no era el mejor momento, además, esperaba tener algo que ofrecerle antes de decirle todo.

- Mira Bella… este miércoles es mi cumpleaños y unos amigos irán a mi casa… yo, no sé – en ningún momento alzó la vista y eso me estaba molestando -, pensé que quizás quisieras ir. Bueno, si quieres ir con alguien también puedes hacerlo.

- ¿El miércoles? – él asintió clavando sus ojos en mí. Estaba esperando una respuesta -, bueno…

Supongo que notó mi vacilación - Sabes mi dirección por lo que después de las 8 puedes llegar, si no lo haces lo entenderé.

Asentí – Lo pensaré, ¿sí?, es que… tengo un trabajo supremamente importante y no sé qué tan ocupada estaré para el miércoles, pero haré todo lo posible.

No tenía nada que hacer pero esta amistad con Edward estaba avanzando a pasos agigantados y no sé que tanto era conveniente que nos siguiéramos conociendo, quizás era mejor tratar todo en un plano más "profesional", eso sería lo ideal, pero me conozco y también tengo súper claro que las probabilidades de que me despierte el miércoles y quiere ir son enormes.

- Bueno, entonces quizás nos veamos el miércoles.

Le sonreí pero mi sonrisa murió cuando sus labios se acercaron a mi mejilla, pensé en correrme a un lado pero sus labios eran tan suaves y cálidos que era una verdadera maldad hacerlo. Además, era solo un inocente beso entre dos amigos.

- ¡Gracias, Edward! – nos separamos de golpe para ver a mi padre salir de los vestuarios, creo que tenía firmado hasta los bóxer.

Su ropa estaba toda rayada y en su rostro había una expresión que me enterneció, no me había costado nada hacer esto por él y estaba tan contento que ya no me importaba todo lo pesado que fue antes.

- De nada, señor Swan – le dio la mano y la sacudió -, y Bella – lo miré atenta -, muchas gracias por venir hoy y ya veremos si nos vemos el miércoles.

- Gracias a ti Edward – solo alcé la mano para despedirme. Mientras menos contacto directo mantuviéramos mejor para mí.

Lo vi desaparecer por esas feas puertas un poco embobada, solo el empujón de mi padre me trajo de vuelta a la realidad.

- ¿Viste que un besito no te costaba tanto? ¡Mira! Todos firmaron mi camiseta.

Y sí, mi padre era capaz de hacer que desapareciera hasta el momento más tranquilo de mí vida.

- Hija… ¿No vas a decirme nada? ¿De verdad volverás a ver a Edward el miércoles? Tienes que…

Su voz se desvaneció a medida que me alejaba más y más de él.

.

.

.

- Sí… todo está bien – miré mi techo demasiado concentrada en la nada.

- Bella, amor… sé que hay algo que quieres decirme. Sabes que puedes hacerlo.

Suspiré y cerré los ojos con fuerza. Llevaba desde el domingo atormentándome con este tema, hasta ayer en la noche estaba segura de que no iría por nada del mundo al cumpleaños de Edward pero hoy en cuando salí de mi departamento me fui directo al centro comercial y le compré un regalo, supongo que con eso había tomado mi decisión.

Me pasé la mano por la cara antes de hablar – Hace unas semanas me encontré con un excompañero del colegio y hoy está de cumpleaños… bueno, me invitó a ir y yo estaba pensando…

- ¡Esa es una excelente idea, amor! Hace mucho que no sales y te hará bien distraerte. Pero amor, cuéntame algo más de este amigo… ¿Lo conozco?

Fruncí el sueño evaluando mis posibilidades – Así como conocerlo no lo conoces pero estoy segura que lo has visto… es Edward Cullen.

- ¿Cullen? ¡Oh, amor! ¡Amo a Cullen! Es un jugador excelente, ¡Oh, mierda! me hubiera gustado acompañarte – rodé los ojos. Lo que me faltaba, que mi novio fuera fan de mi fantasía sexual -. Espera, Bella – su voz se puso sería y mi corazón saltó un poco -, si Edward es un excompañero tuyo quiere decir que también lo es de Jasper… bueno, por lo menos ahora sé de donde lo conoce pero eso no me dice por qué le tiene tanta bronca.

- Ni siquiera yo lo sé. Jasper tiene una teoría sobre Edward y se ha pasado demasiados años dándole vuelta a eso.

- Bueno, entonces supongo que no te diré que lleves a Jasper de guardaespaldas.

- No – gemí -, tengo que hablar con él sobre esto y creo que me da más miedo que haberlo hecho contigo – medio lloriqueé exageradamente.

- ¿Amor?... ¿Estabas asustada de decírmelo? ¡Oh! ¡No me digas que te gusta Cullen!

Jadeé - ¿QUÉ?

- Es broma – rió tanto que eso me permitió respirar con calma, ahora James estaba mucho más relajado y me gustaba volver a escucharlo más como él -, sé que me amas y que si tuvieras dudas me lo dirías. Aunque creo que tendrías que estar loca si no te fijaras en Cullen, todas las mujeres dicen que está que arde.

- ¡James!

Reí y él me siguió, cosas pequeñas como estas me recordaban porque lo amaba tanto.

- Edward es una buena persona… tiene un cuerpo de infarto, sí, pero te amo a ti.

Suspiré cuando vi la verdad en mis palabras, sabía que lo de Edward era solo una calentura y tenía que verlo así para evitar futuras confusiones.

- Te amo… pásalo bien esta noche y ya mañana hablaremos.

- También te amo… cuídate y cuida a los animales, James.

- Siempre.

- Adiós.

Corté mucho más contenta, esto era todo lo que necesitaba, hablar las cosas y punto, James seguramente ya sabía que Edward era una especie de fantasía prohibida para mí y no tenía problemas porque confiaba en mi juicio, yo no pensaba defraudarlo por lo que no había problema.

Ya era tarde por lo que me puse manos a la obra, me bañé y me vestí con calma, no me preocupé en exceso por mi look porque Edward había dicho que era algo tranquilo en su departamento. Cuando ya estaba lista comencé a meter todo en mi bolso pero mi celular me miró y me dijo que hiciera algo maldadoso. Sonriente lo tomé y me fui a la parte de mensajes.

Hola Edward, te deseo un feliz cumpleaños pero lamentablemente no podré ir. Espero que lo pases bien.

Un beso. Bella.

Sonriendo aún guardé el celular y bajé hacía el estacionamiento. Con mi auto era mucho más fácil llegar así que me subí a él y me dirigí hacía el departamento de Edward. En unos minutos estuve estacionando en la calle, no se veían más autos por el sector pero no le tomé importancia, sabía que esto sería algo tranquilo e íntimo.

Recordé el número del departamento, por suerte, porque el portero no me vio con muy buena cara. Cuando subí toqué el timbre y me puse en mi mejor posición para sorprenderlo.

- ¡Feliz cumpleaños! – pensé que mi presencia lo alegraría pero su expresión no tenía nada de alegre. Borré mi sonrisa lentamente -. Yo, lo siento si te molesté pero…

- ¡NO! – rugió y abrió más la puerta – pasa.

Entré y el lugar tenía pinta de todo menos de ser el epicentro de una fiesta. Recorrí el lugar con la mirada para ver si se me iba algo pero nada, todo estaba desordenado pero no como si hubiera habido gente bailando… ni siquiera sentada.

- Oh, parece que me confundí – volteé a verlo -, pensé que hoy era te cumpleaños.

- Lo es – sonrió alzando la mitad de su labio -, pero mis amigos tenían otra idea para celebrarlo, una idea que no compartí así que terminé quedándome solo en casa.

- Yo, lo siento, si quieres me voy.

- No, siéntate – me llevó a que tomara asiento en el mismo sofá que estuve hace unos días - ¿quieres algo de tomar? ¿Un tequila?

Asentí y esperé porque trajera los mismos vasitos pero esta vez acompañados de una botella llena, sirvió el primer shot y lo vaciamos al mismo tiempo.

- ¿Y qué es eso que querían hacer tus amigos y tú no?

Llenó otro vasito – Salir… ir a un bar, o a una disco, no lo sé… salir a buscar mujeres – me miró mientras tomaba los vasitos y el limón -, y sabes que yo no puedo hacer nada de eso – me entregó mi vaso y mi limón y volvimos a hacerlos desaparecer.

- Sí que puedes – arrugué la frente dándole una nueva mordida al limón -, y eso me recuerda…

Me estiré hasta alcanzar la bolsita en donde estaba su regalo.

- Feliz cumpleaños – se la entregué y esperé a que la abriera. Su rostro confundido me dijo que quizás no fue el mejor regalo -, no sé si me desubiqué pero iba pasando por una tienda y lo vi… creo que te podría servir para subir un poco el autoestima.

- Gracias… supongo.

Sacó el pequeño anillo vibrador y revisó la caja. Supongo que estaba leyendo las instrucciones.

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Cuando terminó de leer estábamos los dos un poco sonrojados. Jamás pensé que leería eso en voz alta.

- Me siento un poco confundido porque nadie se había preocupado así por mí y aunque no tengo nadie con quien usarlo te lo agradezco de verdad.

Me dio cosita verlo un poco decepcionado, sé que debía ser difícil para él no tener una pareja, el saber que cuando lo vieran desnudo era muy probable que lo rechazara, quería decirle que no era verdad pero tampoco podía mentirle así que preferí decir otra cosa.

- Entonces supongo que tendrás que buscar a una chica borracha en un bar. Una de esas que no saben ni siquiera donde dejaron sus neuronas… ¡Oh! ¡Ya sé! Dile a uno de esos amigotes tuyos que te busquen a una.

- Si se los pidiera supongo que me traerían una prostituta.

Me encogí de hombros – Por lo menos puedes asegurarte que está más limpia que la chica del bar.

Cuando su boca se abrió para reírse creo que morí. Literalmente, sé que no estaba borracha pero un destelló salió desde el interior de su boca y esperaba sinceramente por la integridad física de mi clítoris que no fuera lo que estaba pensando. Supongo que me quedé más del tiempo políticamente correcto viéndolo ya que su sonrisa se apagó y su boca se cerró.

- ¿Qué pasa Bella?

-Yo… - lo apunté -, creo que vi algo brillar en tu boca.

- Oh ¿Esto?

Sacó la lengua y con los dientes la mordió para marcar una malditamente sensual banana que cruzaba horizontalmente su lengua. El que estuviera moviéndola de un lado al otro con sus dientes no ayudó para nada con la palpitación que estaba teniendo en mi coño, sé que me estaba excitando a un punto inimaginable por lo que pensé que mover mis piernas ayudaría.

¡Error!

Eso solo consiguió una fricción que me rogaba por más. Específicamente por el aro de Edward lamiendo mi clítoris.

- Yo… - carraspeé – nunca te lo había visto.

- Oh, es que me lo sacó cuando juego o salgo en público… ahora lo uso muy poco.

Volvió a hacer un juego con su lengua que prácticamente simulaba el sexo oral.

- No lo tenías cuando estábamos en el colegio – no pregunté, lo afirmé, porque de ser así lo hubiera notado.

Sus mejillas se colorearon levemente, me ignoró por unos segundo para volver a llenar los vasitos, se tomó el suyo antes de pasarme el mío – Me lo puse cuando salimos del colegio – se volvió a dejar caer en el sofá -, después de nuestro encuentro… pensé que si me lo ponía podría dar más placer.

Cuando me di cuenta, lo estaba mirando con la boca semiabierta. Edward era un sol, ni siquiera lo hizo por él, lo hizo por cualquier mujer que su pusiera en su camino y ninguna bruta lo había hecho.

Pensé en James por un segundo, quise borrar cualquier idea que involucrara a Edward pero el brillo de su aro entre sus dientes volvió a llamar mi atención mandando toda mi coherencia al carajo.

8 comentarios:

  1. Dios mío bella se está buscando lo que no se le ha perdido con Ed y con que cara verá a James si sucede algo con Edward y pues la verdad que jasper tiene base en pensar que él es gay porque nunca sale con otras mujeres a demás de Rose, me intriga la historia no dejes de escribirla johita porfa porque es raro ver a una bella enamorada de James y a un Edward con el pene chiquito, muero de curiosidad por saber como supera su trauma....BESOS GRACIAS

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