jueves, 2 de mayo de 2013

Vuelve a vivir - Capítulo 33 FINAL

Ultimo capítulo!!

Summary: Isabella creía tener todo seguro, una chica sencilla con una novio que la ama y un bebé en camino… ¿Qué puede salir mal?... mucho, un trágico accidente puede arruinarles la vida. M por lemmons ADVERTENCIA, contiene material para mayores de edad.

Capítulo 33: FINAL



- ¡Amigos! – el tintineo de la copa llamó la atención de todos -, lamento interrumpir su comida, pero me gustaría hacer un brindis por mi maravillosa esposa – estiré mi mano y dejé que Edward la besa y acariciara -, no fue fácil para nosotros llegar a este día y estoy seguro que ustedes saben de eso, pero quiero agradecerles el estar hoy con nosotros celebrando este día tan especial en el que por fin conseguí que Bella me diera el sí – sonreí viéndolo pero su imagen muy pronto se distorsionó ya que las lagrimas no me dejaban ver con claridad -. Así que les pido alzar su copa – él lo hizo y todos lo imitamos -, y brindar por mi maravilla esposa y mis hermosos hijos.

En la mesa de enfrente, estaban Serena y Marty los que rebotaron en las sillas al saberse nombrados por su padre.

Un par de lágrimas me cayeron por las mejillas antes de que Edward las dispersara con sus besos.

- Te amo – murmuró y yo le respondí con un mudo, “yo también”.

- ¡Salud! – resonó en el salón.

Aunque nuestro matrimonio no fue enorme, el salón que escogimos para celebrarlo estaba lleno, aunque lleno de nuestros familiares y amigo, bueno, los que quisieron venir, ya que una buena parte de la familia de Edward, comenzando por sus padres, no se presentaron.

Sé que eso impedía que, mi ahora esposo, estuviera cien por ciento feliz, por lo mismo, antes de venir tuve la pésima idea de ir a ver a sus padres.

Toqué el timbre y esperé, solo para que Esme saliera hecha una furia, sé que dijo muchas cosas y que la mayoría fueron insultos, pero Eleazar, que en esos momentos iba conmigo, pude detenerla y llevarme de vuelta al auto. El chofer tuvo que dar una vuelta extra antes de llevarme con Edward porque me costó bastante terminar de entender que Esme no quería nada que ver con nosotros, y mucho menos después de que me convirtiera en la esposa de su hijo, era horrible que rechazara a sus nietos y a Edward, pero luego de sentir en odio detrás de sus palabras, supe que lo mejor era mantenerla lejos.

Solo me bastó ver a Edward de pie en el altar para darme cuenta de que todo estaba en su lugar, ya no me importó Esme, ni Carlisle, ni mucho menos Rosalie, lo único que podía ver era a Edward y mi familia.

- Hijos, quiero que se porten bien, yo mañana los iré a buscar muy temprano para que nos vayamos de viaje.

Serena asintió pero Marty negó con la cabeza – Yo no quiero mami… yo quiero ir contigo…

Fruncí el ceño y arrugué los labios porque nunca me era fácil negarles algo a mis hijos – Marty, papá y yo tenemos que hacer unos recados antes del viaje… para que así todo salga bien mañana.

- ¿Papá no me arropará esta noche?

Luego de un año con Edward de vuelta en sus vidas, no pasó mucho tiempo para que mis hijos, espontáneamente comenzaran a llamarlo papá, la primera vez el corazón de Edward saltó ansioso y un par de lagrimas se agolparon en sus ojos, pero al darnos cuenta de que para ellos eso era él, los dejamos ser hasta que hoy, por fin hicimos todo legar, no solo nuestro matrimonio, sino también la adopción de ellos.

- Se quedarán con la abuela y el abuelo… y estoy segura de que ellos los arroparan.

- ¿Y mañana nos vienes a buscar? – asentí ante la pregunta de mi hija.

- Pero eso no quita que no pueda darles un beso enorme ahora.

Detrás de mi apareció Edward y tomo a nuestros hijos al mismo tiempo como solía hacerlos, ellos rieron al verse en los brazos de su padre y se removieron luego de que él les diera un beso enorme en cada mejilla.

- ¿Nos extrañarán?

- ¡Sí! – gritaron al unísono.

Aunque amaba la imagen que me daban ellos tres juntos, se estaba haciendo muy tarde y yo necesitaba un minuto a solas con mi marido. Bueno, mucho más que un minuto.

Para cortar el momento, me volví a buscar a mi madre con la mirada quien me encontró enseguida y así mismo se apresuró a nuestro lado.

- Mañana iremos por ellos temprano, solo necesito que los vistas con las ropas que puse en sus mochilas.

- Tranquila cariño – me abrazo y yo aproveché de recostarme en su pecho -, ahora procura pasar un momento a solas con tu marido. Se lo merecen.

- Mamá…

Mis mejillas se tiñeron de carmín ante sus palabras. La verdad era que desde que acepté ser su esposa, con Edward casi no teníamos tiempo para nosotros y esta noche, sería nuestra primera vez en mes, por un momento, creo que expectativa era incluso mayor que ese reencuentro en la boda de Alec y Alice, de alguna forma, esta noche era muchísimo más especial.

Luego de despedirnos de nuestros hijos y de nuestros invitados, con Edward nos fuimos directo a la suite que mi madre y Eleazar nos regalaron por esta noche. En el camino ninguno dijo nada, mis ojos estaban pesados y se caían por el sueño, estos últimos días casi no había podido dormir y eso me estaba pasando la cuenta, de hecho, cuando llegamos, fue Edward quien me tuvo que guiar por el ascensor.

- Llegamos amor – respiré hondo y abrí los ojos.

Solo me bastó ver el lugar para despertar por completo, estiré los brazos hacia arriba y los dejé caer en los hombros de mi esposo que no tardó en tomarme de las caderas.

- Estas muy cansada, lo mejor será que duermas… mañana nos espera un largo viaje.

Tiré mi cabeza hacia atrás y me reí ruidosamente – Amor, ¿de verdad piensas que lo que quiero hacer en estos momentos en dormir?

- Cariño – habló él tomando mi rostro -, prácticamente te tuve que arrastras hasta acá, así que creo que lo mejor será descansar ya después…

No lo dejé hablar, llevé mis labios hacia su cuello y succioné fuerte y duro para cortar cualquier pensamiento pesimista que puede haber estado teniendo. Él gimió y me dio un mejor acceso que no desaproveché, seguí en mi labor pero esta vez subiendo los besos por su mandíbula hasta llegar a sus labios.

- Solo… no pienses, déjate llevar… - murmuré antes de atacar con todo los labios.

Sonreí satisfecha cuando sus manos bajaron por mi espalda hasta alcanzar mi trasero, me apegó a él en un principio pero yo supe escaparme a tiempo.

- ¿Qué…? – su voz era jadeante y sus labios estaban hinchados, un perfecto cuadro capaz de calentar a cualquier mujer. Pero yo necesitaba unos minutos a solas.

- Siéntate, sirve unas copas, yo vengo ahora.

No le di tiempo para replicar, me fui corriendo al que supuse era el baño, acerté. Y ahí, me despojé con cuidado del sencillo vestido que había decidido usar, no era para nada principesco pero me hizo lucir bien y era blanco, como siempre quise.

Debajo de mi vestido de novia tenía puesto el conjunto de ropa interior que especialmente había comprado para esta noche. De blanco virginal, con un profundo escote y con la suficiente transparencia como para alterar a mi marido, salí a su encuentro.

La mirada con la que me recibió me bastó para saber que estaba haciendo esto bien, caminé con calma hasta su lado, de pie frente a la cama, tomé su corbatín y se lo quité.

- Te ves hermosa… preciosa – puso uno de sus dedos en mis labios y yo lo lamí antes de dejarlo ir.

- Acabo de tomar una decisión – murmuré sin verlo, estaba demasiado concentrada en desvestirlo.

- ¿Mmm? – tomé eso como su respuesta.

Sonreí, amaba acariciar su tan bien formado pecho – Que no podemos pasar más de una semana sin hacer el amor – alcé la vista para encontrármelo viéndome, amé ver la excitación en sus ojos.

- Yo… creo lo mismo.

- Es que – dejé un beso en el centro de su pecho y respiré su aroma -, no puedo estar tanto tiempo lejos de ti… y ahora, siento como si hubieran pasado años.

- Entonces supongo que tenemos que ponernos el día.

Pensé que me iba a tocar, besar o algo pero en vez de eso, Edward se alejó de mi y se recostó en la cama con las manos detrás de su cabeza.

- ¿Qué haces?

- Me pongo cómodo para ver a mi esposa desnudarse.

Arqueé una ceja y asentí. Miré por el lugar pero no encontré lo que buscaba así que fui hacia mi bolso y saqué mi I-Phone, ahí busqué la canción que quería y la puse a un volumen alto.

Nunca había hecho un striptease pero hice lo mejor que pude, moví mis caderas con lentitud y me balanceé de un lugar a otro sacando la poca ropa que llevaba encima con la mayor sensualidad de la que fui capaz.

Estaba disfrutando esto y mucho, pero, lamentablemente, la poca ropa que llevaba se acabo bastante rápido, así que cuando me di cuenta que ya estaba desnuda, gateé hasta la cama, hasta ponerme sobre mí esposo. Afortunadamente él fue lo suficientemente inteligente como para terminar de desnudarse a sí mismo.

Nuestros sexos se juntaron al instante, provocando miles de sensaciones en nosotros y dejándonos saber que no íbamos a aguantar mucho tiempo más.

- ¡Dios!, eres hermosa… y yo solo quiero hundirme en ti…

Vi a Edward bajar una de sus manos para tomar su polla y guiarla hasta mi abertura. Aunque en un principio solo se rozó, fue suficiente para que ambos gimiéramos con fuerza.

- Edward… solo métela.

- Pero…

- ¡HAZLO! – ya que vi que él estaba un poco lento, dejé caer mis caderas sobre las suyas, permitiendo así, que nuestros sexos se conectaran por completo.

- ¡Oh, mierda! – Edward gruñó y se sentó en la cama conmigo.

Dejé que me apretara a su pecho y nos balanceara a su ritmo, porque para mí era suficiente y sinceramente, a estas alturas, no estaba muy segura de aguantar mucho más. Sentí su polla entrar y salir de mi, de esta forma frenética, era suficiente para hacerme acabar en un par de embestidas más.

- Edward… ya casi…

- Aún no.

Una vez más, Edward se me alejó de mí, pero esta vez, incluso, se salió de adentro de mí.

- Ponte en cuatro… quiero follaste en cuatro… y alza tu culito… quiero verlo bien.

Sus palabras, su voz… su todo, me hicieron gemir. Pero reaccioné lo más rápido que pude y me puse como él me lo había podido. Me afirmé con ambas manos en la cama y levanté mi trasero lo más que pude, la expectación de no ver a Edward acabo cuando tocó entre mi trasero, buscando mi abertura el canal que tan ansiosamente esperaba recibirlo. Llevábamos un tiempo tratando de hacerlo por atrás pero habíamos decido dejar el momento para hoy, después de todo, era algo nuevo para ambos y de alguna extra forma, quisimos perder una virginidad juntos en nuestra noche de bodas.

- Edward…

- Tranquila – gimió -, si te duele o solo quieres parar, avísame.

Asentí y para tener mejor apoyo, me afirmé en mis antebrazos – Lo sé… confió en ti.

- Te amo, Bella – sentí sus labios en mi espalda, seguida de la punta de su polla en mi culo.

- Yo también… - el resto de las palabras murieron en mi garganta, ya que sentirlo dentro de mí fue suficiente como para que se me atorara cualquier cosa.

- ¡Oh, mierda!... esto es… estas tan jodidamente apretada aquí Bella…

Solo gemí en un principio, se sentía bien pero aún era incomodo. Y Edward lo supo, ya que sin decirme nada, llevó una de sus manos al frente y comenzó a estimular mi clítoris.

- ¡MIERDA! – me aferré a las sábanas de la cama como si en ello se me fuera la vida ya que el placer que estaba sintiendo en esos momentos, me estaba sobrepasando.

- Oh, Bella… esto es…

Sonreí al sentir la primera palmada, aunque él me dijo que no era de esos que golpeaban traseros cuando lo hacían a lo perrito, yo le aseguré que lo haría sin darse cuenta, creo que dar nalgadas, era algo natural en los hombres.

- Ya casi… lo siento venir…

- Yo… también – cerré los ojos y me concentré en el orgasmo que se estaba formando en mi vientre.

Pensé que Edward se correría dentro de mí, pero luego de que yo alcanzara mi orgasmo, él se salió y comenzó a masturbarse hasta que los chorros de semen cayeron sobre mi espalda, que a esas alturas yacía sobre la cama.

- Edward… - gemí.

- Espera – lo sentí levantarse y volver en nada con algo para limpiarme.

Me hubiera levantado para darle mejor acceso pero mi cuerpo ya no me pertenecía.

- Edward… - volví a llamarlo.

- ¿Qué pasa amor? – sonreí al sentirlo a mi lado, acariciando mis cabellos.

Cerré los ojos antes de abrirlos y verlo – Que ahora sí que tengo sueño… y no creo poder moverme.

- Tranquila amor – besó mis labios y yo fui feliz -, yo me encargo de ti… tu, duerme.

Y lo hice, cerré mis ojos y dejé que mi esposo me acomodara en la cama.

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- Edward… - rezongué estirando la mano y moviéndolo.

- Mmm – no abrí los ojos pero me acerqué más a él para removerlo mejor. El sonido del celular era insistente y estaba de su lado.

- El celular…

- Deja que suene – sonreí al sentirlo rodearme con sus brazos, pero el celular no dejaba de sonar.

- Contesta, puede ser importante.

A regañadientes, abrí los ojos y me estiré, Edward hizo lo mismo - ¿La gente no sabe que no debe molestar a los recién casados?

Solo rodé los ojos y me deleité con su trasero mientras se estiraba a contestar. Cerré los ojos mientras él hablaba, pero su gritó me hizo abrirlos de golpe.

- Vamos para allá.

- ¿Qué pasa? – mi corazón comenzó a latir desbocadamente, su rostro desencajado era suficiente para dejarme saber que algo iba realmente mal.

- Es Serena – comencé  a negar antes de darme cuenta -, alguien se la llevó.

No sé cómo me vestí ni como tomé mis cosas, pero Edward siempre estuvo a mi lado encargándose de todo. Mi celular se había quedado sin batería luego de que dejara la música en reproducción automática la noche anterior, no sé desde hace cuanto que estaba llamando mi madre, pero no podía dejar de sentirme culpable.

Para cuando llegamos, agradecí que Alec y Alice se hubiera llevado a Marty ya que la casa estaba llena de policías y gente haciendo preguntas, en cuanto mi madre me vio, corrió a mi lado, escuché su lamento y sus disculpas pero yo solo quería ver a mi bebé.

- Tranquila mamá… todo estará bien.

Odié verla tan destrozada, entre sollozos me contó que a mitad de la noche alguien entró y se llevó a mi hija sin llamar la atención de ninguna de las personas de la casa, fue todo planificado y la policía estaba segura de que era alguien que nos conocía, por lo mismo, nos pidieron mantener nuestros teléfonos cerca. Ya que el mío estaba sin batería, me apresuré a la que fue mi habitación y rebusqué el cargados. Mientras el teléfono se prendía, me senté en la cama y dejé que las lágrimas contenidas se escaparan por mis ojos, por más que trataba de controlar mi respiración, nada calmaba el dolor en mi corazón.

Me levanté de la cama solo cuando mi celular indicó la llegada de un nuevo mensaje, supuse que era el aviso de las llamadas perdidas, pero estuve tan equivocada. Un nuevo sollozo salió desde el fondo de mi pecho, me dejé caer y me permití perderme en el dolor pero solo por un minuto, porque en cuanto pasó ese minuto, desconecté el celular, rogando porque la escaza batería me durara un poco más, tomé mi bolso, me sequé las lágrimas y me decidí a hacer lo que tenía que hacer.

En cuanto llegué al primer piso todos me miraron, pero yo no vi a nadie, no podía.

- Voy a dar una vuelta, necesito aire – tomé las llaves del auto de Edward de encima de la mesa y me apresuré, pero no fui no lo suficientemente rápida.

- Amor, no debería salir.

No alcé la vista porque no podía – Solo necesito dar una vuelta.

- Entonces déjame ir contigo – me solté de su agarré y me afirmé a mi bolso -. Bella… yo sé que…

- ¡NO! – rugí aun viendo al piso -, nadie sabe cómo me siento.

Corrí porque sabía que tratarían de volver a detenerme, solo luego de manejar por tres cuadras, me detuve para confirmar la dirección en mi celular, no estaba segura de donde era pero con la ayuda del GPS, pude llegar en cosa de minutos, aunque para mi fueron las horas más horribles de mi vida.

Solo bastó que me bajara del auto y entrara a la pequeña habitación del motel para comprender que esto era muchísimo más grave de lo que pensaba. Ver a Esme con una pistola en sus manos, me demostró que la mujer estaba verdaderamente desquiciada.

- Mami – aunque mis pasos habían sido lo más sigilosos posible, aún así, mi hija que estaba atrapada entre sus brazos, fue capaz de verme -, mami… viniste.

Sus ojitos estaban hinchados al igual que sus mejillas, claro signo de que llevaba horas llorando – Sí… - habló Esme -, te dije que tu madre vendría… aunque se tardó más de lo pensado.

- Esme… solo deja que Serena se vaya y así tu y yo podremos hablar – hablé lo más despacio que pude, conteniendo todos mis sentimientos en lo mas profundo de mi ser.

- ¡No! – alzó el arma de una forma tan descuidada que hizo que mi corazón saltara desesperado -, vamos a hablar ahora… hay tantas cosas que decir – me miró pero sus ojos estaban perdidos -. Por fin lo conseguiste… ser una Cullen… volver a tener mi apellido – de pronto sus ojos se enfocaron en mí, pero no dijo nada más.

- No es así… sabes que…

- Nada – volvió a alzar el arma y yo supe que en cualquier momento podría perder el control sobre ella.

- Esme… por favor… solo baja el arma – alcé las manos y me acerqué lentamente un paso, ella pareció no darse cuenta. Sus ojos estaban perdidos en la nada así que aproveché de mirar a Serena y decirle, silenciosamente que se moviera.

Mi bebé a sus dos años, a penas y caminaba, así que podía estar segura que sus piernitas le dolían por estar de pie y tan fuertemente sujeta por la que se supone es su abuela. Las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas matándome lentamente.

- ¿Sabes? – dejé de ver a mi hija para concentrarme en Esme -, todo esto está mal – llevó el arma a su cabeza y mi corazón saltó del solo pensar en que tenía cero control sobre ella -, la que debería estar aquí eres tú…

Me volvió a apuntar y yo volví a alzar las manos – Deja ir a Serena y me podrás tender… solo deja que la coja y la ponga en un lugar seguro...

- Mami… quiero upa – mi corazón se estrujó al escuchar su voz sobre su sollozo.

- Serena… hija, ven – miré a Esme y ella no le movió, así que estiré mis brazos y la llamé.

Como puso, mi bebé se soltó del agarré de su abuela y comenzó a trastabillar hacia mí, sabía que no iba a llegar por lo que me apresuré a alcanzarla. No debí hacerlo, Esme reaccionó de la nada y el poco control que tenía sobre el revólver se fue a la mierda porque un disparo resonó en el lugar, porque un disparo resonó en el lugar cortando el ambiente.

Lo primero que hice, antes de caer inconsciente, fue fijarme en que mi bebé estuviera bien, pero la inconsciencia no llegaba y no llegó hasta que vi a mi hija sosteniendo su costado derecho y permitiendo que la sangre se filtrara por sus pequeñas manitas.

- Mami… - en ese instante supe que el recuerdo de mi hija, sangrando y sosteniendo su herida, me acompañaría por el resto de la vida.

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- Mmm – me removí pero no podía despertar porque más que trataba, sabía que estaba semi despierta pero mis ojos me pesaban demasiado.

- Bella… amor… abre los ojos, estabas soñando.

Solo después de que Edward me removiera con insistencia fui capaz de abrir los ojos. en cuanto lo hice, me di cuenta del porque no podía hacerlo, mis ojos y mis mejillas estaba completamente bañados de lagrimas.

Y como siempre que me pasaba esto, Edward me tomó entre sus brazos y me acunó hasta que los sollozos se me pasaban.

- Shuuu, amor, tranquila… todo estará bien.

- Serena – gemí y me aferré con fuerza a su piyama.

No importaba que hubieran pasado años desde el incidente, tal cual lo predije ese día, ver a mi hija caer ensangrentada, era una imagen que nunca se me olvidaría.

- Bella, amor… sé que hoy es un día difícil, pero…

- Solo quisiera que ella estuviera con nosotros hoy, que viera a su hermano graduarse del instituto… ¡ella debería estar aquí graduándose con él!

Sabía que Edward estaba igual de afectado que yo, lo vi en su mirada y en el brillo de sus ojos, por eso respiré hondo e hice todo lo posible por controlar mi llanto. Le di la mejor sonrisa que fui capaz de poner y me auto convencí que este pequeño ataque era solo por el hecho de ver a mi hijo graduarse del instituto y convertirse en un hombre.

- Yo también la extraño… ¿lo sabes no? – asentí porque con el tiempo comprendí que el dolor no era solo mío -, pero ella está en un lugar mejor, ya hablamos de esto…

- Lo sé… pero ya sabes – le sonreí -, es solo por la fecha… yo sé que ella está bien, mucho mejor y… es solo que ando algo sentimental.

- Bien, entonces será mejor que nos levantemos y nos comencemos a preparar o si no Marty nos matará por llegar tarde a su graduación.

Ya teníamos aparte la ropa que usaríamos, así que no nos demoramos nada en prepararnos. Para cuando bajamos, con Edward, nuestro hijo ya nos estaba esperando.

- ¿Por qué se demoraron tanto?... ¡se hace tarde!

De todo lo rebelde que pudo ser mi hijo, tuvo que salir completamente obsesivo por el estudio, su misión era estudiar negocios, como Edward y ese objetivo parecía seguirlo sin dejarlo ver nada más. Bueno, por lo menos era feliz, y más feliz luego de quedar en Columbia, igual que su padre.

- ¿A quién se le ocurre hacer una ceremonia de graduación en la mañana? – rezongó mi esposo.

- No lo sé… pero apúrense.

Miré a Edward y me encogí de hombros – Ya sabes que no salió a mí.

- Bueno, ni a Jasper ni a mí tampoco… así que insisto que su personalidad está en tus genes.

Rodé los ojos y seguí a mi hijo, quien, como siempre se detuvo a un lado de la puerta y le dio una mirada a la foto de Jasper que descansaba en la mesa de arrimo. Con Edward, pusimos esa foto ahí desde que nos mudamos a esta casa, queríamos tener un pedacito de él con nosotros y la verdad es que su presencia era algo que no podíamos negar, además, no es que alguno quisiera hacerlo.

La ceremonia de mi bebé fue hermosa, pero cuando lo llamaron, nuevamente no pude evitar pensar en que faltaba su hermana a su lado, por suerte, Edward sintió lo mismo y tomó mi mano dándome su apoyo. Mi madre, Eleazar, Alec, Alice y su hija Zafrina, eran la única familia que teníamos, así que como en cada acontecimiento, ellos estuvieron a nuestro lado.

Luego… del incidente hace tantos años y de que se llevaran a Esme a un centro psiquiátrico, solo tuvimos noticias de la familia de Edward por lo poco que salía de la boca de Alice, sé que Edward descubrió que Esme no actuó sola, que Rosalie la ayudó, pero yo en esos momentos tuve una recaída de mi depresión y todos estuvieron de acuerdo en que lo mejor era no decirme nada. Lo único que recuerdo con claridad, fue la llegada de Edward unos segundos después del disparo, sé que estuvo a mi lado, pero luego de apuntar a Serena, me dejé vencer y cerré los ojos perdiéndome en la inconsciencia. Solo al despertar en el hospital pude entender un poco mejor como se habían desarrollado los hechos.

En un principio, y luego de que encerraran a Esme, sentí pena y rabia, por Edward, ya que no encontré justo que él se alejara de su familia por completo, pero lo entendí, sobre todo cuando me dijo que su verdadera familia éramos nosotros.

En su momento, le dimos tantas vueltas al asunto hasta que un día decimos dejar ir el pasado porque entendimos que si vivíamos pegados en él, nunca viviríamos por completo. Era difícil, extrañábamos a Jasper y a Serena pero… a la larga entendimos que las cosas pasaban por algo.

- ¡Mamá… papá!

Con Edward, nos volteamos, sin soltar nuestras manos, si antes mis ojos picaban por las lagrimas contenidas, en ese momento se dejaron ir.

- Edward – gemí tirando de su mano.

Lo vi y su expresión era la misma que la mía. Ambos la mirábamos sin entender lo que estábamos viendo.

Sin soltarnos corrimos hacía ella. Por suerte la ceremonia ya había terminado y no estábamos dando un espectáculo.

- Hija – solté la mano de Edward solo para rodear con fuerza a mi hija -, ¡Dios!, pensé que no podías viajar… - la solté solo para tomar distancia y tocar su abultadísimo vientre.

- Thomas consiguió el permiso… y me vino cuidando todo el camino – detrás de mi hija vi a su novio quien me sonrió pero sin interferir en nuestra burbuja -. ¡Papá!

Con amor, vi como nuestra hija se colgaba del cuello de su padre. Desde que se fue a vivir a Londres con una beca de música a los quince años que la veíamos tan poco que dolía, pero solo, cuando, hace ocho meses nos enteramos de su embarazo es que realmente sentimos su ausencia. Recuerdo que apenas nos contó, con Edward tomamos el primer avión a Londres e hicimos de todo para traerla de regreso, pero ella, a sus diecisiete años, ya era toda una mujer, ella y Thomas, su novio, habían planificado muy bien sus siguientes pasos e incluso habían conseguido un piso en el que vivían cómodamente.

Sí, que tu hija quede embarazada siendo una adolescente no es el ideal, pero ella era feliz y por consecuencia nosotros éramos felices… aunque aún no perdíamos la esperanza de que se volviera a Estados Unidos.

- ¡Serena!

Sonreí y sentí los brazos de Edward rodearme mientras ambos, veíamos a nuestros hijos abrazarse, el que fueran mellizos siempre los mantuvo muy unidos, y con Edward sabíamos que la distancia, también les hacía bastante mal a ellos.

Solo después de que los saludos, a Serena por su regreso y a Marty por su graduación, cesaron, me di cuenta de la expresión de dolor en el rostro de mi hija.

- Serena… cariño, ¿Qué pasa? – mi madre, que era la más cercana a ella fue la primera en acercarse.

- Creo que acabo de romper agua… viene mi bebé.

Miré a mi hija y luego a mi esposo con los ojos bañados en lágrimas.

No importaba el dolor, la pena, la rabia, la frustración, la traición ni nada… si todo lo que habíamos vivido es lo que nos traía a este momento, ante la presencia de una nueva vida, pues todo podía darse por bienvenido.

Supe volver a vivir cuando Jasper murió.

Supe volver a vivir cuando Edward se fue.

Y supe volver a vivir, cada día, después de decidir que una maldita depresión no me quitaría mi futuro.

FIN


22 comentarios:

  1. waooo que final de infarto... me encanto llore mucho...

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  2. o.O casi que no la cojo, que susto tan terrible me pegaste, pense que se habia muerto.
    menos mal que no fue asi

    porque Bella y Edward no tuvieron hijos propios?

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  3. Me Encanto y me mato lo que iso esme por un momento crei que serena habia muerto,pro al final fue una de las mejores historias que e leido.

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  4. Ahhhhhh joha como me has hecho sufrir jajajsj me encanto!!! Eres una GRAN escritora te felicito que bello final <3

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  5. Siempre me ha gustado esta historia, desde el principio la seguí y me atrapó. Nunca he tenido alguna queja, solo ahora es que lo hago y en una pregunta:
    ¿Por qué Edward y Bella no tuvieron hijos propios?
    Eso es algo que me deja una sensación agridulce... Hubiera sido maravilloso el que tuvieran hijos producto de su propia relación, es hermoso que Serena Y Marty lo hayan visto como padre y viceversa pero si me habría encantado saber que su amor dio frutos :/

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  6. Eres muy mala haciéndonos creer que Serena había muerto, eso no se hace.... Pensaba que Esme llegaria a cambiar pero me equivoqué.
    al final todo ha sido como debería ser y a pesar de todos los altibajos y sufrimientos causados han sabido sobreponerse y estar juntos contra todo y todos

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  7. Aww jo ha lo ame hermoso final para una hermosa historia... tu si que eres mala mira que hacernos creer que serena estaba muerta luego que fue un sueño y despues que si estaba muerta y luego que solo se había ido de viaje si que eres mala tenias que parar no el corazón hasta en el ylimo Cap hahahaa.. porque editar y bells no tuvieron hijos propios hubiera sido perfecto....

    GRACIAS JOHA POR COMPARTIRNOS TAN HERMOSA HISTORIA<3

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  8. Joha me mataste todo el capitulo pensé que había pasado lo peor.... muy lindo el capitulo final. Muy linda la historia la seguí a cada momento... :D

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  9. Pero que buen final!!!!!!!!!!! Después de todos los momentos tensos, al fin pudieron ser felices. Uff casi me mataste con lo de Serena si!! Gracias por escribir estas historias que nos alegran los díaas y nos sacan un poquito de la realidad :D , que estés excelente Joha :D

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  10. Joha... como nos haces esto? casi me muero.... genial historia, gracias por haberla compartido!!!

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  11. Holaa ame este final aunque estabaa medio asustada por que nos hiciste creer que Serena habia muerto ahhh dios que susto me dio eso!! me gusto mucho de principio a fin esta historia ...solo tengo una duda por que bella y edward no tuvieron hijos propios'???!!
    gracias Joha por compartirla con nosotras!! y esme una loca que nunca cambio que malditaa! me gusto que tuvieron su final feliz y juntoss!!!! hermosa historia!!!! besos enormes ...buen fin de semaanaa!! y que se hayann casadoo tambienn me encantooo!!!!! :)

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  12. Buenisima esta histporia me encanto, te felicito. Pili

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  13. SABES AME ESTE FINAL AUMQUE A RPNCIPIO ME DEJSSTE COM WTF ME ASUSTASTE COMO QUE LA MATASTE OYE ELLOS NO TUVIERON BBS Y NUNCA CAMBIO NI ESME Y ROSAIE BUENO UNA GRAN HISTORIA NOS VEMOS EN LAS OTRAS CUIDATE QUE 3STE BIEN

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  14. me diste un susto pense lo peor...
    me encanto la historia y el final :)
    barbaraa

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  15. simplemente wow!! como todas pendé lo peor!! simplemente me encanto la historia, la extrañaré, sin duda de mis preferidas!

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  16. buen final!! hubiese sido mejor si hubieran tenido bebes propios edward y bella!! como dicen arriba un fruto de su amor!! y me sorprende que no tuvieran es que edward es esteril o que????

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  17. increible increible final! di por muerta a 8 personajes q desp revivieron mas o menos ajajajajajjajaja! esme dios! la matariaa!!! increible joha! a mejor historia hermosisisismaaaaaaaaaaa

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  18. fascinante final ,no hay palabras para compensar lo maravillosa historia que fue ...Gracias linda...

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  19. Un final forzado, sin nada de inspiración, revuelto y sin sentido. Lástima porque el resto de la historia es hermoso muy hermoso.

    Annie c.

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  20. hola k tal??
    me encanto el final.. por poco crei q serena habia muerto... pero bueno este es sin duda una de mis historias favoritas.. felicidades y gracias por escribirla.

    un besito y cuidate

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  21. yo tambien me perdi en el final, pero que bueno que serena no murio, solo me faltaron mas hijos por parte de edward.

    saludos

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