miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mi Razón - Capítulo 10

Gracias a Erica Castelo por betearlo.

Summary: Un traficante de drogas y una hippie no parecen tener mucho en común. Pero… ¿y si lo tienen?. M por lemmons y temas fuertes. ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 10

- Ya mamá… sí, creo que está derecha.

No haciéndole caso a mis propias palabras, volví a acomodar mi corbata, mi madre tenía razón, estaba torcida.

- Tienes razón – murmuré –, está ladeada a la derecha pero no sé cómo…

- Déjame a mí – agradecí su intervención porque en esos momentos mis dedos eran de mantequilla -. No te pongas nervioso… estás muy guapo esta noche.

- Siempre estoy guapo mamá.

Ella sonrió y negó con la cabeza pero no me dijo nada – Eso es porque eres como tu madre… pero sí… hoy estás perfecto. Seguro que Bella no podrá resistirse a ti.


Solo sonreí porque no estaba entre mis planes explicarle a mi madre que es lo que quería de Bella esta noche. Menos mal que no me convenció mucho explicarle que esta noche me la había tomado libre del trabajo, ella aún estaba algo nerviosa por mi supuesto atraco pero me tenía la confianza suficiente para saber que sabía cuidarme solo.

En cuanto a Demetri, no puse más de él, de hecho, ni siquiera fui yo quien le informó a Cayo lo sucedido, aunque creo que era imposible que no se enterara cuando los malditos me golpearon afuera de su casa y había sido la perra de su hermana la que me encontró.

En fin, hoy no pensaba trabajar, mis clientes sabían que hoy era mi día libre, y es que me lo merecía con creces. Toda la puta semana estuve duro pensando en esta noche así que ni siquiera el jodido de Cayo iba a conseguir que despegara mis manos… y mis labios, de Bella.

- ¿Tienes su regalo?

- Sí – no estaba muy convencido pero de todas formas tomé la cajita de terciopelo -. ¿Estás segura de que le gustará?

- Cariño – tomó mi rostro con sus manos -, le encantará… de verdad, porque además lo hiciste tú…

- Pero tú me ayudaste y… siento que quedó torcido.

- Torcida está tu corbata, espera – volvió a acomodármela -. Bien, ahora sí… y ándate antes de que se te haga tarde, no es de caballeros hacer esperar a una dama.

- Bien…

Respiré hondo, besé a mi madre y salí de casa. Había dejado mi moto estacionada a mitad de camino para no tener que moverla, no quería alertar a Bella, quería sorprenderla de verdad.

¡Jodida mierda!

Quizás debería haberle pedido el auto a mi madre, si a Bella se le ocurría ir sin ropa interior se le iba a congelar el coño. Aunque si lo pensaba, si ella iba con falda detrás de mi eran mayores las posibilidad de que nos diéramos vuelta porque dudaba mucho que mi cabeza consiguiera estar en otro lugar que no fuera lamiendo su coño en forma de flor.

No, si Bella venía con falda iba a tener que obligarla a que se pusiera pantalones. Toqué el timbre algo nervioso, me retorcí las manos pero me decepcioné cuando no fue ella quien me abrió.

- Estás muy guapo, Edward, eres digno hijo de tu madre.

- Gracias, Reneé.

Ella asintió y me sonrió – Bella está arriba, creo que nunca se había cambiado tantas veces de ropa – sonreí porque eso quería decir que estaba tan ansiosa como yo -. Pero me gusta que sea por ti – me guiñó un ojo y salió por completo de la casa -, puedes entrar, que con tu madre aprovecharemos que nuestros hijos salen para emborrarnos.

No había notado que en su mano llevaba una botella de vino, solo la vi cuando la alzó.

- Entonces espero que no salgan de casa.

- No tenemos intenciones de hacerlo.

Fruncí un poco el ceño cuando me guiñó un ojo, pero lo olvidé en cuanto ella se fue en dirección a mi casa. Yo entré a la suya y me quedé de pie frente a la puerta hasta que escuché sus suaves pasos bajar por la escalera. Automáticamente me enderecé y puse la cajita por delante para que no se me olvidara darla. Ni bien sus pies aparecieron sonreí, primero por verla a ella y segundo porque venía con jeans.

- ¡Hola Edward!

Si estaba nerviosa no se le notó porque terminó de bajar los escalones de un salto y de la misma forma se dejó caer en mis brazos – Estás hermosa.

Y no era para nada un decir, lo estaba, su maldito look hippie, de alguna forma conseguía darle el aura perfecta entre angelical y pervertida, sus pestañas perfectamente crespas consiguieron que mi polla se endureciera en cuanto me miró hacia arriba.

- Gracias – no pidió permiso pero tampoco es que lo necesitara. Besó mis labios, rozándolos solo lo justo y necesario.

- ¿Vamos?

No me di cuenta que tenía los ojos cerrados con fuerza hasta que escuché su tímida risa – Creo que esto es para mí – abrí los ojos y vi que ella miraba la cajita de terciopelo.

- ¡Oh, claro! – me separé de ella para dejar el espacio suficiente para pasársela -, esto… - me rasqué la nuca con mi mano libre -, es un regalo… lo hice yo.

Omití el hecho de que mi madre me había ayudado porque lo consideré irrelevante, además quería que esa sonrisa que tenía fuera solo mía.

- ¡Es hermosa!

Sacó la pulsera de la caja y la admiró por todos lados. Estuvo a punto de soltar el resto del envoltorio cuando se dio cuenta de la pequeña notita.

- Oh…

- No – la detuve -, quiero que la leas mas tarde.

- Bien… entonces, ¿me la pones?

Estiró su mano con la pulsera en ella. Yo mismo le había puesto el broche por lo que no me costó nada engancharlo.

- ¿Seguro que la hiciste tu?

- Segurísimo – la admiró con tanto detalle que me puso algo nervioso. Estuve a punto de confesar la ayuda de mi madre cuando me sonrió.

- Deberías ayudarme a hacer mis cosas… creo que a estas pulseras se venderían bien.

- No – le guiñé un ojo –, este modelo es exclusivo para ti.

No la dejé contestar, la acerqué hacía mi y la besé. Extrañaba eso labios como un maniático, no importaba que la última vez que los probé fue esta tarde, pasar una sola hora sin ellos era suficiente para que mi síndrome de abstinencia se hiciera presente.

Cuando recordé el motivo de la salida me separé de ella, pero no mucho, solo lo suficiente para guiarla a mi moto.

No dije ni una sola palabra de a dónde íbamos porque era secreto, aunque debo reconocer que para hacer todo perfecto esta noche fue vital la ayuda del grandote de Emmett quien estaba ahora de fiesta con Jasper, esos dos cabrones habían hecho tan buenas migas que hasta sentía que me dejaban de lado.

Como si me importara eso teniendo a Bella abrazada de mi cintura.

El mapa que me dibujó Emm para encontrar el restaurant vegetariano en Port Ángeles fue crucial para que no perdiéramos la noche dando vueltas, ya que dudaba mucho haberlo hecho sin él.

- Edward…

- Espero haber acertado.

Apagué la moto y me bajé, me saqué mi casco y la ayudé – Podríamos ir a cualquier lado… la comida aquí puede que nos sea de tu agrado y…

Puse un dedo sobre sus labios para acallarla – Tranquila, no me molesta probar algo nuevo, y menos si es contigo.

- Gracias.

Y nuevamente todo valía la pena porque me abrazara como lo estaba haciendo.

La comida en el restaurante no era para nada como pensaba. Al principio esperaba encontrarme con cosas extrañas y sin sabor, pero siguiendo el consejo de Bella pedí una hamburguesa de soya, aunque no entendía como la hacían, si podía afirmar que no distaba mucho de una de carne. Incluso, me aventuro a decir que sabe mejor.

- ¿Te gusta?

- ¡Ajá! – no dije nada más porque estaba demasiado concentrado comiendo.

Su sonrisa fue enorme – Me alegro.

Seguimos comiendo y conociéndonos hasta que terminamos. Había pasado un muy buen momento con ella pero tenía el lugar perfecto para hablar y no era Port Ángeles, nuevamente disfruté del placer al saber sus pechos pegados a mi espalda, aunque era mil veces mas excitantes sentirlos en mi boca.

¡Mierda!

Mi puta polla dura me molestaba y no podía darme el lujo de perder la concentración mientras iba por una oscura carretera a más de cien kilómetros por hora.

No me quedó otra que pensar en Jasper y Emmett para volver a concentrarme, no era algo agradable pero servía.

Para cuando aparqué afuera de su casa y descendí de la moto, noté enseguida su decepción. Sonreí porque esta noche no estaba ni siquiera cerca de terminar.

- La pasé muy bien, Edward – me devolvió el casco pero no se movió -, ¿quieres pasar a tomar algo?

- No – contesté aún con mi sonrisa pegada -, esta cita aún no termina y…

- ¿De verdad?

Su mueca de desagrado se transformó rápidamente en una de felicidad.

- De verdad… ven.

La tomé de la mano y la guié por entre medio de nuestras casas hasta el bosque, no era mucho lo que había podido preparar pero si alcancé a dejar una manta cerca de mi árbol. Amaba mi prado, como no siempre podía escaparme había hecho de este viejo árbol mi pequeño refugio, la verdad es que solo era un árbol bastante cómodo, pero era mi lugar especial y me apetecía hacer esto aquí.

- No es el prado pero…

- Vienes mucho aquí – soltándose de mi mano, Bella se sentó en mi lugar -, a veces te veo por mi ventana, nunca estás mucho tiempo pero cuando te sientas aquí es como si dejaras atrás todos tus problemas.

- Sí… algo así.

Ahora sí que estaba nervioso, retorcí mis manos y me preparé para hablar pero ella fue más rápida que yo.

- ¡Oh, no te conté! – solté el aire contenido y la miré -, creo que Garrett llega en estos días… me llamó esta tarde y me dijo que está en Seattle, aún no sabe para dónde va después pero…

- ¡NO ME IMPORTA!

Ni siquiera había pensando decir algo, solo lo dije, y me arrepentí en el segundo que vi el rostro asustado de Bella.

- Perdón, yo no sabía…

- No, no, no – me apresuré a ella, pero fue más rápida y se puso de pie -, lo siento, fue mi culpa, yo…

- Tranquilo, no sabía que te molestaba que te contara mis cosas.

Empuñé mis manos y volví a respirar con calma – Es que… ¡me molesta que él sea parte de tus cosas!

- ¿Garrett?, es mi amigo, por supuesto que es parte de mis cosas.

- Pues odio escucharte hablar de ese infeliz.

Nos miramos sin movernos, si antes ella estaba tranquila, ahora su ceño fruncido me dejaba en claro que no lo estaba.

- No te entiendo... no sé qué...

- ¡Claro que no entiendes! - alcé la voz más de lo normal pero eso era porque me estaba exasperando -, es que... yo... no... ¡AGG!

Me tomé el cabello con más fuerza de la necesaria porque verla tan relaja me hacía sentir como la mierda - Edward...

- ¡¿Es qué no te das cuenta?!

- Edward, me estás gritando - cuando la vi retroceder un paso me di cuenta de que de verdad me estaba sobrepasando -, me asustas.

- Perdón... - cerré los ojos haciendo mi mayor esfuerzo por calmarme. Pero solo cuando las manos de Bella tomaron las mías encontré la fuerza necesaria para respirar en calma -, pero es que... la sola idea de saberte cerca de Garrett me pone nervioso.

- Garrett es mi amigo y...

- Es tu exnovio - la corregí. Entrecerré los ojos pero solo por un segundo -, y ustedes tienen una historia bastante importante que puede reiniciar en cualquier momento y...

Los ojos de Bella que antes me miraban con entendimientos ahora se estrecharon - ¿Y qué? - se encogió de hombros -, después de todo yo soy libre para retomar lo que quiera con quién quiera.

- ¡NO! – rugí y me separé de ella con demasiada brusquedad.

- ¿Sabes? – sus ojos dulces no cambiaron mucho -, creo que esta noche ha sido demasiado agitada… será mejor que la dejemos hasta aquí.

No la detuve mientras pasó por mi lado, tuve un par de segundos para hacerlo pero mi cuerpo congelado no reaccionó. Ni siquiera estoy seguro de cuánto tiempo pasó antes de que pudiera moverme.

Mi sangre hervía, tenía rabia y necesitaba descargarme, así que ni siquiera pensé cuando me fui hasta mi moto. Jasper me había comentado en la tarde que se iban a juntar en su departamento por lo que me dirigí hacía allá, sabía que estaba Emmett pero no me pudo importar menos, aparqué y prácticamente corrí a su puerta, estaba abierta como siempre que había fiesta.

Era tanta la gente que había que nadie se percató en mí, bueno, que puede que eso haya sido también porque pasé con la cabeza gacha y directo al cuarto de Jasper, no me importó que estuviera follando el culo de María, ni siquiera los miré, solo me preocupaba la cocaína que tenía guardada en el ultimo cajón de su cómoda.

Él si me vio y me hizo un gesto pero creo que mi rostro era bastante demostrativo, negué con la cabeza y salí directo al cuarto de al lado. Ha pasado un tiempo desde que no hacía una línea pero no me costó nada. Usé una navaja para separarla y un billete de dólar para inhalarla.

El maldito polvo blanco consiguió que me relajara. Me estiré en el sofá y cerré los ojos, había estado en automático los últimos minutos y ahora quería disfrutar de la sensación de estar drogado.

- ¿Qué haces tan solito?

- Nada – no pensaba abrir los ojos para verla a ella.

- ¡Uy!, que humor – pensé que Renata se iba a ir pero en lugar de eso se sentó a mi lado -, bueno, tienes suerte de que no me importe que me trates mal.

Sonreí sin nada de humor. No podía quererse menos esta mujer – Deberías buscar tu orgullo Renata, creo que lo perdiste en algún lado.

- Y yo creo que a ti te pasa algo – la sentí acercarse más, abrí un solo ojo para verla bastante cerca de mi rostro.

- Zorra – murmuré.

- No me importa – rió como estúpida -, sé lo que soy… no trato de aparentar ser otra cosa… no como tú.

- No sé de qué mierda estás hablando – volví a cerrar los ojos, la cocaína estaba haciendo su bendito efecto.

Volvió a reír pero ahora demasiado chillona – Me refiero a que por más que aparentes ser un buen hombre para esa… nunca vas a cambiar lo que eres… ya sabes lo que dicen – volví a abrir los ojos justo para verla encogerse de hombros -, un tigre no puede cambiar sus rayas.

Quise decirle un par de mierdas pero nada era coherente, mi cabeza ya no cuadraba los pensamientos.

- Ya no me importa… yo soy esto.

- Y a mí me encanta – la muy perra se sentó a horcajadas sobre mi -, porque eres el mejor en todo.

Sonreí, pero creo que fue más que nada por efecto de la droga – Quítate de encima Renata.

- Vamos… sé qué te pasa algo, yo puedo ayudarte… solo déjame complacerte.

Bajó sus manos por mi pecho mientras su boca se iba directo a mi cuello. Me incomodó que quisiera excitarme, no tenía ni el más mínimo animo.

- No tengo ánimos de follar contigo.

- Pero yo sí – alcancé a tomar sus manos cuando la vi con intenciones de volver a tocarme.

- No me importa – refunfuñé mientras apretaba mi agarré -, lo único que me interesa es que me dejes tranquilo.

- ¿Seguro?... porque a mí me parece que quieres algo más que eso – llevó su mano hasta mi entrepierna y la acarició lentamente. Juro que tuve todas las intenciones de sacármela de encima pero los recuerdos de mi discusión con Bella hicieron que me dieran ganas de vengarme… aunque fuera con esta perra.

- Bien… entonces quiero que me la chupes… no quiero que hables ni que hagas nada más que eso… solo lleva tu boca a mi polla y chupa lo mejor que puedas – tomé su mandíbula con una mano y la obligué a mirarme fijamente -, ¿entendido?

- Sí.

La perra no tardó en bajarme los pantalones y llevarse mi verga a su boca, chupo, succionó y gimió, pero ni siquiera por la ayuda de sus manos conseguí concentrarme por completo. La maldita idea de saber que Bella estaría cerca de su ex me tenía al límite, además, la puta cocaína había intensificado mis sentimientos, ahora estaba más celoso.

- ¿Estás cerca?

Renata ya no me la chupaba, ahora me masturbaba y yo ni enterado – No – gruñí -, quiero que me montes.

- Bien.

En dos segundos me puse un condón y tuve el usado coño de Renata rodeando mi polla. No quería verla mientras saltaba sobre mí así que cerré los ojos e hizo mi mayor esfuerzo por concentrarme.

- ¡Más rápido! – la apuré, ella lo hizo -, ¡Más lento! – también lo hizo -, ahora en círculos.

- ¡Oh, Edward!... así… justo ahí…

- ¡Detente! – grité -, bien… ahora rápido… móntame rápido – me estiré y dejé caer mi cabeza hacia atrás.

Sin verla, puse mis manos en sus caderas y la guié hasta que sentí mi orgasmo, me descargué en el condón sintiéndome un poco mejor, pero no lo suficiente.

- ¡Edward! – gruñó cuando la saqué de encima de mí -, ¡yo aún no termino!

- No es mi problema – me puse de pie, me quite el condón y me abroché los pantalones -, búscate otra polla… después de todo cualquiera te sirve.

Salí de la habitación ignorando sus chillidos, no tenía tiempo para esto.

- Supongo que si follaste con la perra de Renata es porque la zorra hippie por fin te dejó… ¿Qué?, ¿descubrió que solo eres un jodido traficante de drogas?

Tomé a Rosalie por el cuello y la apegué a la pared más cercana - ¡No te metas! – hablé bajito pero con firmeza.

- Aún estás duro – la maldita rió y comenzó a tocar mi polla -, vamos… fóllame duro… sabes que no me importa.

Con una mano sostuve su cuello y con la otra me bajé los pantalones, no sé como jodida mierda me puse el puto condón pero sé que en segundos tenía el jodido coño de Rosalie rodeándome, le di duro, fuerte y rápido, no hubo más que contacto visual. Ella era tan jodida y perra como yo… solo le interesaba su placer aunque eso significara cogerse al mejor amigo de su novio en pleno pasillo de su departamento.

Quizás me dio debió importar que alguien me viera pero en esos momentos no tenía ganas de nada.

Me hubiera gustado que la maldita no alcanzara su clímax, pero Rosalie era perra y supo usarme para su placer, así que ambos llegamos a un jodido orgasmo. Ni siquiera me preocupé por ella, volví a subirme los pantalones y me arrastré hasta la mesa de centro.

No sé si hablé con alguien más, solo sé que me metí un par más de líneas antes de perder por completo la conciencia.

.

.

.

- ¡Levanta tu culo!

- Mmm – gemí volteándome hacia un lado, lamentablemente me encontré con la estúpida de María desnuda sobre mi pecho -, ¿Qué mierda?

- ¡Levanta tu jodido culo, Cullen!, mira que estoy a punto de sacarte una foto y enviársela a mi hermana.

Me senté automáticamente para a ver a Emmett de pie a mi lado, cuando abrí más los ojos noté lo jodida que estaba mi cabeza. Me dolía todo el puto cuerpo.

- ¿Qué pasó?

- Pasó que te metiste tanta mierda anoche que terminaste follando con cuanta perra se te cruzó por delante.

- ¡Mierda! – me puse de pie poniéndome en seguida los bóxers que estaban a un lado de mi -, discutí con tu hermana… yo… reaccioné mal – por fin miré a Emmett, por primera jodida vez estaba putamente avergonzado de que me viera en bolas -, por favor… déjame hablar con Bella, necesito explicarle que esto no significó nada.

- No sé si ella querrá escucharte… después de todos, ustedes no son nada y creo que acabas de perder la oportunidad de que eso cambie.

- Eso va a cambiar – ahora, mucho más enojado comencé a buscar mis ropas y a vestirme -, de hecho – me terminé de abrochar los zapatos -, eso va a cambiar ahora mismo.

Dejando atrás a un confundido Emmett, salí de la casa de Jasper, me subí a mi moto y corrí hasta la casa de Bella, ya no me importaba nada, todo estaba decidido, iba a tomarla por los hombros y a decirle que éramos novios, no pensaba preguntar, ya muchas vueltas le había dado al tema y era hora de que tomara el control sobre la situación.

Aparqué mi moto sin preocuparme mucho por ella, estaba jodidamente nervioso y con el puto olor a zorras que ni yo me podía aguantar.

Quizás hubiera sido mejor que me bañara pero ahora no tenía tiempo para eso, necesita con urgencia saber que Bella era solo mía, me importaba una mierda ser un puto cabrón controlador pero Bella me transforma a esos niveles y más.

Toqué el timbre con un poco mas de urgencia de la normal, esperé impaciente hasta que la puerta se abrió.

- ¿Qué…?

- ¿Buscas a Emmett? – el cabrón sin camisa se apoyó en el marco de la puerta mientras se restregaba la insípida barba, era obvio que venía recién despertando.

- No… ¿eres algo de Reneé?

Sabía que no era muy probable porque aunque él, pronto hombre muerto, se veía un poco mayor, no era lo suficiente para ser algo de Reneé. Bajé la vista unos segundos y me concentré en el cigarrillo de marihuana que tenía… era la plantita de Bella.

- Sí – respiré pero solo por un segundo volviendo a concentrarme en él -, amigo… y ex yerno – rió y volvió a rascarse la barba -. ¿La buscas a ella?

- No. Busco a Bella.

Mis manos estaban hechas puño solo necesitaba una palabra para dejarlos caer en su rostro.

- ¿Quién eres tú?

- Garrett, ¿y tú…? – al estirarme la mano aproveché su punto ciego y dejé que mi puño derecho impactara de lleno en su mandíbula.

14 comentarios:

  1. espero que le diga a Bella como se siente respecto a ella :D

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  2. Mierda! pobre mi ed! y.y buuu! ven conmigo! que yo si te quiero eddie! :D ... ya quiero el cap! *.*

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  3. Cosita linda ed ya va ha ser hora de que le diga god please!!

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  4. ya que se le declaree yaaa, pobre ed..

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  5. Holaaa...esperemos que edward le diga a bella como se siente ...declarateee edwardddd!!!! Me gusto el adelanto! Besos!

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  6. Ojala se decida y le pida ser su novia.... :D

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  7. Si Ed tuviera mas claro sus sentimientos...
    qwihdkjsad Pero igual, pobrecito :c Espero que no tome una mala decisión.

    Saludos (;

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  8. uff , esta bella me saca de quicio joder ..es tan ......
    hay pobre mi edward ojala y todo le salga bien
    QUIEROO CAPPP

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  9. Soy la única que quiere que Edward sufra un poco mas? Me parece que si. Verlo en esa situación de impotencia con respecto a Bella me resulta sencillamente fascinante. Y me gusta aun mas esta Bella tan relajada. Quisiera seguir leyendo. Por cierto Joha, no le has respondido si ibas a seguir con tu Fic viejo de "no hay tiempo"? Y ahora me pregunto ue pasa con "casualidad del destino" mira que lo has dejado en una situación bastante comprometedora! Espero toda esta historia con ansia y cada adelanto que subes me exaspera mas, dejad de hacerme sufrir... Hasta pronto xD

    By: Maria Goj

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  10. Oooohhhh!!! Esperemos que ahora si se anime Edward de hablar después de lo que dice Bella !!!!

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  11. QUE SE LE DECLARE EDWARD A BELLA DE UNA VEZ POR TODAS

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  12. pues él ahora debe decirle que no es libre y que quiere estar con ella y por eso no le gusta que esté con nadie más

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  13. please ED!!!!!!! declarate!!!!!!!! ella te lo esta pidiendo!!!, pide una respuesta!!!!!!! dásela, dile q no es libre q estas enamorado, please!!!!!!! q complicación!!!!

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  14. Llore nada más d ler el adelanto espero poder leer pronto el próximo cap



    Meji Vélez

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